En la primera parte de la parte que necesitamos leer, para terminar El arte de volar, la yuxtaposición con la violencia y Franco me sugiere que aparte del punto de vista del padre, está diciendo algo sobre lo que piensan los autores. Empezando en la página 136, el cuadro que tiene “Viva Franco” junto a un arma es una indicación que el ilustrador cree en la violencia omnipresente bajo de Franco. El terror en las caras de las mujeres además implica que ellas se enfrenten con más violencia y problemas bajo de Franco que los hombres, borrachos y seguros.
En la página siguiente, en que menciona el himno “Cara al sol,” un símbolo para lo falangista, también el escritor está surgiendo que esta destrucción ocurre bajo de esta ideología. Al final, con la derrota de la araña y la continuación de la canción, los dos condenan a Franco y los problemas que crea en su conquista del estado.
En la escena después, con la lucha entre Elvia y “la querida,” también enfatiza la vida ignorante que viva Franco y sus seguidores. Ellos no parecen en la realidad; solamente está enfocando en sus vidas de cualquier placer: poder (para Franco) o el sexo (para el casi cuñado). Pienso que esta parte es demuestra más política explicita de los autores. O, pues, estoy mirando esto en una manera más clara ahora.
No todo es malo
En una manera para no ser cínica, quiero hablar sobre una frase bella que me gusta mucho del libro. Después de Bolaño le da un cumplido a Cercas a causa de sus novelas anteriores, Cercas el narrador explica a donde lo que van juntos.
La frase es:
“Fuimos a un bar del puerto, entre la lonja y el rompeolas, y nos sentamos junto a un ventanal desde el que se divisaba, a través del aire dorado y frío de la mañana, majestuosamente cruzado de gaviotas, toda la bahía de Blanes, con la dársena en primer plano, poblada de ociosas barcas de pesca, y al fondo el promontorio de la Palomera, que señala la frontera geográfica de la Costa Brava.” (147)
El escrito es increíble acá. En construir esta frase, Cercas el escritor revela la mentalidad de Cercas el narrador. Las palabras “majestuosamente,” “dorado,” “la Palomera,” y “ociosas” crea una imagen tan tranquila. Este causa-efecto demuestra la dependencia que tiene Cercas el narrador en las opiniones de otras personas. Él necesita un ambiente positivo para ser productivo (como es en el resto de la conversación con Bolaño), y esta frase lo crea. Todavía pienso que esto es un intento demasiado forzado y artificio para obtener una reacción profunda sobre su propia arte, pero puedo apreciar los pensamientos que obviamente tenía en la creación de esta frase. Y es un poco más sutil que otras partes de la novela que he mencionado.
La pieza de humanidad
Después de la sección de la novela dentro de la novela, el segundo parte, es la parte que me interesa más, el empiezo de la tercera sección en que continuará la metaficción. Solamente leímos dos páginas, pero ellas revelan más sobre la construcción de este libro. En el primero párrafo completo de la página 144, Cercas nos dijo el momento en que finalmente acabar el libro y releerlo que “el libro no era malo, sino insuficiente, como un mecanismo completo pero incapaz de desempeñar la función para la que ha sido ideado porque le falta una pieza.” Cuando leemos la parte “verdadera” del libro, sobre Sánchez Mazas, es más o menos setenta páginas, más o menos un tercero del libro. Creo que Cercas quiere decirnos que la parte perdida (y necesaria para nuestro entendimiento) es la parte en que impartimos sobre los matices y la variedad de historias sobre esta Historia. Pero para mí, creo que la inserción del autor entre de la Historia arruina mi deseo para leerlo. Él es el más arrogante y tedioso. He aprendido que los escritos más malos son unos que solamente exploren a la persona que lo he escrito en una manera aburrida. Pienso que esto es un ejemplo como así: los problemas de Cercas no me interesaban, ni me interesan, ni me interesarán porque él no proviene una manera para mí para invertir emocionalmente en él. La parte que él anisa añadir a la Historia de Sánchez Mazas es la humanidad, pero esa humanidad no existe en la parte suya tampoco.
