La segunda parte de la novela me confundí por culpa de la forma y algunos de los detalles. Como hemos mencionado, es difícil, como lector crítico, saber si el relato es “real” o hasta que punto se puede confiar en el narrador. Los lectores tienen que darse cuenta de la perspectiva del narrador y cómo su opinión afecta la historia.
En términos de la forma, no entiendo el propósito de la falta de signos de puntuación. La narrativa me parece como un corriente de consciencia, pero también me parece como una manera de esconder la verdad. En presentar todas las palabras juntas, es más difícil identificar las cosas atípicas o la falta de conocimiento del narrador. Si hubiera más signos de puntuación y más párrafos separados, sería más fácil examinar las ideas diferentes sobre Sánchez Masas y otros temas centrales.
Al mismo modo, esta parte de la novela me hace pensar en la credibilidad del narrador en su mismo. En particular, tengo dudas sobre la objetividad de todos los detalles que el narrador incluye en su narrativa. Es más, pienso que hay una proyección psicológica del narrador en los personajes “reales”. Por ejemplo, me hace pensar en esta proyección cuando Sánchez Mazas dice de Suspiros de España, “Es el pasodoble favorito de Liliana. A mí me parece muy triste, pero a ella se le van los pies en cuanto oye cuatro notas” (121). Como discutimos en la clase pasada, el narrador también tiene estos mismos sentidos acerca del pasodoble. A él le gustaría bailar este pasodoble, pero al otro lado, piensa que es muy triste. De esta manera, sospecho por tanto de la existencia de proyecciones psicológicas del narrador acerca de los personajes.

Hola Katie,
Tu párrafo final me hace pensar en la relación entre un autor y un cuento en general. Las semejanzas que mencionaste entre Sánchez Mazas y Cercas con respeto del pasodoble me sugieren que los cuentos nos enseñan. La literatura, en mi mente, es una manera para practicar “la vida en realidad” – en ambas maneras de escribirla y leerla. Especialmente hemos visto en nuestra clase cuando vez después de vez hemos visto unos paralelismos entre la época franquista y hoy en día. Los temas sobre la vida, la política, y las luchas comunes existen para analizar las que tenemos en nuestras vidas. Creo que Cercas es un hombre como nosotras; él está aprendiendo de la literatura. En 2001, cuando se ha publicado el libro, había problemas como ahora – las dictaduras, el odio, y la guerra moderna. Me fascina como sería el libro si se fuera publicado en 2017. ¿Cómo desarrollaría Cercas? ¿Cómo cambiaría el punto de vista de algunas memorias? ¿Especialmente cuando consideraras la continuación del debate sobre la recuperación de la memoria que había ocurrido en los ~15 años?
Obviamente no hay respuestas correctas para estas preguntas, pero las dos finales podría tener algunas respuestas definitivas.