La Isla de Nunca Jamás

Como otros han mencionado el tema dominante del libro es el perdimiento de la inocencia y la lucha contra este crecimiento. En “La escuela de sol,” hemos notado que el sol funciona como un símbolo del desarrollo para los niños. De verdad, el sol literalmente produce la energía necesaria para el crecimiento de vida. Además, en esta isla caliente, “la furia del sol” (118) es particularmente intenso. Al mismo modo, el ritmo de desarrollo emocional puede ser demasiado rápido para los “niños perdidos” (155). Por consecuencia, los jóvenes de la isla, particularmente Matia, sienten como “el niño que no quiso crecer” (155).

En capítulo dos de “las hogueras” Matia compara la situación en la isla con lo de “Peter Pan en los acantilados de la Isla de Nunca Jamás” (155). En la misma manera en que la isla de Primera memoria es lejos del conflicto de la Guerra Civil, la Isla de Nunca Jamás funciona como una evasión de una realidad melancólica. Guiem y sus compañeros con sus ganchos son los adversarios de imaginación en la misma manera que “El Capitán Garfio” (155) es el villano de un mundo fantástico. Los dos distraen atención de conflictos más grandes que amenazan a la inocencia.

De verdad, una memoria de la niñez se parece a un cuento de hadas porque amplía los detalles vívidas de un mundo más simple e inocente. El enfoque en los detalles del aspecto físico y los colores que hemos notado al principio del libro crean el sentido casi fantástico por el cuento. Sin embargo, la realidad de la historia es una de violencia y crueldad. Por ejemplo, Borja, el líder de los “niños perdidos” no es un héroe sino un “embustero, traidor” (14)  y “ladrón” (112). Por consecuencia, la maravilla de niñez coexiste con una oscuridad subyacente.

El papel de la ignorancia dentro de la inocencia

Como hemos discutido en clase, una parte integral de Primera memoria es el enfoque en el proceso de perder la inocencia. El desarrollo del personaje de Matia, especialmente por la tercera parte de la novela, les permite los lectores a entender este proceso con más profundidad a través del concepto de la ignorancia. Ya que la ignorancia y ingenuidad son características frecuentemente asociadas con la inocencia y la falta de experiencia, Matia demuestra la pérdida continua de su inocencia resultante de su pérdida de la ignorancia. Al leer diferentes libros, Matia se da cuenta de que hay una cantidad tremenda de información que ella todavía no sabía. Borja enfatiza esta ignorancia por decir a Matia, “¡Lee esto, tonta! Léelo, y te darás cuenta de que no sabes ni la mitad de nada…” (168). Aunque casi cruel, esta crítica destaca la ilusión falsa que la gran mayoría de los niños experimentan; la ilusión que el mundo y todo el conocimiento está limitado y fijo a su propia vida. Luego, Matia reconoce esta ignorancia que lleva y expropia el defecto de ser ignorante. Ella declara, “Era horrible dejar de ser ignorante” (169).

En el proceso de madurar, el punto de darse cuenta de su propia ignorancia es clave. Los seres humanos siempre están capaces de aprender y entender más. Pero solo cuando alguien tiene las experiencias que revelan su ignorancia puede esta persona madura y crece psicológicamente. El blog anterior de Hannah titulado “La perdida de la inocencia” explica el significado del proceso de perder la inocencia en el contexto de la guerra, violencia y muerte; sin embargo, otro elemento crucial para entender este proceso con más matiz es el papel de la ignorancia y cómo la madurez gradual de Matia se manifiesta en sus realizaciones y conocimiento nuevo.

La madurez de Borja

Como hemos discutido en clase y en unos blogs, esta novela cuenta la transición de la niñez a la adolescencia. Esta transición es muy obvia para Matia pero en la tercera parte Matia destaca la transición para Borja.

La tercera parte, titulado “Las hogueras,” empieza con un comentario de unas uvas que recibe la abuela. Cuando ella las prueba, son ácidas, o sea no son maduras ni están listas para comer. Creo que este empiezo es un presagio para la madurez de Borja. Borja menciona después que las uvas de Son Major serán dulces, una reflexión de la admiración para Son Major. La admiración esta relumbrado de nuevo cuando Matia describe que Borja “Quería parecerse a Jorge de Son Major, el del Delfín y las islas griegas” (150).