La yuxtaposición de lo conocido y lo desconocido
En la parte que necesitamos leer de Soldados de Salamina por Javier Cercas, me interesó mucho el uso de las fechas/los números y la repetición de los ojos. A causa de ser una novela narrada en primera persona, era extraña la menciona constante de las fechas. En conversaciones normales, no hay un enfoque tan fuerte en el año, mes, y día en que algo ocurrió. Por eso, creo que esto es una decisión intencional para enfatizar el creído que tenía mucha gente sobre lo definido y conocido de la guerra y de esta historia enredada de Sánchez Maza. Los años ocurrieron en las partes de la novela en que una persona estaba dando un recuento de lo que sabe sobre Sánchez Maza o la guerra, que demuestra esta certidumbre falsa.
Cada vez que se vale de los ojos, elucida el sabido cierto. Por ejemplo, en la página 37, “–¿Nada? –Aguierre me miró con sus ojos pequeños, nerviosos, inteligentes –. Creía que estabas pensando escribir una novela.” Claramente, el narrador piensa que está en el proceso de hablar sobre un artículo para una entrevista, pero en la acción de entender muchas perspectivas sobre los eventos de Sánchez Maza, él está examinando las semejanzas entre la historia y los cuentos.
Esto ilustra que hay una continuación de experimentar con lo imaginario y lo real que los recuentos de la Guerra Civil tienen.
Me pregunto que si este parte terminaría con una mezcla del cuento e historia: una situación en que el narrador se encontraría en una repetición de la vida de Sánchez Maza.
Los paralelismos de la poesía de Concha Méndez
Me interesan mucho estos poemas de Concha Méndez porque cada ejemplo representa un sentimiento de incertidumbre, que para mí representa la Generación de ’27 en la manera más mejor. Para ellos, había un ambiente del desengaño durante la Guerra Civil. Su arte no crecía debajo de Franco: ellos tenían que escribir afuera del gobierno y la guerra. Méndez se escapó a México, una decisión que provenía la oportunidad de continuar su carrera.
En “10,” ella utiliza dicción de los colores y unas metáforas para elucidar el contraste entre lo conocido y lo desconocido. Unas partes de la vida, incluyendo emociones y sentimientos, son ciertas. Pero el resto, como cómo vivir y morir son misterios.
En “18. Canciones,” añade imágenes de la naturaleza y los objetos humanos para demostrar contrastes entre la humanidad y el medio ambiente. En la naturaleza, existe “duda” y “alegría” y en los hechos humanos, el hablador quiere “risa” sin saber de “veneno.” En ambos, no existe un mundo perfecto.
En “20,” la yuxtaposición del tiempo con soledad representa el poder de la naturaleza encima de la humanidad.
En “27,” el encalgabamiento de introduce más incertidumbre – para mí, entiendo que no hay una resolución en el poema.
Y estas ideas, de lo conocido/lo desconocido, la escasez de un mundo perfecto, poder de la naturaleza, y un carece de resolución representan la Guerra Civil, para mí. ¿Quién era “el hombre bueno”? ¿Quién no tenía alguna culpa? ¿Cómo influía la geografía en la guerra? ¿En 1936, parecía como podría ser un fin de la Guerra?
Temas Emergentes
Para mí, había algunas frases que me impresionaron mucho, especialmente porque existe muchos paralelismos entre algunos pasajes de texto. En la página 72, Juan Senra pensó “¿Cómo se mata a un muerto?” y esto ocurrió al principio de su incertidumbre de su muerte y cuando está en cárcel. En las páginas 81 y 82, los paralelismos más fuertes ocurrieron, con la frase “¿Cómo unos muertos podían pedir explicaciones a otros muertos?” y “Juan pensó ‘Es que ya estás muerto’,” respectivamente. Estos conectan claramente con el tono de la derrota precedente. El joven, en la página 52, escribió “¿Quién va a hablarle del color del pelo de su madre, de su sonrisa, de la gracilidad con la que sorteaba el aire a cada paso para evitar rozarlo? ¿Quién le va a pedir perdón por haberle concebido? Y si sobrevivo, ¿qué le voy a contar de mí?” Mientras hay otras conexiones fuertes entre esta derrota y las otras, la similitud de los temas parece como si Alberto Méndez esté revelando su propósito de escribir el texto. Él quiere explorar las narrativas perdidas en la Guerra Civil y quiere demostrar que las personas viviendo durante la Guerra Civil tenían preocupaciones similares. Con el número de muertes en los dos lados, las preguntas de cómo explicar la muerte y de la importancia de la calidad de la vida surgían. En este choque del volver a contar en el presente del pasado, Méndez pregunta si ahora tenemos todas las respuestas.
¿Hay un número de muertes demasiado grande? ¿Existe una manera buena para contar las vidas de las personas perdidas?
