La novela gráfica como un vehículo para la humanización y la empatía

La escena que me interesa más al final de la novela gráfica es la en que Antonio Altarriba padre pide ayuda de su hijo. En vez de pedir ayuda con cosas por hacer antes de morir, él pide ayuda con el suicidio. Esta imagen es tan poderoso, y me hace pensar en la violencia familiar de la Guerra Civil. Como hemos discutido a lo largo de la clase, la Guerra Civil rompió familias españolas. Además, aún si un soldado no quería matar a nadie, especialmente matar a un miembro de su familia, tenían que participar en la violencia bélica. Por razones ideológicas o por la necesidad de elegir un bando para sobrevivir, ciertas familias españolas tenían que matarse durante la Guerra Civil.

Es más, esta escena es más evocativa del sufrimiento del hijo por culpa de los dibujos. En estos dibujos, el lector puede ver la cara del hijo, y entonces, puede entender mejor cómo el hijo se siente angustiado cuando su padre pide que matarse. En nuestras lecturas, hemos leído sobre algunos personajes que tenían reparos en participar en la guerra, pero nunca hemos visto sus caras. De esta manera, la novela gráfica hace posible una examinación de ciertos temas de la Guerra Civil desde una perspectiva que es mucho más humanizante. Al mismo modo, los dibujos permiten el lector ver y sentir los sentimientos de humillación y tristeza de Antonio Altarriba padre después de esta conversación con su hijo. Otra vez, ver la cara, las lagrimas, y toda la humanidad imperfecta hace posible relacionarse con este personaje. Aún si nadie más ha vivido la vida de Antonio Altarriba padre, un lector de la novela gráfica puede simpatizar con su dolor y sus cicatrices emocionales en una manera más profunda que en las otras lecturas de la clase. En compartir el cuento de su padre, Altarriba hijo hace más próxima y reconocible la historia de una generación.

 

El narrador poco fiable y la proyección psicológica

La segunda parte de la novela me confundí por culpa de la forma y algunos de los detalles. Como hemos mencionado, es difícil, como lector crítico, saber si el relato es “real” o hasta que punto se puede confiar en el narrador. Los lectores tienen que darse cuenta de la perspectiva del narrador y cómo su opinión afecta la historia.

En términos de la forma, no entiendo el propósito de la falta de signos de puntuación. La narrativa me parece como un corriente de consciencia, pero también me parece como una manera de esconder la verdad. En presentar todas las palabras juntas, es más difícil identificar las cosas atípicas o la falta de conocimiento del narrador. Si hubiera más signos de puntuación y más párrafos separados, sería más fácil examinar las ideas diferentes sobre Sánchez Masas y otros temas centrales.

Al mismo modo, esta parte de la novela me hace pensar en la credibilidad del narrador en su mismo. En particular, tengo dudas sobre la objetividad de todos los detalles que el narrador incluye en su narrativa. Es más, pienso que hay una proyección psicológica del narrador en los personajes “reales”. Por ejemplo, me hace pensar en esta proyección cuando Sánchez Mazas dice de Suspiros de España, “Es el pasodoble favorito de Liliana. A mí me parece muy triste, pero a ella se le van los pies en cuanto oye cuatro notas” (121). Como discutimos en la clase pasada, el narrador también tiene estos mismos sentidos acerca del pasodoble. A él le gustaría bailar este pasodoble, pero al otro lado, piensa que es muy triste. De esta manera, sospecho por tanto de la existencia de proyecciones psicológicas del narrador acerca de los personajes.

Los poetas no son los que siempre ganan…

“No sé quien dijo que, gane quien gane las guerras, las pierdan siempre los poetas” (51). Esta frase me hace pensar en la Guerra Civil, pero también en otras guerras que he estudiado. Aún si Javier Cercas no está de acuerdo con este concepto, pienso que, a veces, tiene valor. Cercas cita el ejemplo de Sánchez Maza, cuya poesía sirvió para amplificar las ideas franquistas durante la Guerra Civil. Es más, Cercas explica que la poesía hace posible la guerra porque los jóvenes “se hacen matar por la palabra” (51). La poesía sí ha sido una fuente muy poderosa de la propaganda, pero no es justo decir que “son los poetas los que siempre ganan las guerras” (51).

Decir que los poetas siempre ganan es decir que todos los poetas están de acuerdo, lo que no es verdad, especialmente durante una guerra civil así. Como sabemos, habían poetas republicanos muy bien conocidos, y es cierto que ellos han sufrido mucho durante la Guerra Civil y después. Por ejemplo, como aprendimos en nuestra lectura de poesía, el poeta Federico Garcia Lorca murió por culpa de los fascistas. Aún si su escritura sobrevivió, no es cierto decir que él ganó la guerra. Por eso, sería más exacto decir que son los poetas del bando ganador los que siempre ganan la guerra civil. Como Cercas menciona, el poeta franquista Sánchez Mazas obtuvo un poder especial después de la guerra porque Franco le nombró ministro del primer gobierno de la Victoria. Su papel como poeta convirtió en un papel político. Sin embargo, aún si él recibió este poder político, a él no le interesaba a pesar de sus “innumerables artículos de prosa aguerrida donde la definición de la estética y la moral falangistas” están justificadas (84). De esta manera, los poetas que “ganan” la guerra no siempre tienen el mismos objetivos o las mismas aspiraciones políticas que su partido. Los poetas pueden inspirar a la gente luchar en las guerras, pero los poetas no siempre ganan de la misma manera.

