Complejidad de Pascual

El blog por la clase pasada que se llama “El tremendismo y la fealdad de la vida” hace un punto muy importante que sigue en la sección para hoy y es que Cela, con su técnica de tremendismo enfatiza “lo grotesco y la violencia en la vida cotidiana.” En los primeros capítulos podemos ver como este hecho aparece y, más importante, crea la aceptación de Pascual y su familia de su situación social. Esta violencia y desesperación no para, solamente empeora y empieza a desarrollar que significó Pascual cuando dijo “…no soy malo, aunque no me faltarían motivos por serlo” (11). El lector sigue aprendiendo que pueden ser esas razones y como su vida crea las circunstancias de hacer Pascual un asesino.

Estar rodeado de violencia y muerte va a influir la perspectiva de alguien y ya sabemos como lectores que Pascual cree que posición social está determinada por razón de donde nació. La muerte de su padre, en una manera grotesca (de una mordedura de un perro rabioso) y la muerte triste de su hermanito asegura que la violencia y lo feo siguen siendo cosas inescapables para Pascual. Esta segunda muerte es muy importante en el desarrollo de Pascual como personaje.

Como ya dije, la muerte de Mario es un aspecto que influye la perspectiva de Pascual sobre el mundo, pero también muestra la complejidad del personaje. Sabemos desde el principio del libro que Pascual es un asesino, pero él no está presentado como un hombre completamente malo, y su reacción aquí muéstralo. Su madre no llora después de la muerte de su hijo y esta falta de empatía se enoja a Pascual y agrega a su punto que no es malo, por lo menos tiene más empatía de su madre.

Los cambios de la familia

Al principio de esta sección, hay muchos cambios desde la primera sección de texto. Por ejemplo, en clase en jueves, hablamos sobre el dinámico de la familia de Pascual y como la violencia le impactó. Fue evidente que su padre causaba la mayoría de la violencia. Un ejemplo es cuando nació su hermana, Rosario, su padre no tenía ni respeto ni  empatía para su esposa y los desafíos asociados con el parto (24). Por otro lado, Pascual entendía estos desafíos y tenía empatía para su madre (23).

Al principio de esta sección, todo cambió con el nacimiento de su hermano, pobre Mario, y la muerte de su padre. “[La] madre, en vez de llorar, como esperaba, se riese” (32). Esto es muy extraño para Pascual, porque ahora no tiene un padre y su madre no tiene un esposo. Sin embargo, al mismo tiempo, la reacción de su madre indica su liberación a la violencia y mal tratamiento, y también el destino de los cardos para el padre. Como lectora, no me sorprende esto porque entiendo la gravedad de la situación anterior de la familia.

Las acciones de pobre Mario son muy interesantes también. Durante todo capituló cuatro, el bebé constantemente llora y grita, como había abandonado hasta el fin del capituló. La madre finalmente recoge su bebe, y pobre Mario duerme. El texto dice que “su quedó dormidito y en sus labios quedaba aún la señal de que había sonreído. Fue aquella noche, seguramente, la única vez en su vida que le vi sonreír” (36). Esto, para mí, indica la tranquilidad para pobre Mario, para su madre, y para toda la familia. Aunque todos habían sufrido “la tragedia” de la muerte de su padre, para un tiempo corto, toda estaba bien.

El determinismo y pathos

La idea filosófica de determinismo es un tema muy profundo en esta novela. Es lo que lleva a los personajes inexorablemente a su destino. La primera línea de la novela alude a este concepto: “Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo.” Sus motivos se referían a las fallas de su entorno de su niñez, como la pobreza y la injusticia de España rural. Él automáticamente cree que él es predestinado a su carácter violenta. “[Mi corazón es una] máquina que fabrica la sangre que alguna puñalada ha de verter” (45). Es inquietante cómo se compara a sí mismo con una máquina, pero al menos tiene conciencia de su lugar en la vida. Sin embargo, ¿es eso suficiente para nosotros como lectores creer en él como el narrador? ¿Podemos creer en el concepto de determinismo y decir que Pascual estaba predisposición a todas sus acciones y, por lo tanto, no puede ser culpado – especialmente en el caso de asesinato que ya hemos visto dos veces hasta ahora?

