La violencia en La familia de Pascual Duarte

Como mi publicación final del blog, me interesa discutir el lugar de la violencia en La familia de Pascual Duarte y si es más probable que atraiga a la gente para que continúe girando la página, o si repele a los lectores. El tremendismo apoya la realidad de la violencia haciendo ambas cosas, pero me parece más fácil ser rechazado por la violencia en La familia de Pascual Duarte que interesarse por ella. Después de aprender más sobre quién era Camilo José Cela como persona, me resulta fácil ver cómo su escritura es intencionalmente negativo. Utilizo la palabra “intencional” muchas veces en mi trabajo final, y es porque es fácil decir que el sexismo de Cela no es crítico – hacer un comentario social sobre lo que el patriarcado hace a las mujeres – sino que está enraizado en sus ideales sexistas reales.

En mi opinión, el hecho de que la violencia en La familia de Pascual Duarte es básicamente justificada es espantoso y me hace sentir una curiosidad por lo que las lectoras de la época pensaban sobre el contenido de esta novela. La violencia es claramente un tema muy común en el cine y la literatura, pero siento que está presente en este libro por razones equivocadas. También siento curiosidad por saber si la violencia de Pascual es solo una reacción, y no tiene alguna relación con el género, o si es un intento de ser más masculino, que indica que la violencia es una característica masculina importante. Si el último es el caso, entonces encuentro esta violencia, y la falta de remordimiento por ella, aún más problemática. ¿Qué está tratando de demostrar Cela al usarlo de una manera tan severa e impulsiva?

Temas circulares

Un tema que he notado como muy presente en esta novela es el pesimismo. Incluso cuando las cosas comienzan a parecer que van en la dirección correcta (por ejemplo, Quirós necesita mudarse de su casa para la luna de miel de su madre en la sección anterior del libro que leemos), los personajes a menudo muestran una actitud pesimista que los mantiene en este diálogo de ida y vuelta que siguen los lectores. El pesimismo de Quirós se manifiesta en sus relaciones con su madre y Christina, así como en su propia percepción de sí mismo. Para Ortega, se manifiesta en su incapacidad para escribir y su “vejez.”

Al sintetizar muchos de los temas que exploramos en nuestra discusión de este libro, parece que el pesimismo se combina con el género, la familia, el fracaso y muchos otros para resaltar las dinámicas de poder y control presentes en la novela y la forma en que la inseguridad en el género y la familia resultan en sentimientos de pesimismo y fracaso.

Como señala el blog de Andrea, al final aparece una especie de libertad y felicidad para los personajes, cuando Ortega termina su relación con Quirós y Quirós comienza a comprender el lugar de control en su vida. Además, el autor escribe, “Quirós se había detenido. Miró nuevamente el reloj” (181). Esto se relaciona con mi blog original sobre la representación del tiempo en la historia. Ahora, se está viendo “nuevamente,” que indica la presencia de un cambio. La edad y el tiempo fueron aspectos tan integrales de las vidas de Quirós y Ortega, y esta cita indica que ha habido un cambio en la perspectiva, y con ello, un alejamiento del pesimismo asociado anteriormente en la historia con ciertos aspectos de la vida de los personajes principales.

Tiempo en Los delitos insignificantes

En las primeras páginas del libro, podemos ver que Álvaro Pombo ya está incluyendo temas claves de la narrativa. Primeramente, existe una importancia de la hora del día y de la cantidad de tiempo que duran cosas diferentes. Por ejemplo, la primera frase de la novela es una pregunta sobre que hora es, y en la página 26, Ortega pregunta Quirós cuantos años ha conocido su novia, a que responde Quirós, “veintiún años.” Hay muchos casos en que Ortega o Quirós hacen referencias a periodos de tiempo, que alude a la importancia de la cronología en la novela. Siguiente, hay una énfasis en edad. Aprendemos sobre Quirós en una línea de tiempo, leyendo “Su madre y su abuela se habían odiado sin tumulto y sin pausa durante los últimos diez o doce años…y de los diez a los quince años, Quirós se volvió corre-vey-dile” (16). Ortega habla sobre que hay “nada de buscar, nada nuevo de encontrar” en su edad, valorando la juventud sobre la vejez.

