Las mujeres en la novela

En la clase hablamos sobre Andrés es un portavoz para el autor, Pío Baroja, y la manera en cual el autor utiliza el personaje de Andrés para hacer comentario sobre el mundo y la sociedad. La gran mayoría de este comentario es muy desilusionado y pesimista hacia la universidad y el mundo exterior, pero también hay mucho comentario sobre las mujeres, aunque es un poco más sutil. Uno de mis compañeros, Tori, describe la evolución de la actitud de Andrés hacia las mujeres en su entrada anterior del blog. “Andrés está creciendo en su perspectiva hacia su país/su moralidad hacia las mujeres (si o no es cumplido todavía, porque obviamente no es perfecto solamente es un desarrollo),” dice Tori en su entrada. Estoy de acuerdo con esta oración porque podemos ver la evolución de Andrés y las mujeres. En esta manera, la novela es como un Bildungsroman donde los lectores pueden observar el desarrollo de Andrés.

 

Adicionalmente, el artículo crítico de Katharine Murphy, “The Female Subject in Pio Baroja: Sexual Ideology and the New Woman in El árbol de la ciencia and El mundo es ansi,” discute las mujeres en la novela. Por ejemplo, la autora examina “la medida en que los personajes femeninos funcionan como centros de conciencia, en lugar de objetos de subjetividad masculina” (1). Su argumento es que las mujeres en la novela no tienen papeles mayores; en lugar, están relegados a servir como personajes secundarios o menores. Es evidente en El árbol de la ciencia a través la prominencia de los hombres como protagonista y otros personajes mayores: Andrés, Julio Aracil, Iturrioz, Montaner, y más. Mientras tanto, los personajes femeninas tienen papeles principalmente como esposas de estos hombres, no como personajes individualistas. En los ejemplos más extremos, los personajes feministas ni siquiera tienen nombres, solo títulos como “la mujer del tío Garrota.” Este sexismo implicito es evidente durante toda la novela.

 

Nota: 1) “The extent to which female characters function as centres of consciousness, rather than objects of male subjectivity” (1102).

La lucha filosófica constante de Andrés

Cuando hablamos de El árbol de la ciencia, no podemos evitar la conversación sobre la filosofía de Andrés y su lucha constante. Su inquisición filosófica empieza en parte 4 con su conversación con Iturrioz cuando lucha con la idea de la vida y que significa. Andrés últimamente decide que relata mucho con Schopenhauer, un filosofo muy pesimismo, una actitud que vimos mucho entre la novela. Pero, casi al final de la novela, Andrés habla con Iturrioz otra vez y el dice que “la naturaleza no sólo hacía el esclavo, sino que daba el espíritu de la esclavitud” (275). Esta relevación que Andrés tiene demuestra no solamente su actitud sobre sociedad, pero también la actitud de Baroja. Esta relevación, además de las otras, muestra la falta de dependencia en las ciencias y la racionalización de las cosas de la vida con las ciencias que España experiencia durante la final del siglo XIX; “a deeply philosophical and moving story which vividly sums up an entire age and crisis in the history of Western civilization: the collapse of confidence in scientific rationalism at the end of the nineteenth century” (McArthur, 1).

Andrés también tiene una conversación con Iturrioz sobre su casamiento con Lulú. Iturrioz dice a el que es una mala idea casarse con ella, pero, Andrés si hace y solamente dice que no quiere un hijo con ella. Últimamente, Andrés y Lulú tiene un hijo que desafortunadamente murió durante su nacimiento. Este evento causa el muerto de Lulú. Después de tanta mala fortuna, Andrés tiene solamente una opción para sobrevivir: deshumanización. McArthur dice que “Hurtado’s life…lead to his desire to dominate his existence through objectification, a process whereby the complexity of his humanity is diminished to a lesser status…” (1). En este caso, Andrés no realmente descubre una filosofía que funciona por él para entender lo que paso en la vida. Por eso, él no podría sobrevivir todo que pasa en su vida y por final él muere.

