Una tópica difícil

Es interesante ver cómo las expectativas tradicionales de los géneros en España afectan la confianza y las mentalidades de los personajes en Los delitos insignificantes. Basado de las maneras diferentes en que los personajes hablan sobre su sexualidad, se puede ver que, a pesar de la confianza que tienen en sus propias sexualidades no siendo algo malo, dudan en discutir el tema verbalmente debido al estigma social asociado a ser homosexual. Esto es especialmente evidente en una conversación entre Quirós y Ortega en la que Quirós presenta la posibilidad de no sentirse atraída a las mujeres hacia Ortega. En esta conversación, Quirós claramente ha pensado sobre el tema antes, pero su explicación a Ortega contiene muchas frases pequeñas como “pues, no sé” y “es una tontería, ya digo,” lo que indica que no se siente cómodo con el tema. Sin embargo, inmediatamente después de la conversación, rezo a sí mismo y justifica sus pensamientos como, para él, correcto. En esta explicación, tengo mucha más convicción con sus pensamientos, lo que contrasta con la inquietud que se sintió durante la conversación verbal. Él dice, “no es una obra de mis manos, no es idolatría, no estoy deficando imágenes inútiles de piedra o animales …”

Estos claros sentidos de inquietud que tiene Quirós sobre su homosexualidad reflejan muchas de las fuertes expectativas sociales que hemos discutido en relación con el género en esa época. Aunque Quirós, para su mismo, sabe que no está haciendo nada mal, el tema es incómodo para él versar socialmente.

Lineas Borrosas entre Realidad y Ficción

En relación con nuestras conversaciones sobre las líneas borrosas entre la ficción y la realidad, el capítulo siete empieza con lo que parece a ser una clara indicación que la conversación entre la protagonista y el hombre de negro no era más que un sueño. La hija viene a despertar la narradora y las dos tienen una conversación real y tangible, lo que sugiere al lector que el hombre de negro es, de hecho, un producto de la imaginación de la narradora. Sin embargo, esta noción contradice con el hecho que ella todavía tiene con su misma la cajita dorada que pertenecía al hombre de negro. A pesar de que el hombre de negro es, potencialmente, imaginario, ella todavía tiene un objeto físico suyo después de su sueño. Esta confluencia entre la ficción y la realidad deja al lector incapaz de determinar si la conversación entre la protagonista y el hombre de negro realmente ocurrió.

Además, es interesante el hecho que, en la cajita dorada, el hombre de negro le dio píldoras a la protagonista para ayudarla a estimular sus memorias, una acción que se relaciona con su mundo real y ficticio. A pesar de que el hombre de negro es probablemente un producto de la imaginación de la protagonista, ella todavía es capaz de relatar sus recuerdos pasados ​​en detalle gracias al hombre de negro. Porque del hombre de negro, la protagonista puede decir lo que piensa y recordar recuerdos pasados, lo que contradice la convención que existía en los mundos tanto del personaje ficticio (que ella no puede hablar contra el régimen de Franco) como de la autora real (que no debe recordar el pasado porque del Pacto de Silencio).

La Memoría de Carmen

Creo que la conversación que Carmen tiene con el hombre de negro sobre cómo quema muchas cosas diferentes revela mucho sobre la forma en que ella interpreta sus recuerdos pasados. Antes de la conversación, Carmen está describiendo su viaje a Portugal, lo que dice siempre había parecido para ella un lugar tan lejos y tan cercano al mismo tiempo. El hombre de negro luego describe a Portugal como un tipo de espejismo, agregando una connotación de sueño al viaje de Carmen allí. Mientras estaba en Portugal, Carmen se enamoró de un hombre a quien continuó escribiendo después de regresar a España. Sin embargo, luego Carmen dice al hombre de negro que eventualmente quemó todas las cartas que recibió por ninguna razón aparente, y continúa describiendo cómo ha quemado muchas otras cosas de su pasado.

 

Carmen decidiendo a quemar elementos que le recuerdan a su pasado, y, al mismo tiempo, no pudiendo discernir por qué lo hace, representa su decisión activa de rechazar aspectos de su pasado y evitar que entren en su memoria. Considerando la posibilidad de que el hombre de negro sea un producto de su propia imaginación (de un sueño), sin embargo, podemos ver una confluencia única de realidad y ficción en esta conversación; Carmen su misma, potencialmente, está rechazando activamente los recuerdos de su mente que ella plantea allí en una forma subconsciente. Además, la idea de rechazar los recuerdos del pasado es paralela a la meta de España de olvidar los recuerdos de la dictadura de Franco para intentar avanzar hacia el futuro. Aunque la Carmen ficticia está viviendo en un tiempo antes del final de la dictadura, la autora Carmen está escribiendo su libro después del final de la dictadura, entonces el tema de rechazar los recuerdos presente en El cuarto de atrás podría ser una protesta por el comportamiento practicado por gran parte de España.

