Las mujeres y la historia

En estos capítulos, todavía vemos a nuestra protagonista hablando más con ella misma y no tanto con el hombre en el sombrero negro. Ella se está acordando de sus experiencias en Madrid, con su familia y su niñez en general. Estos recuerdos nos enseña de su mamá y el poder emocional y social que ella llevó adentro de ella misma. La mamá de Carmen no fue alguien tímida quien solamente quería seguir las reglas e infundir ese mismo pacifismo en su hija. En una época enfocada en crear la mujer perfecta y franquista, apoyando un deseo para leer y aprender no pasa. Mujeres necesitaban tener un red de apoyo, en ese momento y ahora, porque nadie más va a entender y relacionar cómo otras mujeres con la opresión y las expectativas de personas afuera de sus círculos.

 

Aprendiendo de donde alguien viene se nos da una perspectiva más justa. La empatía que se puede ganar justifica el tiempo o la distracción que alguien puede interpretar los recuerdos de Carmen. En el tiempo de la dictadura y después, siendo honesto y puro con las memories es imperativo para no dejar que la influencia de la dictadura dirige la historia de España. Dejando esos prejuicios y estereotipos en el pasado no es sostenible porque ese hilo de opresión va a quedar y aparecer si algo no pasa para romperlo. Una manera de hacer eso, entonces, es apreciar las memorias y ejemplos de personas, y especialmente mujeres, que demostraron una espina rígida en la frontera de injusticia y juicios.

La Sección Femenina

En capítulos anteriores de esta novela, ha habido referencias al “Servicio Social” en el contexto de los requisitos para los españoles jóvenes que eran prevalentes durante la Guerra Civil Española y la posguerra. Sin embargo, en las secciones para el jueves hay referencias explícitas a la Sección Femenina que discutimos brevemente en la clase de martes, pero me gustaría proporcionar más contexto. Por ejemplo, la narradora dice “Por aquel tiempo, ya tenía yo el criterio suficiente para entender que el ‘mal fin’ contra el que ponía en guardia aquel refrán aludía a la negra amenaza de quedarse soltera, implícita en todos los quehaceres, enseñanzas y prédicas de la Sección Femenina…volvía a poner el acento en el heroísmo abnegado de madres y esposas, en la importancia de su silenciosa y oscura labor como pilares del hogar cristiano” (92). Este es un ejemplo de los valores conservativos y tradicionales de la Sección Femenina–las mujeres fueron enseñados (y esperados) para quedarse en el hogar y sirven en papeles completamente domésticos. La Sección Femenina esperaba que las mujeres estaban subordinadas a los hombres y crían los niños.

 

Podemos ver de su narración en esta sección que Carmen era reacia a las enseñanzas de la Sección Femenina: “Bajo el machaconeo de aquella propaganda ñoña y optimista de los años cuarenta, se perfiló mi desconfianza hacia los seres decididos y seguros, crecieron mis ansias de libertad y se afianzó la alianza con el desorden que había firmado secretamente en el piso tercero del número catorce de la calle Mayor. También me puse en guardia contra la idea del noviazgo como premio a mis posibles virtudes prácticas” (96). Carmen puede ver la falacia de esta “propaganda” y ella entiende que esa vida no es para ella. En lugar, Carmen busca una vida de cuestionar y escribir.

 

La fisicalidad y teatralidad

Un tema que hemos discutido en nuestra clase pasada era la incertidumbre de la separación entre la realidad y la fantasía durante las escenas entre la protagonista y el hombre con el sombrero negro. Hemos concluído que es probable que el hombre sea parte de la fantasía porque es una extensión de los pensamientos de ella. Funciona como un interlocutor y facilitador de las reflexiones de ella. Aunque hay está indicaciones que él es parte de la fantasía, hay partes de capítulo II que apoya la idea de es la realidad.

Algo importante de la narrativa es el enfoque en la fisicalidad de las escenas y memorias. Por ejemplo ella siempre explica la distancia entre el hombre y si mismo. Un lugar donde lo vemos es al principio del segundo capítulo y ella dice “lo peor es que no se mueve” (28). También, ella se enfoque en la mano de él y cómo es “una mano grande y delgada” (29).

En capítulo III, hay otro enfoque en la fisicalidad de la realidad. En la memoria ella se refleja en el teatro, que piensa que “era mucho más solemne y excepcional que ir al cine” (84). El teatro tiene más conexiones con la realidad a causa de la importancia de la fisicalidad que sume a las dimensiones. Es más íntima y más incertidumbre entre la realidad y la fantasía. Esto es porque son personas reales que están actuando y haciendo una fantasía.

