Por Conor Huh
En la primera parte de la novela, Algún Amor que no mate, empezamos a ser introducido a las relaciones entre Prudencia y su familia. Aunque la historia está narrada de su punto de vista, hay varios secciones en que cambia de primera persona a tercera persona. A mí me parece que este cambio deliberado es una de las manera en que enfatiza el autor, Dulce Chacón, un nivel de distancia emocional.
Del primer capítulo esta distancia está establecido y expandido a través del extracto que leíamos. Empieza con su nota de que no habían “hago el amor” (Chacón 29) y continua con una reflexión de que “su marido la trate de ignorante” (Chacón 33) poco después. Más, Prudencia sabe que su marido tiene un amante- en la página 37 del libro se nota que “Hace años que sabe Prudencia que su marido tiene una amante” (Chacón 37). También se nota el balance de poder entre los dos, con el Marido de Prudencia con todo el poder y ella sin poder como podemos ver en la página final del extracto cuando él se fuerza ella a limpiar una camisa sucia a las siete de la mañana, mirándola todo el tiempo.
Aunque la narración se rodea alrededor de la relación de Prudencia y su marido, Chacón también nos da la oportunidad de ver otras relaciones en su vida de una perspectiva remoto. La única que quiere notar aquí es la relación entre su suegra y suegro (primero). Ella nota que ahora que divorciaron él se aprecia el amistad entre ellos mucho más y que aunque no quería que se casaba con su nuevo marido se va de amistad (Chacón 48). Él también se coma con ella todos los días y tiene la esperanza de que podrían volver a ser maridos hasta que ella se casó.