En general, nos presenta una obsesión con tiempo, y es más obvio cuando leemos en la narrativa, “El verano en Madrid siempre es muy largo. La vida humana siempre corta” (12). Esta cita da sentido al comentario de Ortega, que afirma que “no tenía nada que perder. Ni nada que ganar” (9). El autor introduce un sentimiento de desesperanza en las primeras páginas de su novela atribuido al paso de tiempo, y también implican el significado de la diferencia de edad entre los dos hombres.

Las artes como un medio de escapar

Según los comentarios en el blog de David y Tori, los deseos de escapar que vemos en Carmen continúa dentro de la tercera capítulo. Primero, aprendemos de la fascinación que tiene Carmen sobre la mágica de Cúnigan. Hay sentido en este interés, porque para ella, Cúnigan es un lugar único y especial, y posiblemente una escapa de la vida ordinaria y rígida.

Uno de los ejemplos más claros del la “fuga” que hace o quiere hacer Carmen en ese capítulo es lo del teatro. Ella describe al teatro como “lo que más me gustaba de todo lo que hacíamos en Madrid” (71). El teatro es el lugar perfecto para imaginar una vida nueva, y existe en una manera similar al proceso de escribir para encontrar universos alternativos. Carmen dice, específicamente, que “nada es comparable” a ser introducido “en una habitación desconocida, donde unos personajes desconocidos, de los que aún no sabíamos nada, iban a contarnos sus conflictos” (75). Por último, Carmen va al teatro porque ofrece un escape paralelo a los que resulta de una historia escrita.

Similar a lo que escribió David, Carmen usa su escritura y sus experiencias en el teatro para “desdoblarme en cientos de vidas,” posiblemente para hacer una “fuga imaginaria” como escribió Tori, ambos de su memoria del pasado y de su presente (75). Creo que la forma de la novela refleja esta transición de vidas que Carmen desea porque siempre está cambiando entre sueño y la vida despierta, como escribió Ricky en su blog.

La luz sintetizado

En términos generales, muchos de los símbolos en la novela de Ana Maria Matute contribuyen al proceso de perder la juventud. Mientras el crecimiento es un tema dentro de sí mismo, el tema dominante de la luz es específicamente lo que usa Matute para conectar el crecimiento con otras temas importantes, como los colores, la naturaleza, la inocencia, etc. En mi blog pasado, hablé sobre la función de la luz para representar la juventud, y la oscuridad para representar la vejez. Vemos en la última parte de la novela que todavía hay ejemplos en que la luz relata a lo positivo y la falta de luz al negativo, pero también tenemos ejemplos donde los dos empiezan a combinar en maneras que no hemos visto más temprano en el libro. En página 182, Matia describe al ambiente de la escena como “un brillante y horrible día gris.” Aquí vemos la primera vez que el exceso de luz es algo malo. En un ejemplo similar a la manera en que vemos luz en el principio de la novela, Matia demuestra la belleza de Malene desde sus características brillantes, como sus ojos, para decir que “no vi nunca mujer más hermosa y llena de orgullo.”

Alternativamente, tenemos la manera en que “brillaban otra vez la tristeza casi colérica,” y el anillo de la abuela que “brillaba en su mano como un ojo perverso” (194, 207). Poco a poco, la luz y lo positivo se mezcla con la oscuridad y lo negativo para demostrar la transición de Matia de niña a mujer. La Tía Emilia también dice a Matia, “Ya eres una mujer” (200). Al final de la historia, la luz está “muriendo,” y Matia reconoce “la oscura vida de las personas mayores” (208). Ha perdido a Gorogó, y la luz de su juventud está muerto. La presencia del tema de luz en la historia es tan importante porque combina el significado de los otros temas para identificar qué es lo positivo y qué es lo negativo en la vida de Matia, y cómo estos positivos y negativos se estructura su pérdida de inocencia.

La luz en Primera Memoria

En los capítulos 4-6, hay muchas referencias a la presencia o falta de luz dentro de la narrativa. Matute describe “la luz de lluvia,” “las lucecillas de las luciérnagas,” “la luz perlada del alba” y muchos otros ejemplos que contribuyen a crear el ambiente de cada escena de la historia (57, 58, 63). Este frecuente empleo de la luz transforma en referencias del sol y la manera en que se refleja color sobre cosas que toca. Por ejemplo, vemos que el uso de luz y color en “el sol arrancándole un rojo resplandor,” “la sombra amarilla de la casa” y “el sol lucía fuera como un rojo trueno de silencio” conectan colores con emociones y, por fin, con la experiencia emocional deseada de la escena (63, 68, 71).

