Al leer y investigar sobre el papel de las mujeres por varios símbolos de la novela, entiendo más sobre la importancia del aislamiento. Cuándo leí el libro para la primera vez para la clase, no pude ver cómo la presencia del interlocutor fue posible. Pensé que el interlocutor fue cómo un parásito que siempre la molestaba. Por instancia, el cambio en capítulo cuatro demuestra cómo su presencia parece fastidiosa. Ella dice, “me molesta que fisguen en mis cosas sin permiso” (99). Había pensado si hay otra persona real o de su mente que ella podía hablar con, pero no había otro personaje en la novela.
Al investigar más sobre el papel del interlocutor para atraer la información de ella, comprendo ahora que el aislamiento de ella es necesario para su presencia. Parece que ella tiene que sentir incómodo alrededor de él para tener capaz de compartir mucha información privada sobre sus experiencias y la guerra en general. Si ella sentía cómodo cuando hablaba con él, posiblemente ella no compartiría tanta información con tantos detalles.
Aunque no estamos seguros si la protagonista de la novela es la autora, es fácil pensar que las dos mujeres son la misma mujer en realidad. El nivel de emoción y tensión que están presente en sus conversaciones indica que estas emociones y tensiones son reales. Un personaje ficticio no podría preguntarle sobre sus crecimientos en Dios y el diablo (99, 101). Opino que el interlocutor es la única manera para compartir ese tipo de información con la sociedad. Me parece que el dinámico del interlocutor es demasiado complicado para ser un personaje completamente ficticio.