Emoción de Pascual

Posts de blog anteriores y discusiones en clase han discutido el tema de la falta de emoción que Pascual muchas veces muestra cuando comete un acto poco ético, o incluso repugnante. Vemos esta abrumadora falta de emoción y desprecio por las consecuencias al final del capítulo XII, cuando Pascual considera a matar a su madre. Considera de hacerlo se haber convincido que su madre es la causa principal de toda su angustia. Entonces, como en la escena anterior cuando mata a su perro de repente, hace un plan temerario para matar a su madre. Sin embargo, a diferencia de cuando mata al perro, Pascual decide primero que debe huir de su pueblo para que pueda pensar con más claridad.

En el siguiente capítulo del libro, aprendemos que Pascual no ha escrito en un mes. Vemos un nuevo Pascual después de este descanso de la escritura, uno que parece mostrar un remordimiento recientemente descubierto por sus actos anteriores, y que reconoce que su estado mental anterior era dañoso. Pascual ve un cura para confesar sus pecados, y tiene un nuevo estado de mente, finalmente mostrando evidencia de emoción sobre su pasado. Esta sección del libro marca un rompe completo de la narración de la novela, y también representa un cambio, a lo menos en la mentalidad de Pascual, porque ahora muestra emoción desde sus acciones. Sin embargo, aprendemos luego en la novela que Pascual no está totalmente tranquil, a medida que se enoja mucho por la impregnación de Lola por El Estriao. En el capítulo XVI, vemos a Pascual demostrar demasiada emoción hacia El Estriao, lo que significa que, aunque un cambio en su violencia no ha ocurrido, un cambio en sus emociones ha ocurrido.

Tristeza y Perdido

Al analizar los poemas asignados en relación con la novela El Árbol de la ciencia, se puede observar que hay similitudes en los temas discutidos entre las dos obras. A lo largo de El Árbol de la ciencia, el desarrollo del personaje de Andrés está marcado por la tragedia y la tristeza, a pesar de los casos en que parece que Andrés se está volviendo más feliz y más contento con el mundo. Los mismos temas de tragedia y dolor se pueden observar en gran parte de las poemas que hemos leído, que se correlaciona con el tono de El Árbol de ciencia. En las obras de Concha Méndes, por ejemplo, se puede notar un cambio de tono distinto en sus poemas dependiendo del año, cambiando de ser pacífico y agradecido a abatido y triste. Su poema Verdes de 1930 describe una apreciación por la belleza de la naturaleza que existe alrededor de él, pero su tono cambia mucho en su poema Fue, que se escribió al principio de la guerra civil española. Él escribe, “Y vuelvo de la calle y entro en casa y el mundo sigue triste sin remedio. Y no es que falte un ángel en la estancia que nos sonría, que nos hable al menos,” reflejando un estado de tristeza que era común no solo entre los poetas de las generaciones 98 y 27, sino también que está presente en todo El Árbol de ciencia. Los temas de tristeza y dolor tienen sentido dado el contexto histórico que ocurría en España en ese epoca—España estaba en medio de dos guerras para cada generación de poetas, todos los cuales experimentaban fuertes sensaciones de pérdida.

Crecimiento de Andrés

Creo que es importante considerar esta parte 5 de la novela en los términos que usamos en la última clase para describir la novela: una historia del crecimiento de edad. Vimos ejemplos en las partes 1-4 en las que Andrés parece estar particularmente preocupado, ambos sobre eventos especificos que ocurren en su vida y también sobre la importancia de su vida en lo general. Pero al principio de la parte 5, parece que Andrés ha empezado a encontrar algúna claridad recientemente descubierta. En el capítulo 1, por ejemplo, en el tren, Andrés está “asombrado” (185) por la reacción del hombre que defiende a españa y el orgullo que tiene por su país. Se puede considerar que este evento, y la reacción positiva de Andrés como resultado del evento, representa un nuevo nivel de optimismo en la vida de Andrés que anteriormente no existía en partes anteriores de la novela.

Sin embargo, en el capítulo final de la sección, aprendemos que Andrés no ha madurado tanto como se podría haber anticipado. Al irse a Aranjuez, Andrés exclama: “¡Qué absurdo! ¡Qué absurdo es todo esto,” haciendo referencia al estado de “su vida” (231). Las ultimas oraciones de la novela después dicen que el tiempo que Andrés pasó en Aranjuez lo ayudó mucho a calmar sus nervios, los que habían aumentado al llegar a la ciudad. Estas oraciones finales del capítulo indican que Andrés de hecho no ha venido al “círculo completo” y todavía está en el proceso de llegar al crecimiento final de su edad. Mientras debemos esperar que Andrés continúe creciendo a lo largo de la novela, no ha madurado completamente en este momento.