Algo que no hemos mencionado en clase es la importancia del marido en no tener ni un nombre ni una identidad buen desarrollada. En su artículo, “Writing the Male Abuser,” Godsland describe que aunque él no tiene citas directas en el texto, “the abuser is in fact largely elided within the novel” (60). Eso se ve con los pensamientos filtrados de Prudencia—parece que ella está oída por su marido todo el tiempo que no puede pensar sin tener miedo de él. Respecto al nombre del marido, el artículo discute que las mujeres abusadas típicamente no dan nombres a sus abusadores porque da a ellos “continued power over their lives” (61). Este punto me sorprende porque parece demasiado consciente e intencionado para ella; Prudencia nunca describe al su marido como un abusador.
Una razón posible para la falta de identidad del marido que no se menciona en el artículo es que representa la distancia creciendo entre la pareja. O sea, que Prudencia esencialmente no conoce a su marido ya, y por eso, él está demasiado lejos de ella para merece un nombre. Posiblemente él no tiene una identidad porque representa nadie en particular, pero en lugar de eso, representa “lo abusivo” que muchísimas mujeres sobre el mundo han experimentado.
Es importante que los lectores entiendan que Prudencia es el único personaje en la novela que tiene un nombre. Por esta razón, es posible que la ausencia de identidad del marido no tenga ningún significado después de todo.