Cuando estaba mirando al documental, la realidad que muestra el film de los niños en su joventud me hizo pensar. Solamente fueron niños, pero tuvieron que sobrevivir durante un momento horrible en la historia de su país. Los viejos que contaron su experiencia con la mudanza a Rusia comentaron en muchas cosas. Es interesante que algunas de las cosas sean realmente del perspectivo de un niño. Por ejemplo, algunos viejos hablaban sobre un momento durante las inspecciones de los médicos donde tuvieron que desnudarles en frente a los otros niños, y como esa actividad dio mucho vergüenza a ellos. El hecho que esa memoria mantiene en las mentes de ellos demuestra como gran el efecto de la acción fue en su vida, o en su mente joven. Y también, es un símbolo de la edad de los pobresitos-solamente fueron niños (obviamente por sus sentimientos y interpretaciones de lo que pasó alrededor de sus mismos), pero todavía duraron esa transición a otro país.
También, me parece muy imposible que los niños vivieron por todos los cambios que ocurrieron en su vida a Rusia. Desde el primer momento de llegado, todo fue ajeno. Una mujer dijo que todo fue diferente-la educación, la idioma, las familias (o la falta de esas), la religión, y la comida. Cuando llegaron los niños a Rusia, ellos recuerdan que nadie quisieron comer el caviar, porque fue una comida muy extraña a los niños que nunca habían visto antes. Es difícil para un adulto viajar a otro país y vivir sin el deseo de hacer eso, y no puedo imaginar como sientes esa por un niño, sin la familia. Sus vidas cambiaron totalmente-hicieron ejercicios y estudios si pero con “mucha disciplina,” gritando en rusa durante los clases de gimnasio. Especialmente cuando la guerra sigue, los niños siempre fueron afectados por el lucho. Aún su jugando fue afectado-con los niños corriendo con banderas y deseos de luchar por su país y el Repúblico.
Todo dejaron un impacto eternal en los niños. Los sobrevivientes dijeron como cuando la guerra terminó, no realmente sintieron nada por el país otro porque no había nada allá por ellos nada más. Si algunos decidieron regresar, solamente “sabe que esa mujer es la madre, pero nada más. No siente nada.” No hubieron conexiones a sus familias por la distancia durante mucho tiempo. Algunos niños aún les dieron cuenta que sus padres fueron fusiladas después de sus salidas en el mar. Como dijo una mujer al fin del documental, “no somos de nadies, nunca fuimos de nadie.” Creo que es una buena cosa que los niños podían huir de la guerra con las intenciones de la seguridad y que han sobrevivido, pero ¿a que cuesta? Ellos se perdieron su España. Recuerdan un poco, pero no es el mismo. Una guerra es una cosa horrible-no puedo comprender las violencias horrificas, o decisiones que las milicias se llaman “estrategias,” que arruina las vidas de muchísimas personas.

¡Hola Tori!
Me gusto mucho está entrada, especialmente la atención al perspectivo de los niños. Estoy de acuerdo que estas experiencias son muy difícil de imaginar a vivir, especialmente en la niñez. Sobre todo, estos niños fueron desplazados de sus familias, su patria, y su ninez.
Yo pienso que las perspectivas como niños que no podían expresar los entrevistados en estos momentos están capturadas en este documental exitosamente. Esto lo podemos ver en las sonrisas y las lágrimas. Como dice Julián Daniel Gutiérrez-Albilla en su artículo crítico, “The face is the unique locus of human expressivity…”(142). Vemos en estas entrevistas mujeres y hombres traumados por las guerras que al fin pueden llorar y contar sus dificultades. A la misma vez, también podían narrar estas experiencias con otros entrevistados y expresar risa.
Para mi no solo era expresiones tristes; vi y escuche el orgullo de tener papas que lucharon y ser españoles. El hecho que los entrevistados tengan esa perspectiva es en mi opinión porque había en España un ‘Pacto de Silencio’ después de la guerra civil que no dejaba los afectados ‘work through’ sus experiencias como dice Gutiérrez-Albilla. Estas entrevistas le dan la oportunidad a los afectaron de reclamar sus identidades que perdieron en las guerras y en el silencio que siguió. Al fin, esta perspectiva ayuda en la recuperación de la historia y experiencia humana que podíamos haber perdido sin documentales como Los niños de Rusia.
Gutiérrez-Albilla, J. D. (2011). Children of the Exile: Trauma, Memory and Testimony in Jaime Camino’s Documentary Los niños de Rusia (2001). Spain on Screen: Developments in Contemporary Spanish Cinema.