En continuación de los pensamientos del blog “La distancia…,” aunque la guerra toma lugar en otra locación física y distante, muy lejos de la isla, algunas repercusiones parecen en una manera o otra dentro de la isla aislado todavía. “La distancia” mencionó la inclusión de la radio en el libro como un efecto presente de la guerra, pero quiero continuar la conversación de la clase de ayer sobre la presencia de la religión dentro del contexto de los efectos de la Guerra Civil en la novela.
En la pagina 28, hemos discutido en clase como la idea de “si tú no rezas, no estás religiosa” es un insulto contra los Republicanos por causa de la fuerza deseada por los del Franquismo para tener una presencia dedicada a su religión. Para añadir, en la nueva sección de la novela, parece una escena donde un comentario sutil sobre la religión sube otra vez. En la sala grande de la casa de la abuela siente, “majestuoso como siempre,” mosén Mayol, “el párroco de la colegiata,” (60). Del principio, notamos de su descripción por Matia como majestuoso, una palabra tan fuerte. Al fin del capítulo, Matia describe mosén Mayor como “aparecía rodeada de gotitas brillantes, como una corona…”, y sus acciones como “con much delicadeza…un golpecito suave…”, continuando con su carácter que “poseía un gran sentido de la dignidad…parecía el hombre más guapo y elegante…” (64). Obviamente, hay una gran admiración por este hombre religioso. El glaseado en el pastel ocurre cuando la abuela exclamó sobre mosén Mayol, “oficia con la dignidad y majestad de un príncipe. ¡Nada hay comparable a la liturgia católica!” (64). La abuela literalmente vocaliza la importancia esperada que las personas deben aplicar a la religión en la cultura de la novela, que podemos asociar más con el lado de Franco y menos con el lado de los Republicanos.
Pero, algo que me interesa que mencionó Profesora, es que Ana María Matute tuvo que escribir su novela en “enclave porque escribe bajo Franco,” (K. Kietrys). Por esa vista, la opinión en esa escena sobre la religión necesaria no es tan “blanco y negro” como parece a primera vista. Esa situación de Matute me hace pensar-¿es un crítico obvio a los Republicanos o un crítico engañoso a los del Franco que parece como una adoración pero realmente no es? Es la verdad que Matia describe a mosén Mayol con todas las palabras arribas que son grandes y respetables, pero su continuación después me causa darme cuenta que hay otra interpretación posible. Matia describe sus ropas como complicada y con “frufrú inconfundible,” dice que NO era hijo de la isla (separando a él del lugar), menciona que él nunca dirigía la palabra a ella personalmente, habla de sus ojos como “fríos y relucientes como dos monedas,” y incluye que siente “casi temor” en frente de él (64-65). No sé si estoy fabricando un estiramiento, pero esas conclusiones parecen con ambigüedad suficiente para pensar: es posible que la grandeza extra de mosén Mayol (que ahora parece mas impersonal y arrogante), es quizás una crítica secreta sobre la ridiculez de las expectativas franquistas sobre la religión en los ojos de los Republicanos. No tengo certidumbre inconfundible, porque no soy Matute, pero parece como un hipótesis viable.