Esta fascinación con la fisicalidad dentro de la fantasía muestra la mezcla entre la realidad y la fantasía, un tema importante de este libro.  

Una fuga imaginaria

En elaboración de un idea del escritor del blog anterior, la memoria de Carmen juega un papel crucial en esa sección de la novela. Pero al opuesto del rechazo de sus memorias, yo también observo que por los pasos entre sus memorias, Carmen está notando de una necesidad por una fuga en su vida. Carmen admite directamente que existe y crece sus “ansias de libertad” durante los años cuarenta en medio de su “desconfianza hacia los seres decididos y seguros…” (p. 85), y abre una puerta a nuestra comprensión como lectores que ella desea una fuga de lo real o rígido.

Los costumbres de la perfección (o las expectativas del orden) causan a Carmen para imaginar una fuga en su mente hasta un lugar con más libertad. Quizás, este papel del lugar de la fuga está jugada por Cúnigan, su ubicación imaginaria.  Ella menciona los costumbres impuestos en las mujeres por el Servicio Social, y por esa descripción podemos ver las expectativas rígidas de la perfección hasta las mujeres que ella observa (p. 82). En un momento, Carmen también recuerda el proceso de llegar a decisiones de la casa con las criadas burgalesas. Las criadas consultaban a Carmen y su casa antes de ir al mercado o de comer,  y siempre siguen los costumbres de su trabajo y el orden de la casa. Esos costumbres de la perfección en la casa, como la necesidad de pasar por las medidas necesarias antes de un acto o la necesidad de limpiar y llevar una reputación buena, elimina la posibilidad de rapidez en el día de Carmen. Como resultado, ella “soñaba” sobre una buhardilla en que ella puede vivir sin la expectativa de la perfección, con “trajes sin colgar y los libros por el suelo, donde nadie persiguiera a los copos de polvo…donde solo se comiera cuando apretara el hambre, sin más ceremonias,” (p. 78). Con este sueño en vivo, en que ella describe que los polvos pueden “viajar en rayos de luz,” un imagen tan bella y inocente, notamos que Carmen desea una fuga fuera del mundo rígido y que ella encuentra una fuga como así por su imaginación. Además, Carmen dice que “los cuentos bonitos” actúan en su vida como una ayuda para escapar o “perder la noción del tiempo y que, gracias a ellos, nos salvamos del agobio de lo práctico…” (p. 80). Como ella confirma con sus propias palabras, la restricción del “agobio y practico” en la vida invitan a ella para escapar dentro de su mundo de imaginación (aquí, por los cuentos bonitos). En general, vemos que la imaginación de Carmen provee a ella una fuga de las varias restricciones en su vida.

Espacio para perspectiva

El blog, “La discordancia no reconocido de sueños y realidad,” me choqueó en clase ayer por su análisis que, “ transiciones entre un sueño y vida despierta que confunden la frontera entre los dos.” Soy de acuerdo con este tesis, especialmente porque me pasó mucho de los primeros tres capítulos confundida. Sin embargo, creo que capitulo cuatro finalmente explica la confusión por situarlo dentro de contexto histórico y paralelismo religioso.

Con respeto al discurso sobre diablo, habla sobre “Lutero”, “conjuro”, “brujas”, “diablo”, y “una formula mágica” que la protagonista no recuerda escribir (100). Ella no entiende la que es pero todavía otro hombre le ha preguntado, “Crees en el diablo?” (99). Ella no empieza en su soliloquio típico. Porque la pregunta viene en el mismo momento del descubrimiento, ella no tiene bastante espacio para analizar y buscar la verdad. Esa le da ansiedad como evidencia por su manos temblantes (99).

La confusión sobre que son sígnales religiosos verdaderos siguen a su memoria histórica que está en contraste con el discurso presente del diablo. Ella trata a verbalizar el mundo a entender por preguntas retoricas como, “a que en lugar un a persona se convierte en otro, a un apersona en otra? (101). Revisa sus memorias por “momentos de iluminación” que le ayuda ganar perspectiva sobre que es la verdad. En este caso, ella puede responder al hombre de una manera más profunda.

El contraste en su habilidad de comprender la verdad en las dos conversaciones muestra la importancia tremenda de espacio para ganar claridad de entendimiento.