Antes, Matia destaca su añoranza para la niñez cuando lleva la muñeca en los brazos. En esta parte, la niñez está manifestada en la situación en la isla cuando ella compara Borja, y sí misma, al “desterrado Peter Pan” (155). Esta representación de Borja afirma que aunque él aparece más fuerte o dominante en la novela a veces, él tampoco está listo para entrar en el mundo de los adultos. A la vez, el uso de la literatura fantástica sirve como un escape para Matia y un momento de nostalgia entre la locura de las luchas.

Borja demuestra sus características infantiles cuando se entera de la relación de Manuel y su padre Son Major. Por su admiración a Son Major, Borja no puede aceptar que su enemigo es el hijo de su ídolo. Este hecho insoportable me hace pensar que el fin entre Borja y Manuel no será tranquilo.

Belleza y dinero

El capítulo tres de “La escuela de sol” fue lo más interesante para mí debido a su dialogo sobre la percepción social de las mujeres. “La belleza, pues eres el único bien con que podía contar en la vida. Sin embargo, aquella belleza era todavía algo inexistente y remoto, y mi aspecto dejaba bastante que desear, en el concepto de mi abuela” (113). Hay mucho enfoque en la belleza y el dinero: las cosas materialistas.

En este capítulo, parece que Matia está un poco en conflicto con su identidad. Quiere tener la belleza de una mujer pero, al mismo tiempo, quiere poder estar con los niños (lo cual no puede porque es la chica del grupo). Al casi final del capítulo ella admite que no es una mujer. “No soy una mujer. Oh, no, no soy una mujer”, y sentí como si un peso se me quitara de encima, pero me temblaban las rodillas. Mientras se siente aliviada, todavía parece estar temblando y es casi como si tuviera una desconexión entre su mente y su cuerpo. Adicionalmente, es interesante en el fin de esta parte del libro Matia obtiene el control sobre Manuel y es inesperado. Ella espera ganar dominio sobre Manuel que desafía su papel femenino. En este sentido, ella no es una mujer.

La perdida de la inocencia

Un central tema de La Primera Memoriade Ana María Matute es la perdida de la inocencia en combinación con un cuento de la mayoridad. Los niños viven con su abuelo en una isla aislada porque la guerra civil está ocurrido en España y sus padres los quieren fuera de peligro. En la primera parte de la novela, los niños son las pinturas de la inocencia, con eventos pequeños que transciendan a la edad adulta. Los eventos no ocurren directamente a ellos, pero a otras personas en sus presencia, como el abuso de Lauro en los manos de su abuela. Pero, la segunda parte está definido por el descubrimiento del cuerpo. Los niños encuetaron el cuerpo de Señor Taronjí, el padre de Manuel Taronjí. Es la primera instancia en el cual los niños enfrentaron el muerto por sí mismos. Aunque el muerto es una parte central de la guerra civil, los niños nunca la encuentran. Durante el curso de la novela, la guerra civil aparece muy lejos, como no está real. El descubrimiento del cuerpo trae un aspecto de la guerra a los ojos de los niños. Aunque no declaró explícitamente en la novela, pienso que ayuda los niños comprenden la violencia y la perdida de vidas que ocurren durante una guerra. Aunque el cuerpo les hace perder la inocencia, la inocencia no es completamente perdida. Este dato es evidente cuando Borja queja sobre Manuel no llevar el barco de vuelta a la cala. La ubicación del barco no es importante—el cuerpo es—pero Borja no ve esto.

La naturaleza

En la segunda parte de Primera Memoria, hay un gran cambio en unos de los temas pero también el sentimiento del lenguaje. En otras palabras, había muchas descripciones en la primera parte sobre la casa, los personajes de la perspectiva de Matia, y muchas otras. Por otro lado, al principio de la segunda parte hay más énfasis en la naturaleza. Por ejemplo, muchas de las descripciones en las primeras paginas incluyen elementos de la naturaleza. Observé esto y ahora estoy pensando en el papel de la naturaleza.

Yo sé que la naturaleza provee un imágen de la isla y de las vidas de los personajes. No obstante, es posible que la naturaleza sirven como una metáfora para otra cosa. Quiero continuar leyendo para encontrar una conexión más profunda.

Es importante ver las instancias en que la naturaleza que están presente al principio de la segunda parte. En página 86, hay un párrafo describiendo la naturaleza en la isla y como “las flores…lo dominaban todo: el aire, la luz, la atmósfera.”  Más tarde en la primera capítulo, Matute dice que “Borja cerró el libro de un golpe, para atrapar entre las páginas una mariposa verde” (90). ¿Hay una relación entre Borja y la mariposa? Ademas, “Guiem aplastaba hormigas con el pie” (99) y esto es similar del fin de la primera parte de la novela.

