La escena que me interesa más al final de la novela gráfica es la en que Antonio Altarriba padre pide ayuda de su hijo. En vez de pedir ayuda con cosas por hacer antes de morir, él pide ayuda con el suicidio. Esta imagen es tan poderoso, y me hace pensar en la violencia familiar de la Guerra Civil. Como hemos discutido a lo largo de la clase, la Guerra Civil rompió familias españolas. Además, aún si un soldado no quería matar a nadie, especialmente matar a un miembro de su familia, tenían que participar en la violencia bélica. Por razones ideológicas o por la necesidad de elegir un bando para sobrevivir, ciertas familias españolas tenían que matarse durante la Guerra Civil.
Es más, esta escena es más evocativa del sufrimiento del hijo por culpa de los dibujos. En estos dibujos, el lector puede ver la cara del hijo, y entonces, puede entender mejor cómo el hijo se siente angustiado cuando su padre pide que matarse. En nuestras lecturas, hemos leído sobre algunos personajes que tenían reparos en participar en la guerra, pero nunca hemos visto sus caras. De esta manera, la novela gráfica hace posible una examinación de ciertos temas de la Guerra Civil desde una perspectiva que es mucho más humanizante. Al mismo modo, los dibujos permiten el lector ver y sentir los sentimientos de humillación y tristeza de Antonio Altarriba padre después de esta conversación con su hijo. Otra vez, ver la cara, las lagrimas, y toda la humanidad imperfecta hace posible relacionarse con este personaje. Aún si nadie más ha vivido la vida de Antonio Altarriba padre, un lector de la novela gráfica puede simpatizar con su dolor y sus cicatrices emocionales en una manera más profunda que en las otras lecturas de la clase. En compartir el cuento de su padre, Altarriba hijo hace más próxima y reconocible la historia de una generación.
