No hay heroés vivos

En la pagina 199, una continuación de la conversación entre Cercas y Miralles, vemos una cita de Miralles que, yo creo, es una contradicción completa de lo que discutimos durante la clase. Como dijimos hace unas días, hay muchas maneras diferentes en que podemos definir que sea “un héroe”. El tema de abnegación fue discutido, y las intenciones puras, y si tiene importancia en la definición. Pero, creo que fue un consenso que hay héroes en un muchos lugares diferentes a través de la sociedad. Lo que nos dice Miralles es que, en realidad, los héroes no existen, y sí existían, “los héroes sólo son héroes cuando se mueren o los matan. Y los héroes de verdad nacen en la guerra y mueren en la guerra. No hay héroes vivos…”. Es una contradicción fuerte, y me hace pensar: ¿Por qué cree Miralles este? Para él, que distinción hay en la definición de ser un héroe y ser una persona buena, de alta car carácter, que significa que ellos sólo pueden existir durante la guerra?

Honestamente no sé; la única cosa que puedo imaginar es que, para él, el auto sacrificio es la característica más importante. En la mente de Miralles, es posible que no sean héroes vivos porque ellos no han hecho todo lo posible para salvar su movimiento económico, político, social, etc…porque no han hecho el sacrificio más fuerte de todo: el auto sacrificio físico. ¿Es casi el martirio, verdad? No creo que es necesario que pierdas la vida para ser inmortalizado como un héroe, pero hay que respetar su perspectivo, de la misma manera que nosotros tenemos definiciones diferentes de que significar ser un héroe. Espero que tengan unas ideas de que quiere decir Miralles en esta cita.

Miralles y el héroe central de la segunda parte

En la selección que leímos antes, Cercas nos dice que le falta algo en su libro. En la pagina 144, nos dice que su libro “se seguía estando cojo”. Pasan unas paginas, y se encuentra con Roberto Bolaño. Durante las conversaciones que tienen, se da cuenta Javier Cercas que lo que le falta su libro, es un héroe.

Esta idea empieza a formar en la pagina 148, cuando están discutiendo los dos que significa ser un héroe. Bolaño cree que es “ alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud…el héroe no es el que mata, sino el que no mata.” Inmediatamente piensa Cercas en su libro y el personaje central de su libro, Sánchez Mazas. Pero continua su dialogo, y dura unas paginas en que nos conocemos Miralles y la vida que lleva. Este cuento le inspira a Cercas, y ve él una conexión entre Miralles y su propio libro. Durante la noche, “en aquel momento, con la engañosa pero aplastante lucidez de insomnio”, susurra: “es él” (165).

Esta epifanía es, cree Cercas, la pieza que faltaba su libro completo. En la menta de Cercas, Miralles es el hombre que permite a Sánchez Mazas escapar en el bosque. En otras palabras, Miralles es el héroe que no mata, a pesar de que tenía la oportunidad de matar. Mazas no es el héroe (pero estoy seguro que hay argumento que él todavía es un héroe, porque Miralles ni él mataron a nadie), sino el resultado de el hecho benevolente del héroe real en la historia. El enfoque de su libro, nos dice Cercas, era equivocado. A través del relato de Bolaño, reencuentra la inspiración de terminar su libro, porque el héroe Miralles es “justamente la pieza que faltaba para que el mecanismo del libro funcionara” (167).

La “novela” de la Guerra Civil, la curiosidad, y la obsesión

Cuando está hablando nuestro autor con Aguirre de la historia de Sánchez Mazas, Aguirre le pregunta si él quiere escribir una novela sobre su cuento (37). La respuesta me interesa mucho: inmediatamente, él responde que no puede escribir una novela sobre este hecho de la guerra, porque es más “una historia real” que una ficción. Una novela si puede pertenecer a la vida real, y puede hacernos reflexionar sobre el mundo en que vivimos, pero los eventos en una novela son ficticios, con personajes poco reales (a pesar de que pueden ser basados en alguien en nuestro mundo).

Por eso, si pensamos que esta historia de Sánchez Mazas es tan increíble como su vida parece una novela, nos da un comento de la guerra en sí misma. La guerra causa eventos tan raros y tan extraños que, cuando reflexionamos en lo que pasó, el evento parece poco real, más de las paginas de una novela que las paginas de la vida de una persona real. Y, para Javier Cercas, crea un curiosidad fuertísima que empieza a tomar el control de su vida.

No estoy diciendo que este es algo malo; creo que es una pasión admirable tratar de desenterrar los eventos poderosos de la Guerra Civil. Pero vi un cambio fluido desde el principio de la selección que leímos hasta el final, en que su curiosidad llega a ser una obsesión. Primero solo quiere aprender más, y llama a Figueras por esta razón. Llama varias veces y se enoja mucho cuando no hay una contesta (43). Continua llamando a Figueras, y confronta a Aguirre muy agravado (44). Cuando se toma una vacación con su novia, solo puede pensar en Figueras y la historia hasta que no admite que “se habían convertido con el tiempo en una de esas obsesiones…” (50). Hasta ahora no se el propósito de destacarlo de esa manera, además de representar la pasión que tiene por el sujeto. Solo pienso que es interesante este desarrollo que vemos en las primeras paginas, y como puede provocar la guerra y sus eventos excitaciones muy fuertes hoy en día.