Además, como describió Ricky en su blog, los colores representan “una vida inocente afuera de la guerra y la edad adulta.” Similarmente, la luz funciona para separar la juventud de las cosas viejas. Vemos eso en muchas de las descripciones de la casa de la abuela, que es “sombría y sucia,” y tiene “una grande y destartalada sala con extraños muebles de madera oscura” (70, 65).

La presencia del sol también lleva esperanza y alivio a los jóvenes. Durante una conversación sobre la guerra, Matia pregunta “qué cosa será, verdaderamente, la guerra?” y dice “siempre el sol, allá arriba” (72). Este símbolo de regularidad para Matia se opone a la realidad de los adultos, el tío Álvaro, el padre y la madre, quien “también gritaba por la noche” (72). El uso de la luz en asociación con la función de colores en la novela permite Matute crear un sentimiento sobre la manera en que la vida real y adulto, con conocimiento de la guerra, es un mundo oscuro, y el mundo inocente de los jóvenes es un mundo donde la luz y los colores brillantes todavía pueden existir.

El tremendismo y la fealdad de la vida

Con La familia de Pascual Duarte, estamos introducidos al tremendismo, una técnica de enfatizar a lo grotesco y la violencia en la vida cotidiana. En las primeras páginas del texto, vemos ejemplos específicos de cosas negativas en la vida del narrador. La línea primera del capítulo uno nos presenta con una visión del estado de humanos en nuestro mundo. El narrador dice que “no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo” (Cela 11). Esta cita particular introduce una tema de que siempre habrá cosas negativas en la vida, entonces todo el mundo podría encontrar cosas para hacerlo malo.

Vemos la continuación de esta realidad con la progresión de la novela. Cuando describe al pueblo en que vive, el narrador menciona que hay casas buenas y casas malas, pero la mayoría son malas. Otra vez, vemos un mundo en que existe cosas buenas, pero son sobrepasados en número por las cosas malas. El narrador describe más la pobreza que experimenta usando detalles específicos de la casa en que vive, dejando referencias continuas a la dureza de la vida.

El tono subyacente de la novela ayuda a demostrar la manera en que la vida está desordenado con adversidades ambos grandes y pequeños. El comentario del narrador sobre el refrán “yerba mala nunca muere,” también relata a la realidad de “la lucha de la vida,” porque nunca vamos a encontrar una realidad sin mal (Cela 27, 21). Creo que La familia de Pascual Duarte ya difiere del pesimismo de El arbol de la ciencia, pero todavía veremos la perspectiva de una vida negativa sin la posibilidad de una cura.

Síntesis: El pesimismo y la mujer

Durante nuestro estudio de El árbol de la ciencia, enfocamos mucho en dos temas: el pesimismo de Andrés y el machismo en la historia/los sentimientos sobre las mujeres. La primera parte del libro nos ofrece un personaje principal viviendo en un mundo miserable. Cuando avanza la historia, vemos que hay algunas escenas en que el nube negro alrededor de Andrés comienza a desaparecer. Estas escenas, como el de Andrés con Lulú, su marida nueva, viviendo en paz y esperando por el nacimiento de su primer niño juntos, burlan a los lectores a pensar en un cambio del pesimismo al optimismo en nuestro protagonista.

Este tema del pesimismo combina con aspectos de la mujer y la feminidad durante la narrativa. Andrés refiere al “presidio, la miseria, la prostitución” cuando habla sobre las mujeres de clase alta. Cómo escribió Hannah en su blog, Andrés también habla sobre Lulú como “una muchacha graciosa, pero no bonita,” quien falta los aspectos más importantes para una mujer: “la ingenuidad, la frescura, y la candidez.” Esta negatividad continua durante la historia y mezcla el pesimismo y la vista del mujer.

En una manera, sus palabras negativas sobre mujeres son un presagio de su soledad en el fin de la novela. Andrés no quiere la felicidad, y debido a su actitud siempre negativo, no está destinado a encontrarla. Su desarrollo, como escribe McGee en su blog, es engañoso, y por último, vive una vida inundado de dolor y sufrimiento. Por el fin, lo que trajo la felicidad era algo que también le atribuía negatividad durante la novela entera. Por eso, muere triste y solo, en la misma manera que insistió en que vivió.