La felicidad en el fin

La última parte de Los delitos insignificantes concluye un viaje de emociones verdaderamente fuertes e inestables. Los choques que vimos vinieron como resultado de los sentimientos de Ortega encontrando una resolución por fin y los sentimientos de Quirós siendo un gran desorden. Eso quiere decir que Ortega, la persona quien normalmente no puede terminar algo o cometer a una decisión final (como vimos con su historia del fracaso), decidió poner un fin a la relación que tiene con Quirós porque encontró “el deseo de librarse de Quirós” (180).

La claridad que él recibió no es común, pero la dió un sentido de paz y felicidad ya que él entiende lo que necesita para aceptar a sí mismo. Le ayudó después de ese argumento feroz con Quirós, quien no había analizado sus pensamientos sobre la situación y quien tenía el poder emocional normalmente. El ataque de Quirós contra Ortega muestra su pérdida de control sobre la relación. La felicidad extraña que Ortega siente viene de entender que él no tenía el control que Quirós tenía, pero también que no lo necesitaba. Con su madurez, Ortega finalmente tiene éxito en ejercitando su conocimiento de sí mismo.

Quirós es joven, perezoso y sin dirección. Él juega mucho con los papeles de género en sus relaciones con su mamá, Ortega y Cristina porque nunca tomó responsabilidad y “vive de las mujeres” en vez de trabajar sí mismo (24). La falta de felicidad que Quirós siente es porque no está cumpliendo su potencial- se siente pasiva, y cuando el alcanza ese nivel de violencia contra Ortega, Quirós abre sus ojos al sentido de poder y control total. Para él, es algo feliz entender que puede hacer con su presencia poderoso.Y en el fin, los dos siguen sus propios senderos de felicidad, raras que son.

 

El fracaso

La novela Los delitos insignificantes no se está separada en diferentes partes o capítulos fijos, facilitando el desarrollo de múltiples temas a lo largo de la narrativa. Hay un flujo de ideas que se quedan allí en el fondo de cada sección, mostrando al lector las vidas de Ortega y Quirós en conjunto con la una a la otra o separadas. Unos temas que yo he notado son el fracaso, el contacto humano y los opuestos. Unos temas pertenecen más a Ortega o más a Quirós pero todavía tienen algo que ver con los otros personajes.

El fracaso y Ortega no son fáciles de separar. Él se siente casi perseguido por sus sentimientos y pensamientos de su frustrada carrera e inhabilidad de escribir de nuevo a pesar de tener todos esos libros alrededor de él en su casa y tiempo y espacio para escribir. Ortega ni siquiera pude terminar esos libros, otro ejemplo de su tendencia de “fracasar”. El ejemplo más descorazonado para mi es el hecho de que Ortega ni siquiera tiene una relación buena y exitosa. Sus padres ya murieron, Ortega no habla con su hermana y no tiene una pareja con quien compartir su espacio, opiniones o vida.

Como resultado, no creo que Ortega se siente muy feliz o satisfecho. Eso va a tener sus implicaciones en la novela y la manera en que Ortega se relaciona con todos los demás. Estoy muy interesada en ver cómo esto se manifiesta entre la novela y cómo Quirós afecta a Ortega y sí es una manera positiva o negativa. Quirós viene de origen muy diferente que Ortega y puede traer una perspectiva necesaria para empujar Ortega en una dirección más enfocada y exitosa.

Las mujeres y la historia

En estos capítulos, todavía vemos a nuestra protagonista hablando más con ella misma y no tanto con el hombre en el sombrero negro. Ella se está acordando de sus experiencias en Madrid, con su familia y su niñez en general. Estos recuerdos nos enseña de su mamá y el poder emocional y social que ella llevó adentro de ella misma. La mamá de Carmen no fue alguien tímida quien solamente quería seguir las reglas e infundir ese mismo pacifismo en su hija. En una época enfocada en crear la mujer perfecta y franquista, apoyando un deseo para leer y aprender no pasa. Mujeres necesitaban tener un red de apoyo, en ese momento y ahora, porque nadie más va a entender y relacionar cómo otras mujeres con la opresión y las expectativas de personas afuera de sus círculos.

