El arte de volar ya es uno de las más interesantes historias sobre la memoria y la guerra civil porque es en la forma de historieta. Imágenes visuales son una de las faltas de la historia, y uno de los aspectos más importantes de la memoria. La memoria puede ofrecer imágenes visuales e un sentido de sonido. Hasta el sentido del olfato de un momento en el pasado puede ser transmitido por la memoria. Por eso, me parece excelente que estamos leyendo el arte de volar, porque sus imágenes ofrecen más a nuestro entendimiento y empatía. Es una cosa leer sobre la vida de Antonio Altarriba Lope y verlo en la forma de dibujos. Me parece aún más interesante que está historia fue a mitad de camino dibujado por Kim. Esto, yo creo, es adonde Altarriba y Kim tienen la oportunidad de explorar ficción entre recuerdos escritos por Altarriba Lope. Para los dos autores me imagino que fue un lucho artístico muy satisfactorio. De un lado, Altarriba tiene que desarrollar la base dibujada por Kim y superar la historia trágica de su papá. De otro lado, Kim tiene que inventar la memoria visual usando “recuerdos fragmentarios.” El editor escribe en el prólogo: “El lector descubrirá que Kim le ha facilitado la más perfecta representación de la vida y el mundo de Antonio Altarriba Lope.” Me parece esto muy cierto. Por ejemplo, las primeras tres páginas de dibujos narran los momentos antes del suicidio de Altarriba Lope muy efectivamente porque provocan mucha emoción.
