La lucha final

Como hemos discutido en las clases pasadas, y también algunas personas dicen en sus entradas del blog, el tema de la deshumanización de los personajes es muy prevalente en La familia de Pascual Duarte. En particular, la animalización de la madre de Pascual en la escena final es muy importante como el final del manuscrito de Pascual. Hay un paralelismo a la muerte de su padre que podemos ver en el lenguaje y también en las acciones. Pascual deja ni siquiera el nombre de su madre pero en esta escena ella solamente es “la condenada” en lugar de una asociación más familiar (122). Esta decisión de Pascual de referirse a su madre hace la deshumanización y también crea más distancia entre ella y sí mismo.

En continuación, la muerte detallada y grotesque es una manifestación del tremendismo. Nos muestra la fealdad de la vida y también en las relaciones más íntimas como la familia. La sangre tiene mucho simbolismo en este libro. Por ejemplo tiene conexiones con la familia y también la violencia. En esta lucha, la sangre de la madre es la combinación de estos dos temas más prevalentes de este libro. Y cuando la sangre golpea a Pascual en la cara, es como el enfrentamiento de esta dualidad y fealdad.

Aunque esta escena es muy pesimista y enfocada en lo desagradable, hay un lado del optimismo. Una interpretación de esta escena es un renacimiento real para Pascual. En lugar de sentir cansado como después de la confesión del Capítulo XIII, él escribe que siente “una sensación como de alivio me recorrió las venas …” y “podía respirar…” (123). Él termina su manuscrito con está imagen de la liberación de su madre y la vida en el pueblo. Pero también, es la liberación de su odio y su orígen. Ahora, después del ataque, él no tiene ninguna conexión con sus raíces en la forma de sus padres, y también finalmente afronta su odio.

La escena final

En clases pasados, hablamos de la manera en cual Pascual narra ciertas partes de la novela en un estilo sin emoción. Aun durante los eventos traumáticos, como las muertes, Pascual nos da los detalles del cuento en un camino objetivo y con una falta de emoción. Sin embargo, en la escena final, Pascual experimente una inundación de emoción cuando está considerando si debe o no seguir adelante con el asesinato de su madre. Este cambio es una salida del estilo anterior para completar el libro y nos da como lectores un acceso sin filtro de los pensamientos crudos de un asesino.

 

Durante la novela, hemos visto Pascual hace muchas cosas horribles, incluso el asesino del Estirao. Sin embargo, nunca hemos visto Pascual cometer un crimen tan grotesco como el asesino violento de un miembro de la familia. Empezando con la línea, “había llegado la ocasión…” Pascual nos dirige a través de sus pensamientos que conducen al asesinato de su madre (121). Al principio de la escena, aparece que Pascual se compromete a cumplir con el acto de matar. Pero como progresa la escena, podemos ver un sentimiento de hesitación sobre el acto: “El tiempo pasaba y yo seguía allí, parado, inmóvil como una estatua, sin decidirme a acabar. No me atrevía; después de todo era mi madre, la mujer que me había parido, y a quien sólo por eso había que perdonar” (122). Esta hesitación es un contraste con su narración antes del asesino del Estirao: “Estaba frío como un lagarto” (99). Incluso para un personaje como Pascual, la relación con la madre es una relación especial.

 

Sin embargo, al final Pascual escoge la decision fatal, matar la madre. Con esta decisión, podemos ver la emoción más importante de la escena final, el sentimiento de “alivio” que se siente Pascual cuando se mata a la madre: “Podía respirar” (123). Después de leer esta escena final la gran ironía del libro es evidente. Aunque el título de la obra es “La familia de Pascual Duarte,” es solo cuando esta familia es removida de su vida que Pascual se siente la libertad.

Separando las emociones de Pascual

Como ya hemos leído en los blog posts y hemos analizado en la clase, Pascual no es un hombre quien puede controlar sus emociones y formar sentimientos saludables o sostenibles fácilmente. Sin embargo, vemos un cambio en las cartas de Pascual en este turno de capítulos. El empieza a añadir más sentimientos, más instantes donde él muestra que si puede pensar y actuar sin sentir esos escalofríos.

Vemos a Pascual en capítulo 17 pensando en como sería su vida si se quedó en la cárcel. Esta reflexión se enfoca en los miembros de su familia porque ellos son todo lo que el tiene en la vida ahora. El menciona como tendría menos tentaciones para reaccionar fuertemente contra su mamá y Rosario porque ellas iban a morir y cambiar de apariencia. Pascual todavía está echando la culpa a ellas y no se esta admitiendo su responsabilidad. No he crecido suficiente en su desarrollo emocional, pero, por lo menos, sí reconoce como puede ser mejor hombre con no actuar contra la gente. El también habla del cariño que siente para Esperanza. Esto es un sentimiento que no ha sentido en unos años y no es tan deshumanizante como Pascual puede ser con las mujeres.

Pero, no viene como una sorpresa a nadie cuando Pascual mata a su mama. Esto es porque el no sabe como separar sus instintos de sus pensamientos, probablemente gracias a todo el trauma emocional que el aguantó en su niñez. Vemos que el no cambió allí adentro, aunque el estaba reflexionando sobre su vida. Su reaccion a viendo señor Gregorio y no recibiendo suficiente simpatía muestra que Pascual se quedo con la idea de que el merece mas atención, como un niño. Pascual tiene la capacidad de ser cariñoso, como es con Esperanza, pero al final, su inhabilidad de crecer y procesar pensamientos racionales lo pone de nuevo en una instancia de violencia.

La naturaleza me absolverá

David habla en su blog sobre la emoción de Pascual y los momentos en que él tiene claridad contra los en que falta control completamente. Lo que me interesa mucho sobre eso análisis es su argumento que por fin Pascual demuestra bastante control de su emoción, si no la violencia a sí mismo. 

Me parece que Pascual nunca tiene control de sus emociones en el sentido en que pensamos es control. En lugar, Pascual solo tiene el poder de elegir, hasta cierto punto, y después es el espacio que tiene control de él. Por ejemplo, en los momentos que Pascual no está escribiendo, él tiene más control y hay imagines de su ambiente que corresponde con esos momentos de claridad. La claridad corresponde con los tiempos en que él está en la ciudad, o soñando de irse a otra ciudad como Nueva York o la Habana. No obstante, son los instintos naturales que siempre se esfuerzan para revolver al pueblo, a la naturaleza. En estos momentos falta control emocional. En el caso de la elección entre irse o quedarse, es el instinto de procreación que se queda en España (90). En este sentido, Pascual siempre está empujando por sus instintos para ser gobernado por su emoción, no civilización. Esa podría ser la razón que todos los asesinos ocurren en el pueblo que está en el campo que es conectas con el estado natural de mundo mucho más que las ciudades de hombres. Textualmente esa idea es reafirmada después Pascual mata a su mamá y después va al campo “fresco” para finalmente “respirar;” y otra vez cuando dice, “el instinto no miente” directamente antes matar a su mamá (123, 119).

Todo es para decir que la violencia cultural es natural y gente no se puede echar la culpa a hombre quien solo está obedeciendo naturaleza. Si obedece, falte control. Si falta control, se absuelve. 

La Autenticidad de Pascual

En la clase pasada, discutimos sobre la presencia o la falta de autenticidad en la voz y el arrepentimiento de Pascual en sus cartas. Específicamente, fue en el contexto de su pregunta por el perdón religioso. Como yo dije en clase, creo que el intento de Pascual para arreglar sus acciones de algún modo si es genuino (como vemos en sus esfuerzos para hablar con la cura), solamente no es suficiente por causa de su falta de emociones desarrolladas y su falta de creencia en la religión.

Pero, continuando el discurso de la autenticidad del arrepentimiento de Pascual, creo que la carta final de la guardia civil, Cesárea Martín, afirma el tono genuino de Pascual. Para mi, la descripción del viaje físico de Pascual a su ejecución fue una exposición de su arrepentimiento autentico en el pasado. El hecho que Pascual tuvo que ser “llevado a rastras hasta el banquillo,” (129) es evidencia clara que realmente él había guardado un miedo de la muerte. Literalmente, la guardia menciona que Pascual estaba “demostrando a todos su miedo a la muerte,”(129). Y un miedo autentico de la muerte, como así, indica que sus esfuerzos anteriores de arrepentimiento también eran auténticos, aunque si no eran exitosos en la resolución de su culpa, porque aún un asesino como Pascual tiene miedo de la muerte que crea una necesidad de reconocer sus acciones que causaron su muerte por ejecución. Creo que alguna detección de falsedad que notamos en Pascual no es debido a su falta de autenticidad, pero más puede ser atribuida a su incapacidad de comprender y demostrar emociones maduras y racionales.

Otra evidencia de eso, en mi opinion, es cuando S. Lurueña escribió de la exclamación de Pascual antes su marcha al patio, “¡Hágase la voluntad del Señor!” (127). Sabemos que inmediatamente después de esa exclamación, Pascual va a mostrar un miedo tan fuerte de la muerte y una falta de esa tranquilidad de anterior. Esa yuxtaposición tan extrema de emociones aparece a afirmar el hipótesis que las emociones (y la mentalidad) de Pascual no son de una mente “racional,” porque en un momento él muestra un deseo de completar lo que el Dios quiere con su muerte, pero en el momento siguiente él esta luchando fisicamente para resistir su fin durante su marcha a la muerte: obviamente no hay resolución en su mente, pero creo que si hay intento autentico para llegar a una resolución. Finalmente, el hecho que todas esas acciones no son de las cartas de Pascual confirma la autenticidad de los esfuerzos de Pascual hacia el arrepentimiento-creo que es la verdad porque no vemos la voz de Pascual en defensa de su mismo en esas cartas, más vemos la descripción external de dos testigos sin la culpa personal que Pascual sintió. Crea unas descripciones mas objetivas, en comparación a las de Pascual, y me hace creer más en la autenticidad de los esfuerzos de Pascual hacia el arrepentimiento (independientemente de si o no él realmente llegó a la resolución del arrepentimiento personalmente en el fin).

Emoción de Pascual

Posts de blog anteriores y discusiones en clase han discutido el tema de la falta de emoción que Pascual muchas veces muestra cuando comete un acto poco ético, o incluso repugnante. Vemos esta abrumadora falta de emoción y desprecio por las consecuencias al final del capítulo XII, cuando Pascual considera a matar a su madre. Considera de hacerlo se haber convincido que su madre es la causa principal de toda su angustia. Entonces, como en la escena anterior cuando mata a su perro de repente, hace un plan temerario para matar a su madre. Sin embargo, a diferencia de cuando mata al perro, Pascual decide primero que debe huir de su pueblo para que pueda pensar con más claridad.

En el siguiente capítulo del libro, aprendemos que Pascual no ha escrito en un mes. Vemos un nuevo Pascual después de este descanso de la escritura, uno que parece mostrar un remordimiento recientemente descubierto por sus actos anteriores, y que reconoce que su estado mental anterior era dañoso. Pascual ve un cura para confesar sus pecados, y tiene un nuevo estado de mente, finalmente mostrando evidencia de emoción sobre su pasado. Esta sección del libro marca un rompe completo de la narración de la novela, y también representa un cambio, a lo menos en la mentalidad de Pascual, porque ahora muestra emoción desde sus acciones. Sin embargo, aprendemos luego en la novela que Pascual no está totalmente tranquil, a medida que se enoja mucho por la impregnación de Lola por El Estriao. En el capítulo XVI, vemos a Pascual demostrar demasiada emoción hacia El Estriao, lo que significa que, aunque un cambio en su violencia no ha ocurrido, un cambio en sus emociones ha ocurrido.

La animalización y el control

Me interesa lo que otros han dicho sobre el determinismo y la falta del control. Estoy de acuerdo que Pascual siente impotente al control del destino. En el segundo capítulo, dice explícitamente “antes de nacer, estamos destinados unos a un lado y otros a otro” (21). También temprano en el libro, Pascual demuestra su tendencia a la violencia contra los animales cuando mata el perro en el primer capítulo.

Con el asesino de la yegua, se puede entender sus motivos para ser tan cruel a los animales. Perros y caballos usualmente son animales serviles y símbolos de la fidelidad. Sin embargo, cuando la yegua “descabalgó” (63) causando el aborto del bebé y también cuando el perro se fija a Pascual “con la mirada de los confesores, escrutadora y fría,” (16) los animales personificados abandonan sus papeles dóciles. Por consecuencia, la violencia que Pascual emplea contra estos animales es, en parte, una manera de recuperar su control o al menos, responder a la violación por los animales de su obediencia obligatoria. Por ejemplo, después de matar el caballo dice que “el animalito no dijo ni pío” (64). El ha reducido el caballo personificado a un “animalito” y entonces él recupera su dominio.

Efectivamente, él usa la violencia para tomar un sentido de dominio de que su destino le robó. Por ejemplo, en los capítulos recientes con el asesinato de Lola y El Estirao, Pascual fuerza una “confesión” (100) antes de matarlos que funciona como un “gesto suplicante” (92) para recuperar un sentido perdido del control.

Al otro lado, cuando Pascual siente más dominado por el destino, toma su dominio con la animalización de los demás para hacerlos más dóciles. Por ejemplo, cuando Mario se murió, Pascual viola a Lola hasta que “estuvo rendida y dócil como una yegua joven” (42). El usa la animalización y por extensión la dominación de Lula para sentir menos impotente en un mundo cruel. Además, antes de la violación, Lola le dice a Pascual “¡Eres como tu hermano!” (41) pero después, Lola cambia su opinión: “No eres como tu hermano! ¡Eres un hombre!” (42). Con este acto violento, Pascual demuestra su masculinidad asociado en esta sociedad con el poder y el dominio. En suma, Pascual desdibuja los límites entre los animales y los humanos cuando personifica los animales para matarlos y animaliza a las personas para dominarlos.

El destino y Dios

Casi toda la narrativa que muestra la psicología de Pascual ha estado puesto en el contexto del destino. Como Alexis ha dicho en su entrada del blog, el determinismo “lleva a los personajes inexorablemente a su destino.” Sin embargo, con el tema del destino surge cuestiones sobre el papel del Dios en la vida, y especialmente en ella de Pascual. De verdad, hay una tensión bastante sutil, pero bien importante entre el concepto del destino y el plan del Dios.

Pascual atribuye muchos de los acontecimientos desafortunados y las malas condiciones en su vida al destino. Él dice, “pero hay que conformarse con lo inevitable, con lo que no tiene arreglo posible…” (85). No obstante, al mismo tiempo Pascual y Rosario compartieron una conversación en la que discutieron la papel del Dios en arreglando la vida. Cuando Rosario dice que “Todo se arreglará,” Pascual responde con la exclamación que “¡Dios lo haga!” mostrando el reconocimiento que tiene Pascual del poder que Dios mantiene por lo menos en su vida (77). Con ambos el destino y Dios, Pascual puede explicar todas sus características problemáticas como el resultado del destino o Dios; en vez de admitir a sí mismo de su propia culpabilidad de hacer actos terroríficos, él puede culpar todas estas tendencias violentas simplemente como la manera de que Dios lo creyó o el destino elegido para él.

En este sentido, como discutimos en la clase anterior, ¿Pascual entiende sus acciones como malas o no sabe el alcance de sus inclinaciones problemáticas? Responder a la pregunta de “¿Por qué dices que eres un hombre maldito?,” Pascual afirma que “No soy yo quien lo dice” (77). Quizás verdaderamente él no se ve a sí mismo como un hombre malo, pero simplemente siente como si él está satisfaciendo el papel y la personalidad que Dios, el destino o la sociedad ha echado sobre él.

La deshumanización, o sea la animalización

Como los compañeros han discutido en clase, Pascual reacciona sin pensar en las emociones. Yo creo que Pascual puede reaccionar tan agresivamente por animalizar a muchos humanos y esto facilita la agresión.

Con los matados del perro y de la yegua, no es una sorpresa que Pascual demuestra signos de la violencia y la insensibilidad ante los humanos también. En el capítulo XI, compara los mujeres a los grajos, que son “ingratas y malignas” (71). Más tarde, describe que su mujer es “ruin como las culebras” y promete que va a matar a su propia madre. Creo que estos ejemplos de animalización permite que Pascual piensa que su mujer y su madre son menos de humanas. Aunque no mata a su madre, el pensamiento todavía está allí.

Cuando Pascual huye del pueblo a Madrid y la Coruña, no piensa en la situación de su mujer, en sus emociones, ni en las consecuencias. Al regresar a la casa después de un año y medio, se entera de que Lola está embarazada. Pascual también animaliza a si mismo cuando dice que desea perdonar a su mujer pero como un hombre no sea posible porque “uno está atado al costumbre como el asno al ronzal” (93). En vez de entender la situación desesperada de Lola, solamente hace excusas por su comportamiento. Su reacción a la noticia del padre del bebé mata a Lola. Pascual no echa la culpa a sí mismo, sino al Estirao.

Empatía por la rabia de Pascual

Mi primera reacción después de leer el último capítulo fue una mezcla de tristeza y empatía para la situación con Pascual y Lola. Por algún momento, pensé que había alguna esperanza en la vida de Pascual porque estaba contenta y emocionado por el nacimiento de su bebe. También fue un parte importante de su relación con Lola y el nacimiento creaba una conexión intima con ellos.

Sin embargo, Camilo José Cela elige trastornar la trayectoria de la historia y continúa la tragedia de la vida de Pascual que culmina en el asesinato de la yegua. Por un lado, entiendo la ira dentro de Pascual porque este animal le ha robado de la única cosa en su vida que le trae placer. Pienso que Pascual quiere una oportunidad para mostrar el mundo que él puede ser un buen padre en contraste de sus propios parientes. Necesita una manera para compensar para las dificultades en su vida y contribuir una cosa buena al mundo. Obviamente, como hemos hablado en clase, la violencia de su familia ha impactado todos los aspectos de su vida, pero especialmente con la posibilidad de tener una familia. Es una manera por él para cambiar el ciclo de violencia y turbulencia que lo ha seguido toda su vida.

Como un lector, quiero que Pascual tenga una oportunidad no sentir como un completo fracaso y que el Dios lo está castigando. Mientras su reacción al aborto es bastante violenta, Pascual no sabe como tratar de problemas porque en su juventud, solamente vio soluciones violentos y su mente está afectado por esta falta de empatía. Ahora, asumo que él se siente roto y sin propósito porque pierde su manera para probar que él es diferente que su familia.