Síntesis: El pesimismo y la mujer

Durante nuestro estudio de El árbol de la ciencia, enfocamos mucho en dos temas: el pesimismo de Andrés y el machismo en la historia/los sentimientos sobre las mujeres. La primera parte del libro nos ofrece un personaje principal viviendo en un mundo miserable. Cuando avanza la historia, vemos que hay algunas escenas en que el nube negro alrededor de Andrés comienza a desaparecer. Estas escenas, como el de Andrés con Lulú, su marida nueva, viviendo en paz y esperando por el nacimiento de su primer niño juntos, burlan a los lectores a pensar en un cambio del pesimismo al optimismo en nuestro protagonista.

Este tema del pesimismo combina con aspectos de la mujer y la feminidad durante la narrativa. Andrés refiere al “presidio, la miseria, la prostitución” cuando habla sobre las mujeres de clase alta. Cómo escribió Hannah en su blog, Andrés también habla sobre Lulú como “una muchacha graciosa, pero no bonita,” quien falta los aspectos más importantes para una mujer: “la ingenuidad, la frescura, y la candidez.” Esta negatividad continua durante la historia y mezcla el pesimismo y la vista del mujer.

En una manera, sus palabras negativas sobre mujeres son un presagio de su soledad en el fin de la novela. Andrés no quiere la felicidad, y debido a su actitud siempre negativo, no está destinado a encontrarla. Su desarrollo, como escribe McGee en su blog, es engañoso, y por último, vive una vida inundado de dolor y sufrimiento. Por el fin, lo que trajo la felicidad era algo que también le atribuía negatividad durante la novela entera. Por eso, muere triste y solo, en la misma manera que insistió en que vivió.

El desarrollo engañoso de Andrés

Las discusiones en clase sobre el desarrollo de Andrés habían circulado alrededor de su pesimismo, su carrera, y sus creencias sobre la política, filosofía, y el amor. Creo que si, Andrés ha desarrollada durante la novela, pero es un desarrollo engañoso. Para clarificar, creo que un desarrollo engañoso es uno que contiene cambios superficiales en el personaje durante su vida que toman la forma del desarrollo, pero realmente el alma central de él persiste en un nivel sutil por toda la novela. Por eso, el desarrollo que parece en las acciones de Andrés (si su casamiento si su carrera evolucionado) es engañoso porque maneja la atención del lector lejos del hecho que su alma/su mismo mantiene su forma sin cambio. Y ¿que es el alma central de Andrés? Es su naturaleza de ser un pesimismo con tendencias de depresión.

Un compañero de clase, Dadamico, tomó nota en su blog que, en la quinta parte de la novela, vemos dos actitudes contrastes de Andrés: una indica un poco de optimismo en la escena del tren y los viajeros, pero otra actitud de pesimismo cuando el exclamó lo absurdo de su vida  y sus tratos de amor con Dorotea (en última instancia resolviendo a una actitud negativa hacia las relaciones con eso rechazo doloroso por causa de su culpa y pesimismo). Creo que esa discusión presenta un ejemplo del desarrollo engañoso, porque Andrés está creciendo en su perspectiva hacia su país/su moralidad hacia las mujeres (si o no es cumplido todavía, porque obviamente no es perfecto solamente es un desarrollo), pero otra vez está recurriendo a su pesimismo al fin del día.

Lo que se solidificó mi hipótesis sobre el desarrollo engañoso es la séptima parte de la novela. Andrés se casó con Lulú, mostrando un carácter extraño para su “normal” con su invitación y persecución benévolo de ella en la escena de la tienditas de Lulú al fin de la sexta parte (p. 273). Empezó una vida de paz y salud con Lulú, causando a los lectores pensar que posiblemente hemos llegado a una vuelta permanente de Andrés hacia el optimismo, que contrasta a su vida inicial en los estudios. Pero aún dentro de esos momentos perfectos con Lulú, sutilmente persiste su alma pesimismo, que se damos cuenta de con sus palabras, “muchas veces se le figuraba que en su vida había una ventana abierta a un abismo,” (p. 283). Esa mentalidad indica una persistencia de su pesimismo, aún en su parte más “optimista” de su vida. A pesar de su desarrollo superficial, con trabajo deseado para pensar y su casamiento, Andrés no podría sacudir su naturaleza de pesimismo o depresión. De verdad, su naturaleza se escapó con el embarazo de Lulú cuando él dijo, “la ventana que en su vida se abría a aquel abismo que le producía el vértigo, estaba de nuevo de par en par,” (p. 287).