La Memoría de Carmen

Creo que la conversación que Carmen tiene con el hombre de negro sobre cómo quema muchas cosas diferentes revela mucho sobre la forma en que ella interpreta sus recuerdos pasados. Antes de la conversación, Carmen está describiendo su viaje a Portugal, lo que dice siempre había parecido para ella un lugar tan lejos y tan cercano al mismo tiempo. El hombre de negro luego describe a Portugal como un tipo de espejismo, agregando una connotación de sueño al viaje de Carmen allí. Mientras estaba en Portugal, Carmen se enamoró de un hombre a quien continuó escribiendo después de regresar a España. Sin embargo, luego Carmen dice al hombre de negro que eventualmente quemó todas las cartas que recibió por ninguna razón aparente, y continúa describiendo cómo ha quemado muchas otras cosas de su pasado.

 

Carmen decidiendo a quemar elementos que le recuerdan a su pasado, y, al mismo tiempo, no pudiendo discernir por qué lo hace, representa su decisión activa de rechazar aspectos de su pasado y evitar que entren en su memoria. Considerando la posibilidad de que el hombre de negro sea un producto de su propia imaginación (de un sueño), sin embargo, podemos ver una confluencia única de realidad y ficción en esta conversación; Carmen su misma, potencialmente, está rechazando activamente los recuerdos de su mente que ella plantea allí en una forma subconsciente. Además, la idea de rechazar los recuerdos del pasado es paralela a la meta de España de olvidar los recuerdos de la dictadura de Franco para intentar avanzar hacia el futuro. Aunque la Carmen ficticia está viviendo en un tiempo antes del final de la dictadura, la autora Carmen está escribiendo su libro después del final de la dictadura, entonces el tema de rechazar los recuerdos presente en El cuarto de atrás podría ser una protesta por el comportamiento practicado por gran parte de España.

La inocencia de la juventud en la guerra

En capítulo 2, Carmen revela más hechos sobre su adolescencia y su vida como una joven durante el régimen del Franco en su diálogo con el hombre negro. El hombre le pregunta algunas veces sobre su felicidad y sus experiencias creciendo en un tiempo turbulento y represivo. Típicamente, como leímos en Primera Memora, la violencia y la presencia de una guerra interrumpe la inocencia infantil y acelera el proceso de crecimiento porque los niños están preocupados con la posibilidad de morir. Sin embargo, Carmen admite que como una niña, no entendía la guerra como un mecanismo espantoso porque fue “tan irreal”; en vez, ella dice que va al refugio después de una advertencia de bombas era, “un juego inventado por los mayores” (54). Su falta de entendimiento crea un efecto en que hay una fusión de dos mundos: lo real con la violencia actual y lo fantástico en que la guerra es un juego que los jóvenes disfruten.

Este tema vuelve en el final del capítulo cuando Carmen habla sobre la posibilidad de felicidad durante su adolescencia. En su mente, está luchando con sí misma sobre porque no sabe si es aceptable admitir que no sintió furia o enojo hacia la dictadura durante su infancia. Dice, “Podría decirle que la felicidad en los años de guerra y posguerra era inconcebible, que vivíamos rodeados de ignorancia y represión…superponer la amargura de mis opiniones actuales a las otras sensaciones que esta noche estoy recuperando.” Otra vez, el lector observa la duplicidad del mundo actual lleno de matanza y represión y el mundo que Carmen recuerda como el lugar con helado delicioso y juegos divertidos. Este conflicto enfrenta la idea que su perspectiva como un adulto que conoce las atrocidades de Franco manipula sus recuerdos como una niña contenta porque Carmen no quiere que su felicidad parezca un signo de apoyo a la época de Franco. La existencia de sus dos voces, uno de su juventud y uno de hoy, crea una narración íntima y revela el papel de edad en el proceso de conocimiento.

La discordancia no reconocido de sueños y realidad

En los primeros partes de El cuarto de atrás, el sentido de ensueño tiene un enfoque muy claro. Por primera parte, el primer capítulo tiene varias transiciones entre un sueño y vida despierta que confunden la frontera entre los dos. Otros han notado que estas transiciones fluidas entre estados y edades es presente también en Primera Memoria pero con más distinción entre los dos.

