La exposición de la madurez

En el blog “La Memoria de Carmen” discute la idea de que C está controlando su memoria y esta representa una paralela entre el gobierno de España. El poder de C de quemar varias memorias representa su habilidad de controlar lo que es parte de su pasado en vez del gobierno. Creo que esta lucha en su mente es muy poderoso porque ella recuenta sus memorias de infancia y juventud. En este recuento, ella está convirtiéndose a la adolescencia a causa de la condición de su vida durante la guerra. El blog “La inocencia de la juventud en la guerra” conecta esta novela a Primera Memoria por su enfoque en la juventud. La narradora in Primera Memoria no quiere pasar a la adolescencia y por eso está contando sus memorias de la juventud. Al contrario, me parece que C realmente quema las memorias malas o escribe sobre varias ocasiones para demostrar su madurez.

En el capítulo VI cuando habla del período del escasez, hay un paralelo muy claro entre las dos novelas. Durante la guerra, ella tenía que racionar los juguetes y “empezar a amortizar los viejos” (184). Ella habla del significado de la palabra “amortizar” y como había un montón de palabras confundidas durante este periodo y “era imposible ignorarlos” pero “entendía lo fundamental, que tenían que ver con la necesidad y se oponían al placer” (184-85). La complejidad del lenguaje y las circunstancias de la guerra sin mucha diversión empuja que ella se convierte en una adolescente más rápido, muy semejante al caso de Matia cuando ella se dejó su muñeca.

Aunque el pasado y el presente se combinan en este cuento y la memoria de C, ella destaca su madurez cuando implementa la intertextualidad en su escritura. Por algún lado es una manera de comparar su obra a otros textos relevantes, pero por otra es una manera de empujar los límites de la escritura y de las normas de sociedad. Como hemos discutido en clase, ella quiere quebrar la estructura de la modela de la mujer española pero no era posible cuando era niña y no entendía las referencias culturales. Pero ahora, con más conocimiento y más años, es fácil quebrar estas normas para ella.

El papel de género para destacar la censura

Como discute el blog “Las estrellas,” el silencio de la gente bajo el franquismo es un tema muy relevante en este libro. Las estrellas representa la censura que permaneció en España tres años después de la muerte de Franco. En los capítulos II y III, nos vemos una llamada a la atención de la censura más directa.

En vez del simbolismo, la narradora destaca lo problemático de los medios hispánicos con una comparación. En una conversación con el hombre de negro, el menciona que “La ambigüedad es la clave de la literatura de misterio…no saber si aquello que se ha visto es verdad o mentira” (53). En la escena inmediatamente después, ella entra en una conversación sobre las noticias de la muerte de Hitler. En vez de participar en este diálogo, ella salió porque “nada de lo que venía en los libros de historia ni en los periódicos me lo creía” (54). Esta exclamación combina la historia y el misterioso/la fantasía en una sola categoría, de forma similar a cómo la novela consiste de varios géneros literarios, por ejemplo las poemas y la prosa. Por consiguiente, la narradora se confunde más géneros en esta parte para criticar el gobierno por su propia ambigüedad y pone énfasis en la falta de confianza de los ciudadanos.

La narradora también critica los ciudadanos de España por su falta de cuestionar las acciones del gobierno. Cuando ella dice que “no entendía nada de guerra ni quería entender,” destaca la ignorancia de varias habitantes (54). Al mismo tiempo, esta cita demuestra la posibilidad de que los ciudadanos no querían saber la verdad porque las consecuencias de hablar durante la censura eran tan severas.

La madurez de Borja

Como hemos discutido en clase y en unos blogs, esta novela cuenta la transición de la niñez a la adolescencia. Esta transición es muy obvia para Matia pero en la tercera parte Matia destaca la transición para Borja.

La tercera parte, titulado “Las hogueras,” empieza con un comentario de unas uvas que recibe la abuela. Cuando ella las prueba, son ácidas, o sea no son maduras ni están listas para comer. Creo que este empiezo es un presagio para la madurez de Borja. Borja menciona después que las uvas de Son Major serán dulces, una reflexión de la admiración para Son Major. La admiración esta relumbrado de nuevo cuando Matia describe que Borja “Quería parecerse a Jorge de Son Major, el del Delfín y las islas griegas” (150).

Antes, Matia destaca su añoranza para la niñez cuando lleva la muñeca en los brazos. En esta parte, la niñez está manifestada en la situación en la isla cuando ella compara Borja, y sí misma, al “desterrado Peter Pan” (155). Esta representación de Borja afirma que aunque él aparece más fuerte o dominante en la novela a veces, él tampoco está listo para entrar en el mundo de los adultos. A la vez, el uso de la literatura fantástica sirve como un escape para Matia y un momento de nostalgia entre la locura de las luchas.

Borja demuestra sus características infantiles cuando se entera de la relación de Manuel y su padre Son Major. Por su admiración a Son Major, Borja no puede aceptar que su enemigo es el hijo de su ídolo. Este hecho insoportable me hace pensar que el fin entre Borja y Manuel no será tranquilo.

Las partes corporales como indicator

En la narrativa Primera Memoria escrita por Ana María Matute, la narradora Matia emplea las partes corporales para atribuir ciertos rasgos y características a personajes en su vida. Ella vive en un declive con su abuela, primo, y tía. En la novela, ella está contando su paso de niñez a la adolescencia. Durante un período de guerra, ella tiene suficiente tiempo para enfocarse en los detalles de lo que pasaba en la casa y en el pueblo.

