El control en La plaza del Diamante

En el principio de la novela descubrimos que la narradora, Natalia, tiene una madre muerta. Ella repite este hecho muchas veces en los primeros capítulos. El propósito de esta repetición es decirnos que la falta de la madre es algo muy importante para ella, porque cuando la madre está muerta ella no tiene el “poder aconsejar[le]”(10). El deseo para consejos maternos nos indica que ella se siente, y es, inexperto en el conocimiento de cómo ser mujer. Ella también necesita vivir sin una sistema de apoyo y por eso es muy vulnerable. Asimismo, ella es una persona que quiere dar placer a otros. Ella dice que “sufría si alguien me pedía algo y tenía que decirle que no”(9). Su incapacidad decir no además de su falta de una madre crea una personalidad peligroso, y sugiere que personas van a aprovecharse de ella.

La persona primeria que explota a Natalia es Quimet. Él toma control de ella en muchas maneras. La más fascinante es que ella la llame un otro nombre: “Colometa” (13). Cuando el la da un otro nombre el toma su identidad y le hace su un posesión que es completamente de él. Lo mismo ocurrió en el libro Wide Sargasso Sea de Jean Rhys. La acción de renombrar es símbolo de la creencia que hombres tienen que las mujeres son objetos para poseer. Ellas no deben tener una vida y identidad a fuera de su hombre. Es evidente que Quimet tiene esta creencia. El se puso muy enojado cuando él veo que el pastelero estaba siguiendo Natalia con sus ojos (21). El hecho que él está celoso de un hombre que solo está mirando su mujer nos indica que él quiere tenerle solamente para sí mismo y necesita tener un control completo.

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