Mentiras para sobrevivir

¿Cómo se mata a un muerto? (72). Esta cita, para mi, es la más revelador de toda la tercera derrota. Pensamos en la vida de Juan Senra, el miliciano y protagonista: ha estado capturado, aprisionado, y sentenciado a la muerte. La única manera de salvarse, guardar su propia vida, es por mentir al coronel y su esposa sobre el hijo que ellos perdieron en la guerra. Cuando empiezan las mentira, empieza también el deterioro y la muerte figurativa de Juan Senra.

Juan Senra, a pesar de ser un miliciano capturado, todavía tiene sus propios morales y modo de ser cuando llega a la prisión. Juan destaca el ambiente deprimente, sin esperanza, en que existe. Ve cada dia personas diferentes en marcha a su muerte, y cuando él está presentado la oportunidad de evitar el mismo destino, la toma. Miente al coronel sobre su hijo, Miguel Eymar; le explica a él y su esposa su carácter fuerte y heroicos en la guerra. Es una mentira grande, porque Juan conoce al Miguel Eymar real: un hombre increíblemente asqueroso, cruel. Ellos le salvan a él para que Juan puede narrar por ellos su hijo maravilloso, y Juan lo hace por una duración de tiempo.

Pero se da cuenta Juan de que en estas mentiras está perdiendo su propia persona, solo para agradar a los que le detiene. Existe en un mundo en que la muerte está inevitable. Cuando sea que él coronel quiere, puede matarle y eso va a ser todo. La única cosa que hacen las mentiras a Juan es degradar su identidad. Es decir, que después de haber mentido por tanto tiempo, él Juan original ya ha muerto, recolocado por un Juan desesperado por sobrevivir en su ser físico. Por eso cuando exclama “¿Cómo se mata a un muerto?”, es más o menos un admisión de su derrota emocional. Admite que, por haber prostituídose a las mentiras, ya ha experimentado la muerte que se importa (lo emocional) y la muerte física inevitable tiene poco importancia.

Esperanza, Negación, Aceptación…Esperanza otra vez?

Vemos todos estas emociones en los cuatro capítulos que leímos este fin de semana. Al principio, Celia, Guadalupe, Maria Luisa, todos, son casi muertos de hambre. Pero vemos que Celia mantiene su esperanza, y cuando habla con uno de sus amigos de Argentina, nos parece que es una esperanza válida. Es posible que vayan a recibir los comestibles, que algo si vaya a ocurrir bueno en sus vidas, y si todo la esperanza no está perdida. Pero en unos capítulos, con la muerte de Jorge y la perdida de la guerra, la esperanza se evapora. Y con esta evaporación llega otra sentimiento: la negación. Celia no puede creer que ha muerto su querido, cree que es un equivocación. Es una etapa normal a la llegada a la etapa final: la aceptación. En pagina 307, Celia está llorando, finalmente aceptando que ella está sola, y que había muerto Jorge y su habían perdido la guerra. ¿Pero en unos paginas llegamos, otra vez, a la esperanza? Es casi como ella no tiene la capaz de seguir viaje, de continuar su vida en un estado de aceptación triste. Cree que  puede viajar a Francia, encontrar a su padre y sus hermanos, salir por los Americas, donde pueden reiniciar sus vidas. Y, aunque los adultos le aseguran a ella que sea una idea loca, todavía ella se va. ¿A alguien cree que este renacimiento de la esperanza instante, después de todo lo que había ocurrido, es un testimonio a su inocencia/juventud? Me parece algo como asi; creo que muchas personas a este punto en tiempo probablemente se quedan en este estado de aceptación. ¿O, posiblemente, es este un testimonio a su carácter, y el amor tan fuerte que tiene Celia por su familia? No sé.

La Inocencia

Como hemos dicho en la clase, nuestra protagonista, Celia, siempre está madurando por el curso de la novela. Vemos, al principio, una niña inocentísima, que no puede comprender el mundo desgarrado por la guerra en que vive. Al final de los primeros cuatro capítulos, todavía la tiene, aunque está empezando a perderla. Sin embargo, al terminar el capitulo seis, vemos que Celia está engullido por la guerra civil, y su inocencia está casi completamente perdido.

Cuando empieza la novela (y por mucho de los primeros capítulos), todo lo que ocurría con respeto a la guerra fueron cosas que ella solamente oyó: escuchando a los tiros lejos de la noche, los voces cuando está en el sótano de su abuelo; todo eso un forma  que usa Elena Fortún para mantener su inocencia. Pero vemos ahora que eso no es la realidad para Celia. Al principio de capitulo cinco, ella escucha directamente a los voces de su tía y Gerrardo cuando le están abduciendo los milicianas (77). En el capitulo seis, está despertada Celia por Valeriana muy temprano para que ella puede ayudar a esconder los cuerpos de los asesinados antes de se levantan los niños (85). Eso me parece muy profundo, no solamente porque ella está directamente en contacto con esos hombres muertos, sino porque hay una separación obvio entre Celia y los otros niños. Eso obvio que ella ya no es una niña a los ojos de las otras. Y finalmente, Celia habla directamente con María Luisa por el teléfono para aprender sobre el futuro de su casa y su padre (94).

En todos estos ejemplos, no hay un “middleman” (por decirlo así) como era antes. Ella no está preguntando a los mayores que ocurrió y aprende sobre los eventos de ellos. Celia está allí: oye, ve, y interactúa con las personas de la guerra sin la ayuda de otras. Está vinculado íntimamente con la Guerra Civil, y no tiene la capacidad de mantener so inocencia. En mi opinión, a este punto de la novela, Celia es más una adulta joven que una niña.