Creo que si, Andrés ha desarrollado en maneras visibles durante la novela. Pero durante todo, bajo de los pocos crecimientos, persigue con fuerza su naturaleza de pesimismo y depresión-eso no ha cambiado. En mi opinión, el dicho final del otro médico al fin de la novela confirma mi reclamación. “…pero había en él algo de precursor…” (p. 292) es decir, a pesar de las creencias de Iturrioz que Andrés fue epicúreo y aristócrata, que habían existido evidencia de premonición en Andrés que va a suicidar-o que él vivió en un alma deprimido y pesimismo, a pesar de todo su desarrollo superficial.

Simbolismo bíblico en El árbol de ciencia

Como establecida en el titulo del novelo, esta historia es menos sobre alguna acción singular y más sobre el proceso de decidir, y muchas veces resistir, un camino. Aunque el titulo lee “El árbol de ciencia,” lo es parte de una binaria con el árbol bíblico de vida. Ha estado muchos cuentos que eran influidas por la misma imaginería; pero lo que es especial sobre esta versión en particular es que usa la referencia al revés. En el cuento original, Adán y Eva se suponían solo comer del árbol de la vida. No se suponían ganar conocimiento de nada carnal o compleja. Esencialmente, ellos habían vivido en felicidad pura y ignorante, prosperando por su vida natural gobernado por dios y sus instintos primarios sobre comportamiento. Solo es cuando Eva come la fruta del árbol prohibida de ciencia que ella y Adán sufren. De eso, por la tradición misógina ellos caen de paraíso.

Con esta historia presente en las mentes de los españoles durante el siglo 20, Baroja ha construido un narrativo ambos muy similar y absolutamente contrario. Él contraste su tema central de lo intelecto contra la emoción por la alusión a la caída, pero en este case la caída es de lo intelecto por el deseo la vida, no de la vida pura por motivo de el intelecto.  Aunque Andrés, y eventualmente Lulú también, están juntos por su amor compartida de subir de la emoción natural que gobierna otros, les habilitando a tener una vida maravillosa y contenta, ellos eventualmente pierden todo por el instinto de Lulú de querer un bebé. Sin capaz de resistir, ella se cumple a ser embarazada y por eso pierda las calidades que Andrés había querido tanto sobre ella. Por fin, el embarazo se mata no solo ella pero también Andrés por extensión. Lulú es la compañera especial de Andrés y ellos tienen todo pero su inhabilidad de quedar con los valores de ciencia es la causa de ruina. De eso, Baroja se queda con la tradición misogenia de echar la culpa a la mujer para los problemas en vida.

De una perspectiva amplificada del libro todo, este contrasto entre de emoción y intelecto está en enfatizada mucho más por la adherencia de otros partes del narrativo bíblico como la culpa de mujer. Si Tío Iturrioz es la figura de padre benevolente como otros han dicho, en esta comparación él se lleva una posición cuasi-dios. Él tiene un gran sabiduría que le da a Andrés, diciendo que un hombre no debe casarse pero si casarse, definitivamente no debe tener hijos, y especialmente no “si es usted un hombre impresionable, nerviosos, que siente demasiado el dolor” (279). Andrés rompe con el consejo, y por eso, sufre. Es esta consideración que abierta la posibilidad que Baroja no es tan machista, porque la demostración clara distribuya parte de la culpa a Andrés para elegir a ser con Lulú en el principio. La vida es sobre elecciones y cada una da paso a otros. En este manera, el libro es sobre la culminación de decisiones y la “luchar constante de pensar en las”, no solo un momento singular que define todo como la decisión de Lulú de tener un bebé (125).

El ascetismo libre

Como otras han mencionado, la conversación entre Hurtado y tío Iturrioz establece que la vida es “una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando unos a otros” (125). De verdad hay muchísimas ejemplos de personas que usan y abusan los demás para sus intereses propios. El  ejemplo de Doña Virginia “explotando y vendiendo mujeres” (108) y el enfoque general en placeres corporales a través del libro provienen unos imagenes muy físicos de la naturaleza animalistas de los seres humanos.

