Oliete-Aldea justifica mi aversión a La señora

Si es posible, me gustaría comenzar invocando el código de honor para decir que he pensando algo que describe el artículo desde el primer capítulo de La señora. Específicamente, hay dos párrafos en la pagina 187 del artículo de Oliete-Aldea que no fueron sorprendes para mí y que validaron mis sentimientos sobre La señora con palabras que yo no podía encontrar. (Vale, vale, puedo dejar el drama, perdóname.)

Sin embargo, yo creo que no me gustó La señora tanto por exactamente lo que describe Oliete-Aldea con respeto al hecho de que La señora tiene una forma paralela a los series británicos. La trama siempre sentía cliché por un enfoque en relaciones amorosas, parecía similar a programas como Downton Abbey. La nostalgia reflexiva que describe la autora tanto esconde la complejidad de la realidad como establecer normas de la época. Se presenta una historia diluida por la nostalgia para aplacar a la audiencia, y por eso sólo “indirectamente” establece conexiones históricas. Reconociendo que no hemos visto todo de La señora y por eso no tenemos todo la información, no me parece que aprendimos tanto de la historia por el programa como El tiempo entre costuras  en gran parte por esta falta de franqueza causada por la nostalgia. El propósito de La señora es crear un cuento de una pasada romantizada. Hay una dimensión de mirar la historia por lentes rosadas como sacrificio para una obra de ficción histórica.