Lewis Carroll y “El mundo al revés”

La primera cosa que noté cuando empecé leer El cuarto de atrás es que Gaite había dedicado el libro a Lewis Carroll, diciendo, “Para Lewis Carroll, que todavía nos consuela de tanta cordura y nos acoge en su mundo al revés”. Tal vez es sólo porque leí esto antes de empecé capítulo uno, pero definitivamente vi unos similitudes entre este libro y las obras de Carroll. En una manera un poco similar a “Alice in Wonderland,” en esta historia ya es difícil a determinar qué es real, y qué es la fantasía. El estilo del libro es interesante porque lee como un flujo de conciencia, y es difícil a saber qué realmente está ocurriendo, y qué es sólo un sueño.

Una otra cosa que noté y pensaba fue interesante es cuando el hombre está mirando a un cuadro que se llama “El mundo al revés”. Esta frase es la misma frase que Gaite utiliza cuando ella está dedicando el libro a Lewis Carroll. El cuadro consta de muchos rectángulos que se representan varias “escenas absurdas”. Gaite describe estas escenas, como “peces por el aire sobre un mare donde nadan caballos y leones,” y me hizo pensar una vez más de “Alice in Wonderland”. Creo que será interesante a ver como esta distinción borrosa entre la realidad y la fantasía funciona en el resto de la historia.

Las estrellas

En el primer capítulo de El cuarto de atrás de Carme Martín Gaite, la narradora—en este caso—la autora, Carmen, describe un sueño que ocurrido por muchas veces. En el sueño, hay un imagen de estrellas asciendo y un silencio que los acompaña. Para poner la novela en contexto, fue escrito en 1978, seis años después del fin del gobierno franquismo. El tiempo entre los dos eventos no es largo, y, por consiguiente, la inhabilidad de hablar del régimen franco era todavía limitado. Durante el régimen franco, las personas no pueden hablar sobre las ideas diferentes, especialmente las ideas políticas. En mi opinión, las estrellas pueden ser un símbolo de las ideas que estuvieron perdido durante el régimen. Cuando las ideas salieron, el silencio seguido. Representa la censura durante el gobierno franquismo, y la censura que continua con el pacto de silencio después de la muerte de Franco. No solamente representa la supresión política durante el régimen, pero representa la supresión de la discusión de los eventos durante el gobierno franco. Siguiente, los cuentos de las personas que vivieron durante el gobierno franco se perderá para siempre si el pacto de silencio continua. Y, también, cada estrella está única, como cada cuento está único. El silencio que siguiente puede ser sofocante y un impedimento de porvenir el conflicto vuelve a ocurrir. No solo las estrellas representan las ideas perdidas durante la censura durante el gobierno franco, pero también representa los cuentos de las personas que vivieron, y sufrieron, en las manos de franquismo.

Duermevela en la estructura

En clase ayer, hablemos mucho del concepto de duermevela y como esto afecta el cuento de Gaite. En la primera pagina, leímos que ella tenía una imagen muy extraña sobre las estrellas en un periodo entre duerme y despierto. Mientras continué leyendo el primer capítulo, puedo ver como duermevela afecta más de la protagonista.

Por un lado, es evidente que ella sufre de una forma de duermevela debido a las visiones extrañas y sus desafíos escribir. Por ejemplo, la protagonista dice “las palabras son para la luz, de noche se fugan” (10). Discutimos en clase que ella está luchando encontrarse palabras para escribir porque escribir es la meta de ella. Aunque ella sufre una forma de duermevela, opino que la novela entera sufre de una forma de duermevela también.