Sin embargo, según la filosofía de Schopenhauer, hay un “justicia eterna” en que la búsqueda de placer es ineludiblemente conectado con el sufrimiento. De hecho, el primero ejemplo de esta “justicia eterna” en Cristianismo viene cuando la humanidad toma del árbol de la ciencia y inmediatamente suspende pertenecer al Jardín de Edén. Además, hay muchas tradiciones orientales que asocian la búsqueda de placer con el sufrimiento. Según Schopenhauer y el budismo la solución consecuente, es una vida ascética que evita deseo personal. Con la detrimento de placeres transientes como el sexo o la comida rica una persona dedicada puede llegar a “un estado de ataraxia” y escapar el sufrimiento de la vida” (230). Consecuentemente, cuando Hurtado adopta un “nuevo régimen” de “comida escasa y solo vegetal, el baño, y el ejercicio al aire libre,” y después “se sentía como divinizado por su ascetismo libre” (230).

Al otro lado, se puede ver los pensamientos de Baroja sobre la inevitabilidad de la miseria en el capítulo siguiente. El hecho que este ascetismo que “era más fuerte” (230) por su naturaleza individuo, está seguida por una historia en que Andrés es impotente frente a la voluntad sanguinario del pueblo. La muerta de la mujer del tío Garrota inmediatamente después de la ataraxia de Hurtada refleja la actitud pesimista que una persona no puede escapar la injusticia y miseria de la sociedad.

Crecimiento de Andrés

Creo que es importante considerar esta parte 5 de la novela en los términos que usamos en la última clase para describir la novela: una historia del crecimiento de edad. Vimos ejemplos en las partes 1-4 en las que Andrés parece estar particularmente preocupado, ambos sobre eventos especificos que ocurren en su vida y también sobre la importancia de su vida en lo general. Pero al principio de la parte 5, parece que Andrés ha empezado a encontrar algúna claridad recientemente descubierta. En el capítulo 1, por ejemplo, en el tren, Andrés está “asombrado” (185) por la reacción del hombre que defiende a españa y el orgullo que tiene por su país. Se puede considerar que este evento, y la reacción positiva de Andrés como resultado del evento, representa un nuevo nivel de optimismo en la vida de Andrés que anteriormente no existía en partes anteriores de la novela.

Sin embargo, en el capítulo final de la sección, aprendemos que Andrés no ha madurado tanto como se podría haber anticipado. Al irse a Aranjuez, Andrés exclama: “¡Qué absurdo! ¡Qué absurdo es todo esto,” haciendo referencia al estado de “su vida” (231). Las ultimas oraciones de la novela después dicen que el tiempo que Andrés pasó en Aranjuez lo ayudó mucho a calmar sus nervios, los que habían aumentado al llegar a la ciudad. Estas oraciones finales del capítulo indican que Andrés de hecho no ha venido al “círculo completo” y todavía está en el proceso de llegar al crecimiento final de su edad. Mientras debemos esperar que Andrés continúe creciendo a lo largo de la novela, no ha madurado completamente en este momento.

El microcosmo de España

Durante la quinta parte de El árbol de la ciencia, la historia está colocada en el pueblo de Alcolea. Dentro de estas páginas, la tensión entre lo rural y urbanizado se pone más clara. Baroja describe Alcolea como un lugar estático sin progresión, avance ni crecimiento en las mentes y costumbres de la gente. Esta falta de cambio contemporáneo está encarnada en las estructuras y características fijas de la sociedad de Alcolea. Andrés narra que “El pueblo no tenía el menor sentido social…[los] hombres iban al trabajo y a veces al casino. Las mujeres no salían más que los domingos a misa” (203). En este sentido, Alcolea, como una sociedad aparentemente retrasada y estática, puede ser entendido como un microcosmo de la interpretación de Baroja de España durante el fin del siglo XX.  Resultante de esta perspectiva de España, hay un pesimismo indudable que surge en la narrativa literaria; el pesimismo de una sociedad siempre absortado en lo tradicional y el pasado.