 

Aprendiendo de donde alguien viene se nos da una perspectiva más justa. La empatía que se puede ganar justifica el tiempo o la distracción que alguien puede interpretar los recuerdos de Carmen. En el tiempo de la dictadura y después, siendo honesto y puro con las memories es imperativo para no dejar que la influencia de la dictadura dirige la historia de España. Dejando esos prejuicios y estereotipos en el pasado no es sostenible porque ese hilo de opresión va a quedar y aparecer si algo no pasa para romperlo. Una manera de hacer eso, entonces, es apreciar las memorias y ejemplos de personas, y especialmente mujeres, que demostraron una espina rígida en la frontera de injusticia y juicios.

La conclusión de la inocencia

Este bildungsroman nos dió una perspectiva íntima de las vidas de Borja y Matia. A través de múltiples símbolos, ideas y temas, adivinamos que requiere para ser joven y creciendo en una isla en España durante la guerra. Regresamos de vez en cuando a los símbolos de colores y de la vista.

Un gran parte de la vida de Matia fue la figura de su abuela. Ella dirigió todo y tenía un control total en el cuerpo de Matia y las acciones que ella podría tomar. Por eso, no es una sorpresa cuando vemos un enfoque en los ojos de la abuela. Sus ojos son de color gris y rosado, tienen una apariencia similar “a un cangrejo patudo” y “peces tentaculares” (Matute 177, 178). Matia y los demás tratan de mirarla con la misma intensidad, pero no es nada fácil y requiere una determinación que Matia, siendo niña, cobarde e inmadura, todavía está aprendiendo. Sin embargo, Borja y Matia pueden tener una mirada más intensa porque están compartiendo una experiencia muy similar. Su niñez se está marcado por tener un primo y aventuras con sentimientos y barcos y con los otros chicos. Allí al final, Borja y Matia se miraron y ella llegó a la conclusión de que Borja ya no era un niño (Matute 184).

Cómo empezamos con el blog de Ricky, los colores de la novela siguen los chicos por cualquier parte. Aquí, al final de la novela, vemos los colores del invierno y la conclusión de la inocencia que marcó las vidas de Borja y Matia. Con los troncos negros, dorada neblina, luz que hice verde y plata a las hojas de los olivos y las franjas blancas, vemos cómo la naturaleza en el invierno marca una transición entre el primer capítulo de “el gallo blanco” y el segundo (Matute 185). Ninguna persona ya es “tan niño” y con acciones que cambian las vidas de personas como Manuel, vemos la muerte de la inocencia y la niñez y la empieza de una vida más triste y mayor.

La figura de la abuela

Algo que he notado entre leyendo estos primeros seis capítulos es la relación de la abuela con todos los demás. No es que ella tiene unas relaciones muy fuertes o detalladas que nos impactan como lectores, pero tiene unas interacciones e impacta a todas los otros personajes. La abuela es alguien muy madura, con mucha experiencia y influencia sobre el resto de su familia. Pero su posición no para allí- extiende sobre las otras personas que trabajan para su familia, como Antonia y Lauro, y también con los amigos de la familia, como Mosén Mayol. Con Matia y Borja, la abuela no es la más cariñosa y ellos no son lo más respetuosos todo el tiempo. Hay un tipo de engaño pasando, especialmente con Borja. Él pone una cara falsa para hablar y actuar en frente de su abuela, que Matia nota. A Matia no le encanta a su abuela, pero ella sabe que su abuela es alguien que ella necesita agradecer por darle una casa y cuidarla, pero es difícil cuando la abuela es una figura polarizante. Con Mosén Mayol, ellos “reinaban, despreciaban, y callaban”, indicando que tiene más poder e influencia porque son figuras más poderosas en la isla (Matute 77). No sé exactamente lo qué pasó para hacerlos así, especialmente en contexto con la abuela porque ella es una mujer, pero es fascinante ver cómo ella interactúa de toda manera con los demás.

También me interesa como todos los sonidos, colores y olores se están en contexto de la casa de la abuela, su ropa, sus accesorios y su comportamiento. Esto me hace pensar en el blog de Ricky donde él habló sobre la apariencia de los colores y su connotación en el libro.

Algo más que me interesa en el contexto de la abuela es su opinión del viento. No sé porque, pero me parece que ella ha tendió unas experiencias muy profundas e impactantes porque cuando hay viento, ella siente una necesidad de comentarlo. Esto pasa en la página 59 cuando Mosén Mayol está comiendo la cena con la familia, ella comentó sobre el viento y que temía que iba a aparecer de nuevo. No sé si es algo normal, especialmente porque vive en una isla, o si significa algo más importante para ella.

Separando las emociones de Pascual

Como ya hemos leído en los blog posts y hemos analizado en la clase, Pascual no es un hombre quien puede controlar sus emociones y formar sentimientos saludables o sostenibles fácilmente. Sin embargo, vemos un cambio en las cartas de Pascual en este turno de capítulos. El empieza a añadir más sentimientos, más instantes donde él muestra que si puede pensar y actuar sin sentir esos escalofríos.

Vemos a Pascual en capítulo 17 pensando en como sería su vida si se quedó en la cárcel. Esta reflexión se enfoca en los miembros de su familia porque ellos son todo lo que el tiene en la vida ahora. El menciona como tendría menos tentaciones para reaccionar fuertemente contra su mamá y Rosario porque ellas iban a morir y cambiar de apariencia. Pascual todavía está echando la culpa a ellas y no se esta admitiendo su responsabilidad. No he crecido suficiente en su desarrollo emocional, pero, por lo menos, sí reconoce como puede ser mejor hombre con no actuar contra la gente. El también habla del cariño que siente para Esperanza. Esto es un sentimiento que no ha sentido en unos años y no es tan deshumanizante como Pascual puede ser con las mujeres.

Pero, no viene como una sorpresa a nadie cuando Pascual mata a su mama. Esto es porque el no sabe como separar sus instintos de sus pensamientos, probablemente gracias a todo el trauma emocional que el aguantó en su niñez. Vemos que el no cambió allí adentro, aunque el estaba reflexionando sobre su vida. Su reaccion a viendo señor Gregorio y no recibiendo suficiente simpatía muestra que Pascual se quedo con la idea de que el merece mas atención, como un niño. Pascual tiene la capacidad de ser cariñoso, como es con Esperanza, pero al final, su inhabilidad de crecer y procesar pensamientos racionales lo pone de nuevo en una instancia de violencia.

Y Fín

Siguiendo la vida de Andrés Hurtado nos mostró, en toda su complejidad, el pesimismo total que colora la novela, sus personajes y el mundo en que ellos viven. Desde el principio, hemos visto ejemplos de Andrés analizando todo sin sus lentas de color rosa. A él no le gusta como se comportan sus compañeros de clase, habla con Iturrioz sobre la crueldad de la vida y también de la falta de posibilidad de cambiar, como leímos en los blogs de nuestros compañeros de clase.

Este pesimismo sigue hasta los finales partes, donde dificultades con encontrando trabajo, charlas con amigos que muestran las quiebras entre amistades, los juicios que imponen y la falta de oportunidades en España y la muerte de Lulú finalmente pegan a Andrés. En su desarrollo personal, Andrés nunca perdió su afinidad de criticar todo porque nunca aprendió como separar todos los eventos y encontrar lo bueno, o si no bueno, menos malo, en la vida. Andrés sabe como discutir y ajustarse, porque lo hice para aprender medicina y en sus visitas con Iturrioz. Pero por alguna razón, el se quedó sin poder estar satisfecho con la vida. Temas como las oportunidades en España, el dolor en el mundo y la falta de generar emociones fuertes le persiguieron hasta que el no pude aguantar más. Me hace sentir como había una desperdicia de vida con Andrés porque el tenía toda la educación, oportunidad y habilidad para hacer algo de si mismo, y al final se suicidó. El árbol de la ciencia fue demasiado pesimismo para él, pero también el árbol de la vida. Después de todo lo que sufrimos por Andrés con la muerte de Luisito y Lulú, el también se murió, llevando al cabo todo el dolor y falta de sentimiento en su vida.