La repetición del camino y de la mirada en la poesía acerca de la Guerra Civil

En la poesía de Machado acerca de la muerte de Federico García Lorca por las franquistas, hay una repetición muy interesante del camino y de la mirada. Las tres poemas empiezan con “se le vio caminando”, “se le vio caminar”, y “se les vio caminar,” y explican la tragedia de la muerte de García Lorca. La repetición del acto de ver me hace pensar en cómo la percepción de García Lorca como oposición a Franco causó su muerte, aún si el escritor era un símbolo de orgullo para España. También, la imagen de un camino me hace pensar en una jornada común de vida y la violencia que todos los españoles tenían que ver durante la Guerra Civil. Además, es muy impactante la repetición de Granada y como la propiedad de esta ciudad cambia. En la primera poema, se dice “su Granada”, en la segunda poema, “mi Granada”, y al final, se repite “su Granada”. Para mi, este cambio, tanto como el cambio de “se le vio” a “se les vio”, muestra como su muerte ha inspirado a la ciudad. Por eso, la ciudad pertenece a él, aún después de su muerte. Franco tenía éxito en asesinar el escritor, pero nunca podría silenciar la voz de García Lorca en Granada.

Es más, estas ideas repiten en las otras poemas escritos por otros poetas. Por ejemplo, también se ve el impacto de la mirada en la poesía de Miguel Hernández. Por ejemplo, explica que “se cubre la verdad la mirada”, y insta a todos a unificar. Al mismo modo, en la poesía de Méndez, se puede ver el mismo peligro de la mirada en la línea “Y mis ojos no vieron a nadie,” cuando examina la tristeza y el miedo durante la guerra. Al mismo modo, Neruda refiere a la mirada de una manera muy parecida en escribir, “mirad mi casa muerta” y “mirad España rota”.

El proceso de cambiar los símbolos de una guerra civil: España y los Estados Unidos

Pienso que es muy importante que el callejero de Madrid cambió los nombres de 52 calles, plazas, y espacios públicos denominados por Franco. Para mi, es una buena manera de conmemorar el pasado del país desde una perspectiva que no refleja la dominancia histórica del Franquismo. Yo sé que existen muchas calles y espacios públicos en los Estados Unidos que llevan el nombre de figuras históricas y acontecimientos históricos controvertidos. Especialmente polémico es el tema de las estatuas dedicadas a conmemorar figuras históricas como los generales confederados de la guerra civil. Estas estatuas si reflejan la historia de los Estados Unidos, pero también tienen connotaciones negativas por culpa de la opresión y la violencia dirigido por estas figuras históricas, como General Robert E. Lee. Al mismo modo, algunas ciudades en los Estados Unidos también ha cambiado los nombres de algunas calles y algunos espacios públicos para no conmemorar la violencia y la opresión del país. Por ejemplo, Charlottesville cambió el nombre de un parque a “Emancipation Park”, en vez del Parque de Lee.

Al otro lado, muchas sociedades tienen historias complicadas o de guerras civiles que algunos miembros de la sociedad quieren conmemorar y otros quieren olvidar. Además, no reconocer el problema de espacios públicos denominados por figuras de un lado de una guerra civil no es una decisión sostenible. Con el ejemplo de la estatua de Franco que fue derribada en Barcelona, se puede ver como es importante cambiar los símbolos franquistas (o de cualquier figura así). Hay un movimiento muy parecido en los Estados Unidos a eliminar símbolos de la confederación de la guerra civil, especialmente a derribar estatuas que honrar a figuras o momentos históricos de violencia. Lo que me pregunta es cómo España está cambiando estos símbolos franquistas casi al mismo tiempo que los Estados Unidos está cambiando algunos símbolos confederados, aún si la guerra civil de España fue mucho más reciente.

El derecho internacional de “no intervención” como una forma de intervención indirecta

Después de leer las lecturas para hoy, mi perspectiva sobre la justicia y la imparcialidad internacional durante la guerra civil cambió. Supe que La República no era tan organizado que el régimen de Franco. Sin embargo, nunca he pensado en la imparcialidad internacional que afectó la guerra civil. Por supuesto, Franco tuvo provechoso apoyo de Alemania y Italia, pero lo que me interesa más que aprendí en el capítulo de Graham es que la ley internacional de “no intervención” era una forma de intervención indirecta.

Por culpa de la ley de no intervención, La República no pudo usar su propio dinero para comprar las armas necesarias para defenderse. Según Graham, La República tampoco pudo usar su propio oro y su propia plata de en bancos francesas y británicos. Aún si había esta ley de no intervención, Francia y Gran Bretaña sacaron control de estos activos congelados del gobierno de España. Como estudiante de las ciencias políticas, eso es algo que no puedo creer. La falta de soberanía en el acto de congelar los activos de otro país es increíble. Lo que más me sorprendí es que los bancos francesas y británicos no hicieron lo mismo a las cuentas bancarias del Franco y sus agentes. Por eso, es lógico ganar Franco contra La República paralizada. A pesar de la ayuda de la unión soviética y luego de México también, La República fue desfavorecido en una manera increíble por culpa del derecho internacional supuestamente establecido para prevenir este problema de desfavorecer durante la guerra civil.