Como han dicho otros estudiantes, hay un énfasis en el pesimismo y la filosofía, especialmente la crisis existencial, por todas las partes que hemos leído. Estos dos conceptos están relacionados–el pesimismo empezando durante el fin del siglo XX influye la filosofía y psicología de la gente española. Por eso, una de las preguntas más importantes de la Generación ’98 que pertenece Baroja es ¿qué significa ser español? En un periodo inestable, podría ser fácil para perder un sentido y entendimiento fuerte del carácter nacional o cultural. Por ejemplo, en describiendo los otros viajeros con él, Hurtado afirma que los estereotipos y las generalizaciones de las poblaciones variadas por las regiones autónomas de España no eran verdaderas siempre (188). En vez, hay una lucha interna que experimenta el individuo que refleja la inquietad y caos del país entero.

La experiencia en el tren

En el primer capítulo de la quinta parte titulado “De viaje,” Hurtado  es un espectador de una confrontación única entre un extranjero y un joven alto de España. Durante el viaje, el forastero se queja de que España es el único país  de todos lugares que ha visitado que es “sin civilización, sin cultura, en donde no se tenía la menor atención al extranjero” (184). Continua que es “miserable y atrasado” (184). Sin embargo, un joven le interrumpe y defiende España. Como un espectador, Hurtado está impresionado con su coraje para decir un comentario a este pasajero porque es difícil enfrentarse un forastero.

Creo que esta interacción es trastrocada porque usualmente los jóvenes están promoviendo la innovación en el país y no aprecian la historia y la cultura tanto como los mayores. Sin embargo, en esta experiencia, el joven defiende España contra los insultos del hombre que dice que es un país sin cultura o sin civilización. También, es un ejemplo de un joven invirtiendo la dinámica del poder entre los mayores y los menores porque su orgullo de su patria es más importante de su respeto a su edad. Mientras algunas personas, como Hurtado, deben tener dudas o problemas con la trayectoria de España, todos los ciudadanos tienen un orgullo impresionante de los aspectos españoles porque están  únicos del país y componen su manera de vida.

A pesar del pesimismo en mucho de la novela, este capítulo captura un sentimiento más optimista porque recuerda el lector que Hurtado y otros españoles creen en las fuerzas del España y existe una identidad español que unifica todos contra los extranjeros. Es casi como otros españoles pueden criticar España porque es aceptable, pero alguien afuera del país necesita dar respeto y no está permitido criticarla.

La Doña Virginia y lo irónico de Andrés

En el capítulo III de la segunda parte, nos conocemos a Doña Virginia. Como discutimos en clase, ella es un personaje colectivo porque ayuda formar las opiniones e ideas de Andrés.

Doña Virginia es una comadrona pero también, un sobrino les revela a Andrés y Julio que ella explota y engaña las mujeres. Andrés no está de acuerdo con las acciones de ella pero no toma acción para defender las mujeres afectadas. La inacción de Andrés revela como su creencia en el pesimismo de Schopenhauer detiene la progresión y contribuye a la injusticia. Aunque a Andrés le cae mal las acciones de Dona Virginia, todavía dice que las hijas del capítulo son “estúpidas y feas.”

En el capítulo anterior, el personaje Antonio Casares entra el trama. Antoñito clasifica a las mujeres de su pobreza o riqueza. Si la chica es pobre, ella es para divertirse. Si la chica es rica, hay la posibilidad de casarse con ella. Antoñito está explotando a las mujeres para la diversión, pero Andrés no dice nada sobre lo problemático de Casares. Indica en el capítulo III que Doña Virginia es repulsiva, pero, al contrario, en el capítulo II habla del “gran entusiasmo” que Julio siente por Casares.

El tema del sexismo aparece en varias niveles aquí. Primero, Casares destaca su sexismo en su clasificación y explotación de las chicas. Segundo, cuando Andrés habla de las chicas es muy sexista en sus descripciones porque por la mayor parte describe lo físico. Pero también, Andrés demuestra el sexismo porque no critica las acciones de Casares en voz alta ni aún en sus pensamientos. Ésta indica que la explotación de las mujeres por los hombres no es tan malo como la explotación de las mujeres por una mujer.