El dueño de la situación

La relaciones de poder entre personajes han sido un tema importante para muchos de las novelas de clase, particularmente La familia de Pascual Duarte y Los delitos insignificantes. Similar a la manera en que Pascual se considera impotente al destino, Quirós siente “hechizado por su propio incapacidad de dominar la situación” con Cristina (108). Quirós es dependiente en el dinero de Cristina tal que “el acto concreto de pagarle se había convertido en un ritual, que, medio en broma, pero con la precisión de un mecanismo de relojería” (73). De hecho, Cristina reconoce el poder unilateral innato en el acto de pagar Quirós cuando dice “me encanta pensar, mientras estoy en la oficina, que tengo al gigoló esperando en casa. Me hace sentirme rica. Dueña de la situación” (73).

También dependiente de su madre por el alojamiento, Quirós necesita recuperar su sentido de poder. Aunque Quirós no usa la violencia literal para ser “dueño de la situación” (114) como Pascual, el sí busca “su víctima” (104) en Ortega. De verdad, Pombo usa lenguaje muy físico y violento para describir los pensamientos de Quirós sobre su relación con Ortega. Según la narrador omnisciente, “Haber, entrado, de repente, por la pura fuerza de sus encantos corporales…era un triunfo, un trofeo sangriento como el de los cocodrilos, que, según dicen, arrastran al fondo a sus presas” (97).

Evidentemente, Quirós usa “la pura fuerza de sus encantos corporales” en la misma manera en que Cristina usa su dinero y Pascual usa la violencia: como fuente del poder. El lenguaje sangriento implica un sentido del dominio primigenio y también natural. Los cocodrilos no simplemente son un símbolo de su poder recuperado por el control de su presa, sin que también ejemplifica algo natural y casi necesario. Las relaciones “demasiado unilateral[es]” (80) en que alguien como Quirós pueden ser dominado por una persona y “dueño de la situación” (114) con otra es presentado aquí tan natural como la cadena alimenticia.

La discordancia no reconocido de sueños y realidad

En los primeros partes de El cuarto de atrás, el sentido de ensueño tiene un enfoque muy claro. Por primera parte, el primer capítulo tiene varias transiciones entre un sueño y vida despierta que confunden la frontera entre los dos. Otros han notado que estas transiciones fluidas entre estados y edades es presente también en Primera Memoria pero con más distinción entre los dos.

El efecto de esta realidad confuso es más claro cuando se considera la discordancia no reconocido que es presente a lo largo de esta sección. Desde el principio, hay discordancia  factual ejemplificado en “la melodía que no suena” (9). Esta contradicción de un sonido silencio es representativa de la confusión de sentidos presente en los sueños. También, el diablo y el hombre con el sombrero negro actúan con una familiaridad “como si fuera él el dueño de la casa y yo la visitante” (33) aunque son figuras desconocidas. Esta familiaridad de figuras misteriosas y oscuras casi indiscutido crea un sentido incómodo y frustrante para el lector. De verdad, toda la contradicción y discordancia entre partes del cuento destaca la aceptación frustrante de cosas incompatibles.

El tema del silencio frustrante sobre algo incompatible es reflejado en la situación política del día. Vemos en esta sección del libro que un “pacto de silencio” puede tener efectos psicológicos muy fuertes e incómodos. La frecuencia de escenas retrospectivas y paralelismos entre el pasado y el presente recalca los efectos continuos de la disonancia cognitiva. Aunque este libro fue publicado en 1978 mucho antes de la 2007 “Ley de memoria histórica” que oficialmente termina el “pacto de silencio,” El cuarto de atrás predicta la inquietud que viene de un conflicto ignorado.

La Isla de Nunca Jamás

Como otros han mencionado el tema dominante del libro es el perdimiento de la inocencia y la lucha contra este crecimiento. En “La escuela de sol,” hemos notado que el sol funciona como un símbolo del desarrollo para los niños. De verdad, el sol literalmente produce la energía necesaria para el crecimiento de vida. Además, en esta isla caliente, “la furia del sol” (118) es particularmente intenso. Al mismo modo, el ritmo de desarrollo emocional puede ser demasiado rápido para los “niños perdidos” (155). Por consecuencia, los jóvenes de la isla, particularmente Matia, sienten como “el niño que no quiso crecer” (155).

En capítulo dos de “las hogueras” Matia compara la situación en la isla con lo de “Peter Pan en los acantilados de la Isla de Nunca Jamás” (155). En la misma manera en que la isla de Primera memoria es lejos del conflicto de la Guerra Civil, la Isla de Nunca Jamás funciona como una evasión de una realidad melancólica. Guiem y sus compañeros con sus ganchos son los adversarios de imaginación en la misma manera que “El Capitán Garfio” (155) es el villano de un mundo fantástico. Los dos distraen atención de conflictos más grandes que amenazan a la inocencia.

De verdad, una memoria de la niñez se parece a un cuento de hadas porque amplía los detalles vívidas de un mundo más simple e inocente. El enfoque en los detalles del aspecto físico y los colores que hemos notado al principio del libro crean el sentido casi fantástico por el cuento. Sin embargo, la realidad de la historia es una de violencia y crueldad. Por ejemplo, Borja, el líder de los “niños perdidos” no es un héroe sino un “embustero, traidor” (14)  y “ladrón” (112). Por consecuencia, la maravilla de niñez coexiste con una oscuridad subyacente.

Una memoria de colores

En los capítulos iniciales de Primera Memoria, hay un sentido de tensión creciente en la isla recóndita. La guerra civil tiene un presencia fuerte pero escondido debajo de un ambiente idílico de “hojas castañas bajo los almendros” y “el brillo verde del mar” (11). De verdad, a lo largo de esta sección hay escenas llenas de color y conectadas con una vida inocente afuera de la guerra y la edad adulta.

