En pagina 248, Celia regresa a su comparación de los ser humanos portándose como hormigas. Ella nota que,
“Igual que las hormigas, se dispersa la gente en el peligro, huye, se esconde, corre enloquecida, y lo mismo que las hormigas, vuelve enseguida a sus quehaceres como si no hubiera pasado nada…”
Cuando las hormigas están fastidiados, empiezan a difundir en cada dirección, es caos. Cuando el fastidio se termina, regresan a su trabajo como nada sucedió porque son animales muy industriosos. La diferencia entre ser humanos y hormigas pues, es el sabor que tomamos de la vida. Por eso, la comparación que Celia hace es perceptiva, pero no encapsula la experiencia ser humana durante una guerra. Una guerra solo es una época de tiempo. Es decir que muchas cosas pasan durante una guerra, pero las personas que sobreviven una guerra crecen y envejecen entre el principio y el final de una guerra.
Hormigas no. Sin pensamientos individuos, son machinas que no paran a menos que un peligro sucede. Lo que es bello ver en el libro, es que Celia no es una hormiga, y se esta creciendo y desarrollando como todos durante este tiempo. Cuando ella hace referencia a las hormigas, ella esta en un hotel. Aunque ella fue puesto en ese hotel, lo mira como una oportunidad de ser independiente. “yo estoy orgullosísima de esta libertad y este atrevimiento de vivir sola en un hotel, dándome aires de independencia…(248)” Es durante los tiempos de conflicto que necesitamos no portar como “no hubiera pasado nada…” y como Celia, tomar placer en las cosas pequeñas que marcan nuestro desarrollo.