Por otro lado, la estructura de esta novela (hasta el fin del primero capítulo) es tan confundido y es muy diferente de Primera Memoria. En esa novela, hay unas señales que indican el presente o el pasado. Sin embargo, hay unas instancias en que el periodo no es claro. De hecho, hay intención del autora para distinguir entre el presente y el pasado. En esta novela, es más discreto porque no puedo ver las mismas intenciones del autora para distinguir entre los periodos diferentes. Por eso, hay duermevela en la estructura de la novela porque el periodo cambia rápidamente y sin avisar. Por ejemplo, en página 22, ella imagina la playa pero esto no creo es actual. Es muy confundido, entonces tengo que leer las secciones muchas veces para entenderlas. No obstante, you pienso que es muy interesante analizar la estructura porque es muy similar de los sentimientos de duermevela en que la protagonista sufre.

Cómo el estilo puede crear una sensación

Las primeras páginas de El cuarto de atrás son un ejemplo bueno de cómo un estilo literario puede crear una sensación especifica en un lector. La falta de habilidad de dormirse de la protagonista puede ser sentido en una manera fuerte por el lector a través de narración de la novela. Ella está en el estado de duermevela, casi durmiendo, pero todavía no, y esto es muy obvio al lector en la descripción de sus pensamientos. Ellos van desde lo psicodélico, como las “estrellas con cara de payaso” (9), al momento actual, como su monologo interno (10), a su niñez, como su discusión de las decoraciones que hizo su madre (13), todo sin transiciones concretas, como una mente activa en la noche. Sus pensamientos ejemplan una situación vinculable para el lector que, supuestamente ha tenido una noche parecida a esta con la dificultad de dormirse. Este estilo es importante porque es una cosa simplemente decir que ella tiene insomnio y no podía dormir, pero es otra cosa entera mostrarlo en esta manera. El lector siente la frustración de ella, y como sus pensamientos frenéticos podían parrar la posibilidad de dormirse. Sin embargo, algo importante de la situación de ella, que Gaite hace claro varias veces, es que este problema de insomnio no es algo nuevo para la protagonista. Sus sueños son familiares y bien conocidos y ella dice explícitamente “siempre tardaba a dormirme” (14).

 

Más adelante en el primer capitulo, este estilo tiene un papel en la metaficción de la novela. Después de caer, ella encuentra un libro sobre la literatura fantástica que tiene “‘la ruptura de limites entre tiempo y espacio’” (19), que es una descripción muy parecida al estilo que Gaite ha usado hasta eso momento. En decir “‘voy a escribir una novel fantástica’” (19), Gaite solamente hace más claro que ella se está refiriendo a la novela misma dentro del libro. Este ejemplo de la metaficción, especialmente para alguien sin mucho conocimiento de este estilo de la literatura fantástica, ayuda al entendimiento de su estilo que, al principio, es bastante confuso.

Una cicla interminable

Durante nuestras discusiones de la novela Primera memoria, hemos discutido en longitud las ideas de juventud y edad adulta como temas importantes. La entrada del blog de mi compañera Garnet habla específicamente sobre el desarrollo del personaje Borja en la tercera parte de la novela. Ambos Borja y Matia tienen hesitación sobre entrar la edad adulta y esta es debida en una parte grande a los comportamientos de los personajes adultos en la novela, cuales proporcionan una vista en el mundo adulto que es deprimente y decepcionante. Borja y Matia están en un punto de transición en la cicla de la vida.

 

El artículo crítico para la clase de martes, “Primera memoria de Ana Matute: La vida es una infancia repetida” de Marisa Vázquez, también discute esa idea de la cicla de la vida en gran detalle. El artículo hace comentario muy interesante sobre la estructura de la novela: cada parte tiene metas específicas para mostrar los lectores el desarrollo de Matia. El propósito de esta estructura es para dirigir los lectores a través el desarrollo de Matia en cuatro secciones, y es importante para considerar las perspectivas de que Matia narra el cuento, como hace el artículo de Vázquez. La mayoría de la narración es a traves la perspectiva que “corresponde al tiempo de la acción” (175). Esta línea de narración invoca referencias a otras obras que también discuten la juventud sin fin, como Peter Pan “que funcionan como verdaderos hipotextos de la obra” (176). La segunda perspectiva de narración, que es la reflexión de una narradora más vieja y experimentada, “señala la distancia nostálgica entre la realidad vista con la mirada asombrada e inocente de la adolescente Matia y la mirada teñida por el desencanto de la narradora adulta, que se interroga sobre la fiabilidad de sus propios recuerdos” (177). Esta dicotomía entre las dos perspectivas narrativas proporcionan una cicla interminable entre contar y interrogarse el cuento, que corresponde con la infancia repetida que el artículo hace referencia en su título.

