El artículo escrito por David Rodríguez-Solás sobre el melodrama afirma el argumento que las películas “Las 13 Rosas” y “La Voz Dormida” inhiben la reflexión crítica de los espectadores y no reconocen la importancia de la memoria colectiva. Específicamente, Rodríguez-Solás discute la construcción de la víctima, el papel del espectador, y la recuperación de la memoria con la selección de ciertas técnicas visuales y auditivas. Desde mi perspectiva, la análisis de Rodríguez-Solás llama nuestra atención a las faltas de las películas, y reconoce las voces y los temas ausentes, que es importante. Sin embargo, yo creo que “La Voz Dormida” todavía es exitosa en su meta de inspirar la discusión pública sobre las ejecuciones y los horrores durante la regimen de Franco, especialmente con la empatía que desarrolla el lector. En conexión, Rodríguez-Solás nota, “It is emotions that carry the responsibility to portray the suffering of the protagonists of these stories, and to remind the audiences of the lack of a politics of memory in contemporary Spain” (304). Las emociones juegan un gran papel en las películas, pero no son la única técnica que comenta en la memoria oculta, y no limiten el entendimiento del lector. Mejor dicho, las emociones provocan la empatía y más curiosidad sobre el pasado, aumentado el reconocimiento público. En respuesta, Rodríguez-Solás sostiene, “As spectators, we are so used to melodramatic features in the media that prolonged suffering and delayed resolution have become part of our viewing experience” (306). Él sugiere que, cuando el melodrama es tan común como en las redes de comunicación contemporáneas, no podemos tener la empatía necesaria. Es cierto que el sufrimiento aparece con frecuencia, pero las películas no pierden su poder para activar una reacción humana. Una de los puntos más convincentes del artículo es que “it neglects the disappeared who remain in mass graves…” (310). Es más fácil enfocar en las personas con identidades específicas, pero los desaparecidos en fosas comunes son tan merecidos de reconocimiento. Aunque sus historias son muy importantes, las Trece Rosas están mejoras conocidas ahora; pues las nuevas obras en el futura deben ampliar otras voces y recuperar los humanos que todavía son borrados de la historia colectiva.