Horror, tranquilidad, y el equilibrio de los dos

Para continuar la conversación de Deya y Bradford sobre el horror en la novela, creo que es muy importante enfocar en los micro-elementos de este tema. La escena en Capítulo X entre Andrea y la familia de Ena nos presenta unos buenos ejemplos de horror escondido o tranquilo. Al nivel más profundo se queda el miedo de Andrea sobre su amistad con Ena. Andrea piensa que su relación puede que desaparezca, un hecho que causa a Andrea tratar salvarla desesperadamente. No cabe duda de que estos sentimientos de desesperación, soledad, y el miedo de perder a alguien son una forma de terror por sí mismo. Como Bradford mencionó anteriormente, el tema de horror contra tranquilidad se difunde en la novela. Es posible que este tipo de horror de Andrea represente los dos–una forma de horror que es tranquilo y interior.

Podemos ver la tranquilidad, el horror, y la incomodidad como se manifiestan en los intercambios y el contacto visual entre la familia y Andrea. Andrea suele observar los ojos de las personas; describe que la padre de Ena tiene “como ella, los ojos verdes, aunque sin la extraña y magnífica luz” (90). La madre, quien “tiene algo de vagabundo,” según su marido, es fea a Andrea pero tiene “unos largos ojos dorados” (90). La madre personifica la idea de terror y tranquilidad. Es una mujer “reservada” con una sonrisa “soñadora.” Pero cuando Andrea y Ena se levantan para salir de casa, sus ojos “se levantan hacia mí, fugazmente, con una extraña mirada de angustia y temor” (92). No sólo se representa el tema en la forma de la madre, se aparece en la forma de pesadillas para Andrea. Los ojos de la madre, que representan el terror, son quemados en el cerebro de Andrea. Es importante que el lector se siente este conflicto de tranquilidad y terror porque afecta toda la novela.

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