 

Perdida de libertad para todos

En el articulo, “Salina,” Marisa Sotelo Vázquez sugiere “En este gineceo, Matia acusa mas que nunca sus carencias afectivas, a la par que se despierta su curiosidad ante las mujeres judías del declive, símbolo de belleza, de libertad y también de transgresión.” (76). Las ideas más importantes de esta declaración son “libertad” y “transgresión” como los dos se choquean por el fin de Primera Memoria cuando Borja incrimina en Manuel por darle la caja de dinero de su abuela (214). Especialmente con las finuras como, “¿Quieres hacerme un favor?” y “Soy tu amigo,” veo la manipulación de mentes adultos. En este momento, la capaz de transgresión se cumple a ser clara. Eso plan no es de niños. Es muy vindicativo.

Pero todavía Matia, Borja, y Manuel no son adultos. En este momento del libro, todo está cambiando, es casi el fin de la transición de niñez a madurez y según al contexto político tan feo, es marcado por pecado y castigo. A respeto a la libertad, esa parte de la vida viene con las consecuencias de la transgresión; que en este caso es mandar a Manuel al reformatorio para un crimen lo que él no cometió. También, está enfatizada para el silencio y secretos de Matia, la manera en que ella pierde más de su voz como ella se crece. Sabemos que este parte es el fin de un capitulo de la vida por el comentario de tía Emilia a Matia que, “Ya eres una mujer,” (220). La correspondencia entre esta frase y el encarcelamiento de Manuel no es una coincidencia. Esta sección muestra la perdida de libertad con edad, especialmente en este espacio y tiempo; que es el contrario de las ideas de mucha gente. Libertad es una cosa de niños, no adultos.

La soledad, el género y las generaciones sintetizados

Primera memoria es diferente que las otras novelas que hemos leído este semestre. La diferencia más obvia es el género de nuestra narradora. En particular, Matia es distinguida porque ella es la única narradora femenina. Y por esto, podemos ver una realidad más escondida e importante para ella en una sociedad durante la guerra.

La soledad es uno de los temas más prevalentes del libro y es utilizado para enfatizar el sexismo y las diferencias entre las generaciones. Empezamos la narrativa con un cambio forzado: la mudanza de Matia junto con las alteraciones de la familia. Ella ahora vive en una isla con su abuela. La familia de Matia es el único lugar donde vemos otras mujeres. Entonces, vemos las mujeres de generaciones diferentes – la de la abuela, la de la tía Emilia y la de Matia. La decisión de solamente observar mujeres de diferentes edades y tiempos de la vida es significante para observar las diferencias entre ellas. El espacio y la distancia entre las mujeres demuestra los cambios entre las generaciones.

También, la soledad y el aislamiento que Matia experiencia causa una narrativa y papel más pasiva. Ella funciona más como una observadora que actor. Especialmente durante escenas como las interacciones entre los niños de la isla, Matia solamente tiene un papel de mirar y contemplar. Esta idea inclusa la voz presente de Matia. Las dos voces tienen un intercambio, pero solamente son un diálogo entre sí mismo. Es otra vez una demostración de las diferencias y la distancia intergeneracionales. Las observaciones de la Matia del presente funciona como un crecimiento visual de ella.

Durante esta época durante la guerra, la mujer ideal debe ser callada y obediente. Solamente sigue los mandatos de las personas a su alrededor. Las respuestas de la abuela contra Matia e sus decisiones muestran la importancia vieja de las apariencias. Y los pensamientos de Matia en contra de las ideas de la abuela muestra el crecimiento de ella.

En conclusión, la soledad a causa de su género y su edad le hace a Matia una distancia de los otros personajes. En consecuencia, ella es una narradora más pasiva que activa. La acción de observar en lugar de actuar continua la realidad de los papeles femeninas en la sociedad. Pero, los pensamientos de Matia del pasado y el presente muestra una esperanza y un desarrollo de las mujeres en esta sociedad.

La conclusión de la inocencia

Este bildungsroman nos dió una perspectiva íntima de las vidas de Borja y Matia. A través de múltiples símbolos, ideas y temas, adivinamos que requiere para ser joven y creciendo en una isla en España durante la guerra. Regresamos de vez en cuando a los símbolos de colores y de la vista.

Un gran parte de la vida de Matia fue la figura de su abuela. Ella dirigió todo y tenía un control total en el cuerpo de Matia y las acciones que ella podría tomar. Por eso, no es una sorpresa cuando vemos un enfoque en los ojos de la abuela. Sus ojos son de color gris y rosado, tienen una apariencia similar “a un cangrejo patudo” y “peces tentaculares” (Matute 177, 178). Matia y los demás tratan de mirarla con la misma intensidad, pero no es nada fácil y requiere una determinación que Matia, siendo niña, cobarde e inmadura, todavía está aprendiendo. Sin embargo, Borja y Matia pueden tener una mirada más intensa porque están compartiendo una experiencia muy similar. Su niñez se está marcado por tener un primo y aventuras con sentimientos y barcos y con los otros chicos. Allí al final, Borja y Matia se miraron y ella llegó a la conclusión de que Borja ya no era un niño (Matute 184).

Cómo empezamos con el blog de Ricky, los colores de la novela siguen los chicos por cualquier parte. Aquí, al final de la novela, vemos los colores del invierno y la conclusión de la inocencia que marcó las vidas de Borja y Matia. Con los troncos negros, dorada neblina, luz que hice verde y plata a las hojas de los olivos y las franjas blancas, vemos cómo la naturaleza en el invierno marca una transición entre el primer capítulo de “el gallo blanco” y el segundo (Matute 185). Ninguna persona ya es “tan niño” y con acciones que cambian las vidas de personas como Manuel, vemos la muerte de la inocencia y la niñez y la empieza de una vida más triste y mayor.

La luz sintetizado

En términos generales, muchos de los símbolos en la novela de Ana Maria Matute contribuyen al proceso de perder la juventud. Mientras el crecimiento es un tema dentro de sí mismo, el tema dominante de la luz es específicamente lo que usa Matute para conectar el crecimiento con otras temas importantes, como los colores, la naturaleza, la inocencia, etc. En mi blog pasado, hablé sobre la función de la luz para representar la juventud, y la oscuridad para representar la vejez. Vemos en la última parte de la novela que todavía hay ejemplos en que la luz relata a lo positivo y la falta de luz al negativo, pero también tenemos ejemplos donde los dos empiezan a combinar en maneras que no hemos visto más temprano en el libro. En página 182, Matia describe al ambiente de la escena como “un brillante y horrible día gris.” Aquí vemos la primera vez que el exceso de luz es algo malo. En un ejemplo similar a la manera en que vemos luz en el principio de la novela, Matia demuestra la belleza de Malene desde sus características brillantes, como sus ojos, para decir que “no vi nunca mujer más hermosa y llena de orgullo.”

Alternativamente, tenemos la manera en que “brillaban otra vez la tristeza casi colérica,” y el anillo de la abuela que “brillaba en su mano como un ojo perverso” (194, 207). Poco a poco, la luz y lo positivo se mezcla con la oscuridad y lo negativo para demostrar la transición de Matia de niña a mujer. La Tía Emilia también dice a Matia, “Ya eres una mujer” (200). Al final de la historia, la luz está “muriendo,” y Matia reconoce “la oscura vida de las personas mayores” (208). Ha perdido a Gorogó, y la luz de su juventud está muerto. La presencia del tema de luz en la historia es tan importante porque combina el significado de los otros temas para identificar qué es lo positivo y qué es lo negativo en la vida de Matia, y cómo estos positivos y negativos se estructura su pérdida de inocencia.