Además, la muerte de su bebé es otro evento en su vida que apoya la idea del determinismo. Cuando Pascualillo nació, pensamos que esto le daría una nueva hoja a Pascual. Sin embargo, este no es el caso y su hijo muere, dejando a todos devastados. “Contra más ilusión se hace una, parece como si más apuro hubiese por hacérnoslo perder…” (69). Su destino siempre esta en contra de él y es determinado a evitar que encuentre la felicidad en su vida. Este tipo de escritura pide nuestra simpatía para él. Sin embargo, es difícil darla porque sus acciones van en contra de nuestra moral.

El aislamiento autoinfligido

Como en El árbol de la ciencia, La familia de Pascual Duarte tiene el tema del aislamiento. Pero, creo que en este libro, vamos a ver el aislamiento a causa de las acciones de Pascual en lugar de las tragedias a fuera del control de Andres. Antes de la obra, en la dedicación, dice “Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera”. Esta cita es separada de la voz de Pascual, pero hace un sentido de la separación de los demás. Entonces, empezamos el libro con un sentimiento que es el mundo versus él.

Luego, en la nota del transcriptor, nosotros vemos otra vez la idea de los enemigos. El transcriptor dice “El personaje, a mi modo de ver, y quizás por lo único que lo sacó a la luz, es un modelo de conductas; un modelo no para imitarlo, sino para huirlo” (5). No conocemos el transcriptor o su relación con Pascual, pero comenzamos la obra con el desdén a Pascual. Él parece que es un modelo de lo malo en lugar de un personaje que querremos ver su éxito.

Justo después, leímos la carta a Señor don Joaquín Barrera López y la respuesta de él. En respuesta a la carta con el manuscrito, don Joaquín Barrera López demanda que las monjas lo destruyen sin verlo. En la primera carta, Pascual pide por perdón de don Joaquín, pero él no le da. En lugar de esto, vemos un intento de borrar todo de Pascual en una manera física. La destrucción del manuscrito, que contiene las memorias de Pascual, simboliza la intención de eliminarlo.

Entonces, en las partes antes de la obra de la voz de Pascual, vemos que él hace acciones que arruina las relaciones entre ellos – el transcriptor y don Joaquín. Parece que vamos a leer más sobre la destrucción y aislamiento de Pascual a causa de sí mismo.

El tremendismo y la fealdad de la vida

Con La familia de Pascual Duarte, estamos introducidos al tremendismo, una técnica de enfatizar a lo grotesco y la violencia en la vida cotidiana. En las primeras páginas del texto, vemos ejemplos específicos de cosas negativas en la vida del narrador. La línea primera del capítulo uno nos presenta con una visión del estado de humanos en nuestro mundo. El narrador dice que “no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo” (Cela 11). Esta cita particular introduce una tema de que siempre habrá cosas negativas en la vida, entonces todo el mundo podría encontrar cosas para hacerlo malo.

Vemos la continuación de esta realidad con la progresión de la novela. Cuando describe al pueblo en que vive, el narrador menciona que hay casas buenas y casas malas, pero la mayoría son malas. Otra vez, vemos un mundo en que existe cosas buenas, pero son sobrepasados en número por las cosas malas. El narrador describe más la pobreza que experimenta usando detalles específicos de la casa en que vive, dejando referencias continuas a la dureza de la vida.

El tono subyacente de la novela ayuda a demostrar la manera en que la vida está desordenado con adversidades ambos grandes y pequeños. El comentario del narrador sobre el refrán “yerba mala nunca muere,” también relata a la realidad de “la lucha de la vida,” porque nunca vamos a encontrar una realidad sin mal (Cela 27, 21). Creo que La familia de Pascual Duarte ya difiere del pesimismo de El arbol de la ciencia, pero todavía veremos la perspectiva de una vida negativa sin la posibilidad de una cura.

Crear Contexto: Reacciones honorables, reacciones no honorables, y no reacciones

En una novela tan llena de referencias a las ideas de su edad, especialmente ideas extremas como el fascismo y machismo como ellos existen en La familia de Duarte Pascual, es muy critico para considerar que significa cualquier cosa dentro del contexto amplificado. Porque la novela se basa, por las notas primarias, en los asesinos de gente conocido por la protagonista y las consecuencias de esas acciones,  me parece importante para pensar en el rol de honor y honra durante este tiempo. ¿Haya un tipo de honra en estos asesinos? ¿Y si este es el caso, qué es la justificación que los hace honorable? ¿Cómo sabemos que la honra y la falta de honra solo existen en los ojos de otros? Pues—no sabemos todas las respuestas por el fin de capítulo uno cuando Duarte se mata a su perro, Chispa; sin embargo, este escenario construye el marco para apoyar estas preguntas para el resto de novela (17). Esto la hace por una metáfora visual. La describe la interacción ente de Duarte y Chispa con, “La perrilla, se sentaba enfrente  de mí, sobre sus dos patos atrás, y me miraba, con la cabeza ladeada, con sus dos ojos castaños muy despiertos…” (17). Aunque es muy típico que un perro se mira a su dueño, la reacción de Duarte es algo muy afuera de norma. No solo aliena los lectores, por matar al perro, Duarte demuestra incomodad en ser observado por el mundo, incluso con su perro que es objetivamente la entidad menos crítica en todo del mundo.  Entonces, si esta es su respuesta a la curiosidad de su perro; cómo debe reaccionar a una critica real y una evaluación de honra real?

En esta pregunta se compleja al narrativo. Aunque, por la historia de violencia contra el perro inocente, lectores deberían pensar que Duarte debería tener una reacción correlacionada y otra vez tan feo a una crítica de una persona. Este no es el caso. Cuando Paco López ataca a la honra de su hermana, y por extensión su familia total, Duarte no hace nada (28). No reacciona y eso que causa Paco a decir que no es hombre (29). Esta concusión que Duarte no es hombre indicia mucha sobre la cultura misógina. En el mundo machista y fascista, Duarte tiene confusión en que la manera apropiada a actuar. Aunque todavía no sabemos por la razón que Duarte se mató a las tres personas, tenemos un marco para sugerir: es malo para matar inocentes pero es bueno para defender la honra como un hombre con violencia. Duarte no entiende la distinción.

El tremendismo, por la primera vez

Hablábamos al principio de la clase sobre el concepto del tremendismo. La familia de Pascual Duarte, sin duda, presenta esa técnica literaria con fuerza. Con la mención de su tendencia para acercarse a olores de muerte, como el habla en la pagina 14, notamos que la posición de este hombre no es tan benévolo. Aun antes, su carta que describió los caminos de diferentes hombres (algunos con dificultades y otros de flores-11) presenta como evidencia que esa mentalidad pasiva hacia la fortuna de hombres buenos o malos quizás resultará en decisiones inmorales sin el arrepentimiento. Pero realmente, el momento en que el tremendismo parece más obvio a mi es la escena con la perra en las paginas 16-17.

En menos de dos párrafos, vemos la transición tan rápidamente de Pascual de un hombre tranquil con su perro querido a un hombre nerviosa con su perro odiado. En un momento, Pascual describió el perro como si ella estaba escuchando a él con “ojitos castaños muy despiertos…como si quisiese entenderme mejor (16).” Es una descripción muy positiva y afeccionada, y en este momento pensamos como lectores que Pascual siente el amor por su pero. Pero, inmediatamente, con un regreso fatal, la segunda vez en la escena que Pascual mira a su perro resultó en una mentalidad cambiada totalmente: ahora, la perra “tenia la mirada de los confesores…fría (16),” y esa nueva vista resulta en Pascual sintiendo que un “temblor recorrió (17)” en todo el cuerpo de él. Poco a poco la mirada constante del perro inocente incitó una reacción extrema en Pascual, y él disparé su escopeta a la pobre perra: sin razón, solamente sobre la basa de su mente paranoico. Pero el elemento aun más escalofriante es que él disparé dos veces (17), ¡con una acción intencional de cargar su escopeta entre las balas! No es una pregunta para mi, vamos a leer un libro con tremendo tremendismo. Además, es un libro sobre un hombre con capaz de matar a otros por la condición de sus pensamientos, y con una vista del control superior de la fortuna que resultó en poco remordimiento.

El desarrollo de Pascual Duarte

En la primera parte de esta novela, antes del comienzo del capitulo uno, hay algunas letras que el autor incluye como una parte de la novela. “La carta anunciando el envió del original” por Pascual Duarte se explica porque él decide de enviar esas memorias (el resto de la novela) al Señor don Joaquín Barrera López. En esta carta es muy interesante que toma mucho tiempo hablando de su memoria que es “más ha de tener de maldito que de cosas algunas” (6). Eso implica que Pascual hace algo en su vida bastante malo. Además de eso, el dice que quiere “descargar, en lo que pueda, [su] conciencia con esta pública confesión” (6). El uso de la lengua como eso indica al lector que Pascual también hizo algo muy terrible que quiere arrepentirse por. Finalmente, en esta carta un poco anterior, él dice, en relación con si no envía esas memorias al Señor, que “prive de esa manera a algunos de aprender lo que yo no he sabido hasta que ha sido ya demasiado tarde” (6). Este presagia demuestra a los lectores que van a aprender algo crucial para evitar el destino que Pascual tiene.

