En las partes iniciales de Nada, mucho cambio ha ocurrido o está ocurriendo en el presente, particularmente para la narradora Andrea. Podemos ver la idea del cambio inesperado en la primera oración de la novela: “Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie” (13). Vemos de su reacción de indiferencia hacia este problema y emoción para la aventura que Andrea es un personaje y protagonista muy flexible y tiene la habilidad hacer frente al cambio. Es claro que este viaje es un cambio muy importante en la vida de Andrea, específicamente cuando nos habla de ella “descansaba en esta alegría” (19) sobre su presencia en Barcelona y que “me antojaba como palanca de mi vida” (20). Las detalles de Andrea nos ayuda entender el contexto de Barcelona en su vida como un nuevo comienzo.
Hay cambios en más que solamente los planes de viaje y ubicación de Andrea. Particularmente hay un cambio en su actitud sobre Barcelona como progresan los capítulos iniciales. Al principio es muy claro que Andrea está muy emocionado para la vida nueva en Barcelona. Es evidente cuando le dice Róman que la la única razón que ella empezaba el hábito de fumar era “para molestar Isabel, sin ningún otro motivo. Para escandalizar, para que me dejara venir a Barcelona por imposible” (32). En el pasado, Andrea quería ir a Barcelona tan mucho que pretende disfrutar fumando. En contraste, al principio del Capítulo IV, dice que “los días sin importancia que habían transcurrido desde mi llegada me pensaban encima” (35). Este cambio es una variación dramática en actitud hacia Barcelona. En mi opinión, este cambio podría servir como presagio para los eventos futuros en la novela.