El tema del crecimiento-sintetizado

En la clase de jueves hemos discutido algunos temas de la novela que han parecidos durante el curso de ella. Un tema sobresale más claro a mi, el tema del crecimiento.  Es fascinante para resumir el proceso de crecimiento que parece antes del último parte del libro. Al principio de la novela, observamos las aventuras infantiles de Matia y Borja, quien fuman y corren con los niños del pueblo. Pero, con la introducción de Manuel y otros eventos, empezamos a observar los cambios en la actitud de Matia. En la página 122, por la primera vez, Matia aparece ser perturbada por su apariencia. Todavia quiere ser una niña (“No soy una mujer. Oh, no, no soy una mujer” p. 122-123), pero sus preocupaciones con su apariencia joven están descritos como “un peso” que ella siente (p. 123). Toda las expectativas y influencia sobre la belleza de mujeres que originan de Tia Emilia y su Abuela están comenzando a comerse a la mente joven de Matia, pero todavía los cambios parecen como un peso porque no son naturales o deseados en la mente de Matia. Con esa lucha internal entre la juventud y la madurez de mujeres esperada, empieza los cambios consciencios hacia la madurez de Matia.

Más adelante, el autoconocimiento de su madurez (en vías de desarrollo) se crece. Sabemos eso porque Matia refiere a Borja como si “me pareció mucho más niño que yo,” indicando un nuevo realización de madurez en ella misma (p. 159). También, ella continua su crecimiento con su “primer sentimiento de adulto” de piedad hacia el Chino, y más luego hacia Jorge Antonio (p. 156 y 190). En este primer momento de piedad, Matia describe como ya no puede ir a la isla de Nunca Jamás con Peter Pan, un símbolo de su niñez en la novela, indicando una consciencia de su juventud que está desapareciendo activamente.

Finalmente, al fin de la novela en el último parte, terminamos con una Matia casi adulta y tan contraste a la Matia que conocemos al principio. Como mencionó un compañero de clase en Jueves, es la falta de familiaridad en momentos que causa al crecimiento de Matia. En el último parte, parece otro ejemplo de una experiencia nueva para ella que requiere el crecimiento rápido.   Después de la visita con Jorge Antonio, Matia no se dio cuenta que ella y Borja estaban borrachas, porque fue una experiencia nueva y adulta para ella (“no se lo que le ocurriría a Borja, pero me sentía enferma, trastornada…” p. 196). Esa experiencia enfatiza los cambios hacia la madurez en Matia, porque notificamos que ella ahora es consciente de las cosas de los niños y las cosas de los adultos en ella misma (“me deje caer sobre la alfombra, con un gesto idiota de niña malcriada…” p. 201). Internamente en la mente de Matia, su crecimiento hacia la madurez (desarrollado desde el principio de la novela) se concretiza con el engaño de Manuel por Borja-cuando Borja enmarca a Manuel y culpa a él por su propio crimen, la injusticia de este evento rompe la luz de niñez final en Matia y causa a ella para “saberlo todo…la oscura vida de las personas mayores, a las que…pertenecia ya, ” (p. 229). Y después de la conversación con Tia Emilia (cuando Matia adquiere “ojos abiertos” por causa del despido indiferente de Emilia sobre su confesión de la mentira de Borja), Matia admite que, “no existió la Isla de Nunca jamas…no sabia donde estaba [Gorogó]” p. 233). Es decir, todos los símbolos de su juventud ya no existen, porque  han desaparecidos debido a su crecimiento.  El crecimiento en Matia durante Primera Novela parece por la desilusión que está creada por momentos desconocidos y difíciles que ella tiene que afrontar.