El propósito de este blog es para pensar en el papel de la naturaleza y hacer conexiones entre elementos de la naturaleza y los personajes de la novela. Creo que estas conexiones va a tener más significado mientras continuamos leer esta novela.

El papel de los paréntesis en la narración

Esta entrada es una respuesta a “El lenguaje y la idealización de la memoria” de mi compañero. Cuando pensando de memoria y la idealización de esa, es muy intrigante para pensar del estilo narrativo en esta novela. Tenemos una narradora, Matia, quien narra el cuento en el pasado. Sin embargo, aparece que Matia nos da el argumento desde dos perspectivas: una perspectiva en el pasado que dice la historia, y una perspectiva más presente que hace comentario en los aspectos del cuento. Por ejemplo, cuando Matia dice “Manuel, no era de nadie. (De nuevo le recordé, me era familiar…)” (38). Este ejemplo muestra un fenómeno que es similar a lo discutido en la entrada de mi compañero, sobre la idealización de la memoria. Aunque la memoria imperfecta de Matia sobre Manuel no indica una “idealización” necesariamente, muestra un ejemplo de un cambio o una corrección de la memoria en el presente, cual es indicado por los paréntesis.

 

Otro ejemplo de este fenómeno es cuando Matia dice “(Tal vez, pienso ahora, con toda tu bravuconería, con tu soberbio y duro corazón, pobre hermano mío, ¿no eras acaso un animal solitario como yo, como casi todos los muchachos del mundo?)” (35). Se usa el presente por la autora para distinguir la narración del cuento con los pensamientos actuales de Matia. Los paréntesis nos permite ver la historia desde dos perspectivas.

 

La utilización de los paréntesis muestra la dualidad del estilo de narración. Me parece que sea como Matia está leyendo la historia con nosotros y está haciendo sus anotaciones en los paréntesis, cual crea un dinámico tan intrigante entre nosotros como lectores y la narradora.

La figura de la abuela

Algo que he notado entre leyendo estos primeros seis capítulos es la relación de la abuela con todos los demás. No es que ella tiene unas relaciones muy fuertes o detalladas que nos impactan como lectores, pero tiene unas interacciones e impacta a todas los otros personajes. La abuela es alguien muy madura, con mucha experiencia y influencia sobre el resto de su familia. Pero su posición no para allí- extiende sobre las otras personas que trabajan para su familia, como Antonia y Lauro, y también con los amigos de la familia, como Mosén Mayol. Con Matia y Borja, la abuela no es la más cariñosa y ellos no son lo más respetuosos todo el tiempo. Hay un tipo de engaño pasando, especialmente con Borja. Él pone una cara falsa para hablar y actuar en frente de su abuela, que Matia nota. A Matia no le encanta a su abuela, pero ella sabe que su abuela es alguien que ella necesita agradecer por darle una casa y cuidarla, pero es difícil cuando la abuela es una figura polarizante. Con Mosén Mayol, ellos “reinaban, despreciaban, y callaban”, indicando que tiene más poder e influencia porque son figuras más poderosas en la isla (Matute 77). No sé exactamente lo qué pasó para hacerlos así, especialmente en contexto con la abuela porque ella es una mujer, pero es fascinante ver cómo ella interactúa de toda manera con los demás.

También me interesa como todos los sonidos, colores y olores se están en contexto de la casa de la abuela, su ropa, sus accesorios y su comportamiento. Esto me hace pensar en el blog de Ricky donde él habló sobre la apariencia de los colores y su connotación en el libro.

Algo más que me interesa en el contexto de la abuela es su opinión del viento. No sé porque, pero me parece que ella ha tendió unas experiencias muy profundas e impactantes porque cuando hay viento, ella siente una necesidad de comentarlo. Esto pasa en la página 59 cuando Mosén Mayol está comiendo la cena con la familia, ella comentó sobre el viento y que temía que iba a aparecer de nuevo. No sé si es algo normal, especialmente porque vive en una isla, o si significa algo más importante para ella.

La luz en Primera Memoria

En los capítulos 4-6, hay muchas referencias a la presencia o falta de luz dentro de la narrativa. Matute describe “la luz de lluvia,” “las lucecillas de las luciérnagas,” “la luz perlada del alba” y muchos otros ejemplos que contribuyen a crear el ambiente de cada escena de la historia (57, 58, 63). Este frecuente empleo de la luz transforma en referencias del sol y la manera en que se refleja color sobre cosas que toca. Por ejemplo, vemos que el uso de luz y color en “el sol arrancándole un rojo resplandor,” “la sombra amarilla de la casa” y “el sol lucía fuera como un rojo trueno de silencio” conectan colores con emociones y, por fin, con la experiencia emocional deseada de la escena (63, 68, 71).

Además, como describió Ricky en su blog, los colores representan “una vida inocente afuera de la guerra y la edad adulta.” Similarmente, la luz funciona para separar la juventud de las cosas viejas. Vemos eso en muchas de las descripciones de la casa de la abuela, que es “sombría y sucia,” y tiene “una grande y destartalada sala con extraños muebles de madera oscura” (70, 65).

La presencia del sol también lleva esperanza y alivio a los jóvenes. Durante una conversación sobre la guerra, Matia pregunta “qué cosa será, verdaderamente, la guerra?” y dice “siempre el sol, allá arriba” (72). Este símbolo de regularidad para Matia se opone a la realidad de los adultos, el tío Álvaro, el padre y la madre, quien “también gritaba por la noche” (72). El uso de la luz en asociación con la función de colores en la novela permite Matute crear un sentimiento sobre la manera en que la vida real y adulto, con conocimiento de la guerra, es un mundo oscuro, y el mundo inocente de los jóvenes es un mundo donde la luz y los colores brillantes todavía pueden existir.

Una vuelta de crítica-la religión y la guerra en Primera memoria

En continuación de los pensamientos del blog “La distancia…,” aunque la guerra toma lugar en otra locación física y distante, muy lejos de la isla, algunas repercusiones parecen en una manera o otra dentro de la isla aislado todavía. “La distancia” mencionó la inclusión de la radio en el libro como un efecto presente de la guerra, pero quiero continuar la conversación de la clase de ayer sobre la presencia de la religión dentro del contexto de los efectos de la Guerra Civil en la novela.

En la pagina 28, hemos discutido en clase como la idea de “si tú no rezas, no estás religiosa” es un insulto contra los Republicanos por causa de la fuerza deseada por los del Franquismo para tener una presencia dedicada a su religión. Para añadir, en la nueva sección de la novela, parece una escena donde un comentario sutil sobre la religión sube otra vez. En la sala grande de la casa de la abuela siente, “majestuoso como siempre,” mosén Mayol, “el párroco de la colegiata,” (60). Del principio, notamos de su descripción por Matia como majestuoso, una palabra tan fuerte. Al fin del capítulo, Matia describe mosén Mayor como “aparecía rodeada de gotitas brillantes, como una corona…”, y sus acciones como “con much delicadeza…un golpecito suave…”, continuando con su carácter que “poseía un gran sentido de la dignidad…parecía el hombre más guapo y elegante…” (64). Obviamente, hay una gran admiración por este hombre religioso. El glaseado en el pastel ocurre cuando la abuela exclamó sobre mosén Mayol, “oficia con la dignidad y majestad de un príncipe. ¡Nada hay comparable a la liturgia católica!” (64). La abuela literalmente vocaliza la importancia esperada que las personas deben aplicar a la religión en la cultura de la novela, que podemos asociar más con el lado de Franco y menos con el lado de los Republicanos.

Pero, algo que me interesa que mencionó Profesora, es que Ana María Matute tuvo que escribir su novela en “enclave porque escribe bajo Franco,” (K. Kietrys). Por esa vista, la opinión en esa escena sobre la religión necesaria no es tan “blanco y negro” como parece a primera vista. Esa situación de Matute me hace pensar-¿es un crítico obvio a los Republicanos o un crítico engañoso a los del Franco que parece como una adoración pero realmente no es? Es la verdad que Matia describe a mosén Mayol con todas las palabras arribas que son grandes y respetables, pero su continuación después me causa darme cuenta que hay otra interpretación posible. Matia describe sus ropas como complicada y con “frufrú inconfundible,” dice que NO era hijo de la isla (separando a él del lugar), menciona que él nunca dirigía la palabra a ella personalmente, habla de sus ojos como “fríos y relucientes como dos monedas,” y incluye que siente “casi temor” en frente de él (64-65). No sé si estoy fabricando un estiramiento, pero esas conclusiones parecen con ambigüedad suficiente para pensar: es posible que la grandeza extra de mosén Mayol (que ahora parece mas impersonal y arrogante), es quizás una crítica secreta sobre la ridiculez de las expectativas franquistas sobre la religión en los ojos de los Republicanos. No tengo certidumbre inconfundible, porque no soy Matute, pero parece como un hipótesis viable.