Es evidente en la descripción de la abuela que Matia siente cierta emociones ante ella dependiendo de cómo la describe. Por ejemplo, incluye en la primera capitulo una descripción de las manos. Las manos pueden simbolizar el cariño o el castigo. En esta descripción, las manos representan la vejez de la abuela y también indica algo sobre su riqueza cuando Matia dice “le bailaban dos enormes brillantes sucios” (11). Creo que Matia se siente un tipo de distancia ante la abuela porque no menciona cómo las manos cuidan o protegen a ella como las manos de un padre normalmente funcionan.

Compara los nudillos de Borja, su primo, a los de la abuela. Me interesa esta comparación porque ellos diferencian mucho, en su edad y personalidad, pero ella encuentra un detalle muy minuto para destacar y discutir. En la descripción de tía Emilia, Matia dice que “bostezaba, pero sus bostezos eran de boca cerrada: solo se advertían en la fuerte contracción de sus anchas mandíbulas”(13). Para mí, esta característica indica que ella es estricta y no tiene mucho que decir.

También en este capítulo, ella introduce Lauro y le da el apodo “el Chino” y menciona que su dedo es “largo y amarillo” (26). Por aquí, es obvio que ella es racista y eso refleja las actitudes de los españoles a los extranjeros.

La deshumanización, o sea la animalización

Como los compañeros han discutido en clase, Pascual reacciona sin pensar en las emociones. Yo creo que Pascual puede reaccionar tan agresivamente por animalizar a muchos humanos y esto facilita la agresión.

Con los matados del perro y de la yegua, no es una sorpresa que Pascual demuestra signos de la violencia y la insensibilidad ante los humanos también. En el capítulo XI, compara los mujeres a los grajos, que son “ingratas y malignas” (71). Más tarde, describe que su mujer es “ruin como las culebras” y promete que va a matar a su propia madre. Creo que estos ejemplos de animalización permite que Pascual piensa que su mujer y su madre son menos de humanas. Aunque no mata a su madre, el pensamiento todavía está allí.

Cuando Pascual huye del pueblo a Madrid y la Coruña, no piensa en la situación de su mujer, en sus emociones, ni en las consecuencias. Al regresar a la casa después de un año y medio, se entera de que Lola está embarazada. Pascual también animaliza a si mismo cuando dice que desea perdonar a su mujer pero como un hombre no sea posible porque “uno está atado al costumbre como el asno al ronzal” (93). En vez de entender la situación desesperada de Lola, solamente hace excusas por su comportamiento. Su reacción a la noticia del padre del bebé mata a Lola. Pascual no echa la culpa a sí mismo, sino al Estirao.

La vida de Concha Méndez alterada para siempre

Concha Méndez hace un papel muy grande como poeta en la Generación del 27. Como la Generación del 98, su poesía esta llenado con dolor. Pero, sus poemas publicados en 1928 y 1932 son más felices y contienen referencias a la vida y el amor sexual. En “Verdes,” nos vemos la influencia de Lorca porque ella usa el verde para describir la vivaz de los arrecifes en el mar. En su vida temprana, ella era una nadadora y hay evidencia de su amor para el océano en sus poemas vibrantes.
En su libro de poesía Niño y sombras, es evidente que su bebé se murió durante la infancia y hay un gran cambio de sentido en sus poemas. En vez del amor y felicidad, sus poemas están vacíos de estos sentimientos y llena de ausencia. Para el poema (1) en la serie, ella no tiene título — posiblemente porque ella no puede describir sus sentimientos en pocas palabras. Como mujer, ella destaca como el lazo a la sangre, a los niños, es tan fuerte. En título “Fue” nos informa que la muerte del bebé paso en un momento incomprensible para ella. Al contrario de una muerte instante, el dolor de la ausencia del niño es como “una eterna lagrima.” Aunque ella pasaba poco tiempo con su bebé, ella va a sentir este dolor por toda su vida.
En la última poema por ella para la clase, su uso de versos con una palabra destaca su dolor interminable. Las palabras “triste” y “menos” representan como cada segundo estos sentimientos aparecen como una bofetada en la cara. Su vista ante la vida hay cambiado drásticamente. En vez de apreciar la naturaleza, como en “Verdes,” ella “voy en ascua viva” y siente el dolor de la ausencia por todas partes del mundo.

La Doña Virginia y lo irónico de Andrés

En el capítulo III de la segunda parte, nos conocemos a Doña Virginia. Como discutimos en clase, ella es un personaje colectivo porque ayuda formar las opiniones e ideas de Andrés.

Doña Virginia es una comadrona pero también, un sobrino les revela a Andrés y Julio que ella explota y engaña las mujeres. Andrés no está de acuerdo con las acciones de ella pero no toma acción para defender las mujeres afectadas. La inacción de Andrés revela como su creencia en el pesimismo de Schopenhauer detiene la progresión y contribuye a la injusticia. Aunque a Andrés le cae mal las acciones de Dona Virginia, todavía dice que las hijas del capítulo son “estúpidas y feas.”

En el capítulo anterior, el personaje Antonio Casares entra el trama. Antoñito clasifica a las mujeres de su pobreza o riqueza. Si la chica es pobre, ella es para divertirse. Si la chica es rica, hay la posibilidad de casarse con ella. Antoñito está explotando a las mujeres para la diversión, pero Andrés no dice nada sobre lo problemático de Casares. Indica en el capítulo III que Doña Virginia es repulsiva, pero, al contrario, en el capítulo II habla del “gran entusiasmo” que Julio siente por Casares.

El tema del sexismo aparece en varias niveles aquí. Primero, Casares destaca su sexismo en su clasificación y explotación de las chicas. Segundo, cuando Andrés habla de las chicas es muy sexista en sus descripciones porque por la mayor parte describe lo físico. Pero también, Andrés demuestra el sexismo porque no critica las acciones de Casares en voz alta ni aún en sus pensamientos. Ésta indica que la explotación de las mujeres por los hombres no es tan malo como la explotación de las mujeres por una mujer.