David habla en su blog sobre la emoción de Pascual y los momentos en que él tiene claridad contra los en que falta control completamente. Lo que me interesa mucho sobre eso análisis es su argumento que por fin Pascual demuestra bastante control de su emoción, si no la violencia a sí mismo.
Me parece que Pascual nunca tiene control de sus emociones en el sentido en que pensamos es control. En lugar, Pascual solo tiene el poder de elegir, hasta cierto punto, y después es el espacio que tiene control de él. Por ejemplo, en los momentos que Pascual no está escribiendo, él tiene más control y hay imagines de su ambiente que corresponde con esos momentos de claridad. La claridad corresponde con los tiempos en que él está en la ciudad, o soñando de irse a otra ciudad como Nueva York o la Habana. No obstante, son los instintos naturales que siempre se esfuerzan para revolver al pueblo, a la naturaleza. En estos momentos falta control emocional. En el caso de la elección entre irse o quedarse, es el instinto de procreación que se queda en España (90). En este sentido, Pascual siempre está empujando por sus instintos para ser gobernado por su emoción, no civilización. Esa podría ser la razón que todos los asesinos ocurren en el pueblo que está en el campo que es conectas con el estado natural de mundo mucho más que las ciudades de hombres. Textualmente esa idea es reafirmada después Pascual mata a su mamá y después va al campo “fresco” para finalmente “respirar;” y otra vez cuando dice, “el instinto no miente” directamente antes matar a su mamá (123, 119).
Todo es para decir que la violencia cultural es natural y gente no se puede echar la culpa a hombre quien solo está obedeciendo naturaleza. Si obedece, falte control. Si falta control, se absuelve.
