La felicidad en el fin

La última parte de Los delitos insignificantes concluye un viaje de emociones verdaderamente fuertes e inestables. Los choques que vimos vinieron como resultado de los sentimientos de Ortega encontrando una resolución por fin y los sentimientos de Quirós siendo un gran desorden. Eso quiere decir que Ortega, la persona quien normalmente no puede terminar algo o cometer a una decisión final (como vimos con su historia del fracaso), decidió poner un fin a la relación que tiene con Quirós porque encontró “el deseo de librarse de Quirós” (180).

La claridad que él recibió no es común, pero la dió un sentido de paz y felicidad ya que él entiende lo que necesita para aceptar a sí mismo. Le ayudó después de ese argumento feroz con Quirós, quien no había analizado sus pensamientos sobre la situación y quien tenía el poder emocional normalmente. El ataque de Quirós contra Ortega muestra su pérdida de control sobre la relación. La felicidad extraña que Ortega siente viene de entender que él no tenía el control que Quirós tenía, pero también que no lo necesitaba. Con su madurez, Ortega finalmente tiene éxito en ejercitando su conocimiento de sí mismo.

Quirós es joven, perezoso y sin dirección. Él juega mucho con los papeles de género en sus relaciones con su mamá, Ortega y Cristina porque nunca tomó responsabilidad y “vive de las mujeres” en vez de trabajar sí mismo (24). La falta de felicidad que Quirós siente es porque no está cumpliendo su potencial- se siente pasiva, y cuando el alcanza ese nivel de violencia contra Ortega, Quirós abre sus ojos al sentido de poder y control total. Para él, es algo feliz entender que puede hacer con su presencia poderoso.Y en el fin, los dos siguen sus propios senderos de felicidad, raras que son.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *