En clase hablamos a menudo del privilegio que tiene Celia. Ella no se preocupa sobre dinero, tiene bastante seguridad, y tiene muchas personas que se la tienen cariño. Otro privilegio que ella supuestamente tiene por un rato en la novela es su inocencia–que viene de su ignorancia, su falta de conocimiento sobre las políticas, y el hecho que su esfera mundial es mucho más pequeña que la guerra entera.
Dicho esto, se ve rápidamente por el cuento que ella pierde su privilegio de inocencia poco a poco. Lo más que ella aprende sobre la guerra afuera de su esfera personal y lo más que ella experimenta y observa el sufrimiento, lo más que ella se entristece. En los capítulos para martes, Celia pierde a Jorge, pierde su esperanza de reunirse con su padre y sus hermanitas, y pierde su salud. Sin embargo, aunque ella ya no posee el privilegio de alejarse de las tragedias de la guerra, ella logra independencia, que se observa por su decisión de irse de Madrid. Esta decisión me parece tan valiente dado que todo lo que ella sabe y conoce estaba en España, y que ella todavía pudiera sobrevivir en Madrid. Por eso, ella es una heroína en mi perspectiva–una heroína que tiene la agencia de actuar sola y de salir el mundo más cómodo a ella.
Celia no piensa la misma. Ella dice, “Todos son héroes. Papá, Jorge, la señorita Amelia, el papá de María Luisa, por conservar su ánimo entre tantas desgracias…Pero yo soy una pobre chica perdida entre tanta gente, sola, sin familia…sin saber qué hacer” (Fortún, 296-297). Aunque Celia se entera que las personas cercanas a ella son extraordinarias por sus acciones y humores, ella no se entera la misma en su mismo. Tal vez por eso ella decide a salir de Madrid, porque se siente una propensión de actuar con valentía. Pero mi creencia es que ella se llega una heroína meramente por sobrevivir sus circunstancias y continuar de ver la positiva en la vida cotidiana. Además, ella es una heroína porque se madura por tiempo y cuidó de su familia. Durante situaciones desesperadas como la guerra, no se tiene que ser un soldado ni un mártir para que se considera un héroe. Por el ejemplo de Celia en la revolución, se ve que más que atributos personales, a veces la situación crea al héroe.
Bibliografía
Fortún, Elena. Celia En La Revolución. España: Editorial Renacimiento, 2016. Imprimido.
