Mentiras para sobrevivir

¿Cómo se mata a un muerto? (72). Esta cita, para mi, es la más revelador de toda la tercera derrota. Pensamos en la vida de Juan Senra, el miliciano y protagonista: ha estado capturado, aprisionado, y sentenciado a la muerte. La única manera de salvarse, guardar su propia vida, es por mentir al coronel y su esposa sobre el hijo que ellos perdieron en la guerra. Cuando empiezan las mentira, empieza también el deterioro y la muerte figurativa de Juan Senra.

Juan Senra, a pesar de ser un miliciano capturado, todavía tiene sus propios morales y modo de ser cuando llega a la prisión. Juan destaca el ambiente deprimente, sin esperanza, en que existe. Ve cada dia personas diferentes en marcha a su muerte, y cuando él está presentado la oportunidad de evitar el mismo destino, la toma. Miente al coronel sobre su hijo, Miguel Eymar; le explica a él y su esposa su carácter fuerte y heroicos en la guerra. Es una mentira grande, porque Juan conoce al Miguel Eymar real: un hombre increíblemente asqueroso, cruel. Ellos le salvan a él para que Juan puede narrar por ellos su hijo maravilloso, y Juan lo hace por una duración de tiempo.

Pero se da cuenta Juan de que en estas mentiras está perdiendo su propia persona, solo para agradar a los que le detiene. Existe en un mundo en que la muerte está inevitable. Cuando sea que él coronel quiere, puede matarle y eso va a ser todo. La única cosa que hacen las mentiras a Juan es degradar su identidad. Es decir, que después de haber mentido por tanto tiempo, él Juan original ya ha muerto, recolocado por un Juan desesperado por sobrevivir en su ser físico. Por eso cuando exclama “¿Cómo se mata a un muerto?”, es más o menos un admisión de su derrota emocional. Admite que, por haber prostituídose a las mentiras, ya ha experimentado la muerte que se importa (lo emocional) y la muerte física inevitable tiene poco importancia.

One Reply to “Mentiras para sobrevivir”

  1. Allen,

    Tus ideas y tu análisis sobre el uso de la mentira me parecen muy profundos y inclusos. Estoy de acuerdo con el comentario sobre la destrucción de Juan, siguiente la utilización de las mentiras. Podemos ver la evidencia del principio que apoya esa teoría de destrucción. Por imaginería tan real, el autor describe un momento en donde el mental, o la mentira, cruza con lo fiscal, o su cuerpo. En la página 64, escribe que por el silencio en el cuarto después de su comentario, solamente puede oír una persona la nuez de Juan en creciente y descenso “cada vez que buscaba saliva para aliviar la sequedad de su boca…” Esa acción muestra como la boca de Juan está seca, implicando sus nervios y la ansiedad que el siente “bajo los ojos” del tribunal como una mentira. Y como resultado, vemos la intersección entre la mentira (emocional) y el impacto físico (la boca seca). También, mas tarde cuando Juan “recordó demasiadas cosas al mismo tiempo y sintió demasiados miedos para seguir…,” el efecto de la mentira causa a él a derrumbarse-como la culpa de sus palabras fue tan aplastante.
    Es interesante a contrastar el efecto emocional y el efecto en la vida de las mentiras que dio a Juan. En su cuerpo y su corazón, las mentiras que él produjo dieron a él su destrucción emocional. Pero en la vida real, las mentiras dan la vida. Es una paradoja entre la muerte de su alma y la sobrevivencia de su cuerpo. Con las mentiras él llega en la segunda cárcel al principio, indicando que él había dicho algo que da una oportunidad segunda a la vida, y ya no condene a la muerte. Obviamente las cosas no mantienen por el capítulo, pero es interesante que los esfuerzos para sobrevivir causan a él a morir en su alma, en mi opinión.

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