El efecto de esta realidad confuso es más claro cuando se considera la discordancia no reconocido que es presente a lo largo de esta sección. Desde el principio, hay discordancia  factual ejemplificado en “la melodía que no suena” (9). Esta contradicción de un sonido silencio es representativa de la confusión de sentidos presente en los sueños. También, el diablo y el hombre con el sombrero negro actúan con una familiaridad “como si fuera él el dueño de la casa y yo la visitante” (33) aunque son figuras desconocidas. Esta familiaridad de figuras misteriosas y oscuras casi indiscutido crea un sentido incómodo y frustrante para el lector. De verdad, toda la contradicción y discordancia entre partes del cuento destaca la aceptación frustrante de cosas incompatibles.

El tema del silencio frustrante sobre algo incompatible es reflejado en la situación política del día. Vemos en esta sección del libro que un “pacto de silencio” puede tener efectos psicológicos muy fuertes e incómodos. La frecuencia de escenas retrospectivas y paralelismos entre el pasado y el presente recalca los efectos continuos de la disonancia cognitiva. Aunque este libro fue publicado en 1978 mucho antes de la 2007 “Ley de memoria histórica” que oficialmente termina el “pacto de silencio,” El cuarto de atrás predicta la inquietud que viene de un conflicto ignorado.

La metaficción y la revelación de las emociones

Como una novela que pertenece a un género bien único, una de las características más distintas de El cuarto de atrás es su encarnación de la técnica literaria de metaficción. Con elementos fantásticos y referencias a otras obras escritas, como ha mencionado Grant en el blog “Cómo el estilo puede crear una sensación,” Carmen Martín Gaite refiere a su escritura personal, así como ella de otros autores para revelar las emociones quizás más escondidas y sutiles de la protagonista. En el segundo capítulo, hay una referencia, aparentemente repentino, a una “novela rosa” por citar “Oh Raimundo –exclamó Esperanza, mientras brotaban las lágrimas de sus párpados cerrados –, contigo nunca tengo miedo” (36-37). Además, dentro de otra conversación entre la protagonista y el hombre, hay otra referencia a un poema de Antonio Machado que se enfoca en la destrucción física gradual por decir “para llenar de lágrimas mañana la mustia seda y el marchito encaje” (43). Por otro lado, la protagonista también refiere a su propia escritura. Ella escribe, “…abrí un cuaderno con tapas de hule y escribí: “Hemos llegado esta tarde, después de varias horas de autobús…”” (44).

A través de estas citas y referencias a su propia escritura y las obras de otros escritores, los lectores pueden entender las emociones y los sentimientos más sutiles de la protagonista. El énfasis en la “novela de misterio” y la repetición de experimentar miedo revelan sus emociones más ansiosas y tensas; algunas de las citas literarias elegidas por esta parte de la novela, como ellas que he identificado antes, reflejan esta inquietud. También, los lectores aprenden sobre una relación amorosa de la protagonista con un “chico de Oporto” (42). Quizás las referencias a las novelas rosas muestran, en una manera más fina, el deseo de la protagonista para experimentar el amor y recordar sus propias relaciones amorosas. Básicamente, la metaficción de esta novela representa una parte distinguida de la trama y revelan, con más claridad, a los lectores las emociones bien importantes y algunas veces escondidas de la protagonista.

El papel de género para destacar la censura

Como discute el blog “Las estrellas,” el silencio de la gente bajo el franquismo es un tema muy relevante en este libro. Las estrellas representa la censura que permaneció en España tres años después de la muerte de Franco. En los capítulos II y III, nos vemos una llamada a la atención de la censura más directa.

En vez del simbolismo, la narradora destaca lo problemático de los medios hispánicos con una comparación. En una conversación con el hombre de negro, el menciona que “La ambigüedad es la clave de la literatura de misterio…no saber si aquello que se ha visto es verdad o mentira” (53). En la escena inmediatamente después, ella entra en una conversación sobre las noticias de la muerte de Hitler. En vez de participar en este diálogo, ella salió porque “nada de lo que venía en los libros de historia ni en los periódicos me lo creía” (54). Esta exclamación combina la historia y el misterioso/la fantasía en una sola categoría, de forma similar a cómo la novela consiste de varios géneros literarios, por ejemplo las poemas y la prosa. Por consiguiente, la narradora se confunde más géneros en esta parte para criticar el gobierno por su propia ambigüedad y pone énfasis en la falta de confianza de los ciudadanos.

La narradora también critica los ciudadanos de España por su falta de cuestionar las acciones del gobierno. Cuando ella dice que “no entendía nada de guerra ni quería entender,” destaca la ignorancia de varias habitantes (54). Al mismo tiempo, esta cita demuestra la posibilidad de que los ciudadanos no querían saber la verdad porque las consecuencias de hablar durante la censura eran tan severas.