Una tópica difícil

Es interesante ver cómo las expectativas tradicionales de los géneros en España afectan la confianza y las mentalidades de los personajes en Los delitos insignificantes. Basado de las maneras diferentes en que los personajes hablan sobre su sexualidad, se puede ver que, a pesar de la confianza que tienen en sus propias sexualidades no siendo algo malo, dudan en discutir el tema verbalmente debido al estigma social asociado a ser homosexual. Esto es especialmente evidente en una conversación entre Quirós y Ortega en la que Quirós presenta la posibilidad de no sentirse atraída a las mujeres hacia Ortega. En esta conversación, Quirós claramente ha pensado sobre el tema antes, pero su explicación a Ortega contiene muchas frases pequeñas como “pues, no sé” y “es una tontería, ya digo,” lo que indica que no se siente cómodo con el tema. Sin embargo, inmediatamente después de la conversación, rezo a sí mismo y justifica sus pensamientos como, para él, correcto. En esta explicación, tengo mucha más convicción con sus pensamientos, lo que contrasta con la inquietud que se sintió durante la conversación verbal. Él dice, “no es una obra de mis manos, no es idolatría, no estoy deficando imágenes inútiles de piedra o animales …”

Estos claros sentidos de inquietud que tiene Quirós sobre su homosexualidad reflejan muchas de las fuertes expectativas sociales que hemos discutido en relación con el género en esa época. Aunque Quirós, para su mismo, sabe que no está haciendo nada mal, el tema es incómodo para él versar socialmente.

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