Es interesante que después de esta letra se empieza el primer capitulo con “Yo, señor, no soy malo” (11). Este parece casi como una contradicción de lo que la carta implica sobre su carácter. Después de esto, Pascual habla sobre el destino y lo que implica sobre su vida, pero no directamente habla de su destino y lo que pasa al final de su vida, que es el momento de la carta. Hay un poco de alusiones de que puede pasar en su vida, pero ahora no sabemos con certeza. Cuando habla de las diferentes personas y al final dice que “hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya…” podemos inferir que algo pasaba en su vida que fue permanente y él tenía que vivir con este por la duración de su vida (11).

Tristeza y Perdido

Al analizar los poemas asignados en relación con la novela El Árbol de la ciencia, se puede observar que hay similitudes en los temas discutidos entre las dos obras. A lo largo de El Árbol de la ciencia, el desarrollo del personaje de Andrés está marcado por la tragedia y la tristeza, a pesar de los casos en que parece que Andrés se está volviendo más feliz y más contento con el mundo. Los mismos temas de tragedia y dolor se pueden observar en gran parte de las poemas que hemos leído, que se correlaciona con el tono de El Árbol de ciencia. En las obras de Concha Méndes, por ejemplo, se puede notar un cambio de tono distinto en sus poemas dependiendo del año, cambiando de ser pacífico y agradecido a abatido y triste. Su poema Verdes de 1930 describe una apreciación por la belleza de la naturaleza que existe alrededor de él, pero su tono cambia mucho en su poema Fue, que se escribió al principio de la guerra civil española. Él escribe, “Y vuelvo de la calle y entro en casa y el mundo sigue triste sin remedio. Y no es que falte un ángel en la estancia que nos sonría, que nos hable al menos,” reflejando un estado de tristeza que era común no solo entre los poetas de las generaciones 98 y 27, sino también que está presente en todo El Árbol de ciencia. Los temas de tristeza y dolor tienen sentido dado el contexto histórico que ocurría en España en ese epoca—España estaba en medio de dos guerras para cada generación de poetas, todos los cuales experimentaban fuertes sensaciones de pérdida.

Enfrentar el sufrimiento

En El árbol de la ciencia, el pesimismo domina los pensamientos de los temas y personajes. Andrés al punto de tener una vida feliz, sufre el muerto de Lulú y se sucede en un mensaje inequívoco sobre la desesperanza de la vida.

Aunque hay mucho dolor y tristeza en la poesía de la Generación del ‘27, no se puede resumir solamente con un tema dominante. Muchos veces esa tristeza resulta de un añoranza para algo positivo y perdido. “Romance sonámbulo” de Lorca ejemplifica este anhelo con súplicas de “¡dejadme subir” al mujer verde y “¡cuantas veces te espero!” Además, con su poema “Nocturno,” Rafael Alberti crea imágenes de una búsqueda exasperante con imágenes vívidas de “papeles que ha de barrer el y viento” y “tinta que ha de borrar el agua!” Eses versos desarrollan un sentido frustrante de la satisfacción sólo fuera de alcance sobre que una persona “quisiera gritar.” En los dos poemas del Generación de ‘27, el yo poético anhela algo que es imposible obtener.

Al contrario, Hurtado, en vez de alcance para algo positivo, trata de escapar lo negativo del mundo. Como hemos mencionado en clase, Hurtado evita el dolor con la objetificación de los demás, con unos momentos de “ascetismo libre,” y con sus “teorías” fríamente científicos sobre el dolor y el amor.

Por el contrario mucha poesía de la Generación del ‘27 afronta el sufrimiento. La evitación de la pena del muerte en El árbol de la ciencia contrasta con la “eterna lágrima” de perdimiento que Concha Méndez describe en Niño y sombras. Por ejemplo, mientras que el muerte de Hurtado toma menos de una página y Luisito se convierte en “el chico” después de su muerte, Méndez destaca la presencia dolorosa y eterna que resulta de la muerte de un ser querido. El yo poético explícitamente dice a su bebé muerto que su sangre “te llevó para siempre.” En este sentido, los personajes y por extensión los autores de la Generación del ‘27 no evitan el sufrimiento sino que tienen la fuerza de sentir y enfrentarlo.