Por ejemplo, en la página diecisiete, Matia “cerré los ojos y vi las ventanas azules, amarillos, rosados, y aquellas letras negras en el dorso: ‘El teatro de los Niños’” (17). El color de la memoria añade una fuerza visual y emocional al sentimiento de inocencia en peligra. Como muchas memorias, esta descripción es conectado más con los sentidos y los detalles que una escena total. Es decir, solamente tenemos pistas reveladoras de la escena total en la misma manera en que la gente de la isla solamente pueden ver “rastros de aquel horror” (12) que son vagos y ominosos.

Al otro lado, la presencia acechante de la guerra y la madurez es reflejado en descripciones de “la calígine” y “la hinchadas nubes de plomo borrando el brillo verde del mar” (11). Al principio del libro, Matute pinta una escena de ansiedad que amenaza a “borrar” esta color de la vida inocente y natural. Por ejemplo, en la página 13, Matute describe la guerra como “quizá más temida por invisible.” Otra vez, la guerra civil y su “gran tristeza” son asociados con la falta de color. Para explicar, la guerra es “invisible” en dos sentido: No solamente tiene una presencia escondida en la isla, sino también tiene el poder para borrar las memorias felices y coloridas de una niñez inocente.

La animalización y el control

Me interesa lo que otros han dicho sobre el determinismo y la falta del control. Estoy de acuerdo que Pascual siente impotente al control del destino. En el segundo capítulo, dice explícitamente “antes de nacer, estamos destinados unos a un lado y otros a otro” (21). También temprano en el libro, Pascual demuestra su tendencia a la violencia contra los animales cuando mata el perro en el primer capítulo.

Con el asesino de la yegua, se puede entender sus motivos para ser tan cruel a los animales. Perros y caballos usualmente son animales serviles y símbolos de la fidelidad. Sin embargo, cuando la yegua “descabalgó” (63) causando el aborto del bebé y también cuando el perro se fija a Pascual “con la mirada de los confesores, escrutadora y fría,” (16) los animales personificados abandonan sus papeles dóciles. Por consecuencia, la violencia que Pascual emplea contra estos animales es, en parte, una manera de recuperar su control o al menos, responder a la violación por los animales de su obediencia obligatoria. Por ejemplo, después de matar el caballo dice que “el animalito no dijo ni pío” (64). El ha reducido el caballo personificado a un “animalito” y entonces él recupera su dominio.

Efectivamente, él usa la violencia para tomar un sentido de dominio de que su destino le robó. Por ejemplo, en los capítulos recientes con el asesinato de Lola y El Estirao, Pascual fuerza una “confesión” (100) antes de matarlos que funciona como un “gesto suplicante” (92) para recuperar un sentido perdido del control.

Al otro lado, cuando Pascual siente más dominado por el destino, toma su dominio con la animalización de los demás para hacerlos más dóciles. Por ejemplo, cuando Mario se murió, Pascual viola a Lola hasta que “estuvo rendida y dócil como una yegua joven” (42). El usa la animalización y por extensión la dominación de Lula para sentir menos impotente en un mundo cruel. Además, antes de la violación, Lola le dice a Pascual “¡Eres como tu hermano!” (41) pero después, Lola cambia su opinión: “No eres como tu hermano! ¡Eres un hombre!” (42). Con este acto violento, Pascual demuestra su masculinidad asociado en esta sociedad con el poder y el dominio. En suma, Pascual desdibuja los límites entre los animales y los humanos cuando personifica los animales para matarlos y animaliza a las personas para dominarlos.

Enfrentar el sufrimiento

En El árbol de la ciencia, el pesimismo domina los pensamientos de los temas y personajes. Andrés al punto de tener una vida feliz, sufre el muerto de Lulú y se sucede en un mensaje inequívoco sobre la desesperanza de la vida.

Aunque hay mucho dolor y tristeza en la poesía de la Generación del ‘27, no se puede resumir solamente con un tema dominante. Muchos veces esa tristeza resulta de un añoranza para algo positivo y perdido. “Romance sonámbulo” de Lorca ejemplifica este anhelo con súplicas de “¡dejadme subir” al mujer verde y “¡cuantas veces te espero!” Además, con su poema “Nocturno,” Rafael Alberti crea imágenes de una búsqueda exasperante con imágenes vívidas de “papeles que ha de barrer el y viento” y “tinta que ha de borrar el agua!” Eses versos desarrollan un sentido frustrante de la satisfacción sólo fuera de alcance sobre que una persona “quisiera gritar.” En los dos poemas del Generación de ‘27, el yo poético anhela algo que es imposible obtener.

Al contrario, Hurtado, en vez de alcance para algo positivo, trata de escapar lo negativo del mundo. Como hemos mencionado en clase, Hurtado evita el dolor con la objetificación de los demás, con unos momentos de “ascetismo libre,” y con sus “teorías” fríamente científicos sobre el dolor y el amor.

Por el contrario mucha poesía de la Generación del ‘27 afronta el sufrimiento. La evitación de la pena del muerte en El árbol de la ciencia contrasta con la “eterna lágrima” de perdimiento que Concha Méndez describe en Niño y sombras. Por ejemplo, mientras que el muerte de Hurtado toma menos de una página y Luisito se convierte en “el chico” después de su muerte, Méndez destaca la presencia dolorosa y eterna que resulta de la muerte de un ser querido. El yo poético explícitamente dice a su bebé muerto que su sangre “te llevó para siempre.” En este sentido, los personajes y por extensión los autores de la Generación del ‘27 no evitan el sufrimiento sino que tienen la fuerza de sentir y enfrentarlo.  

El ascetismo libre

Como otras han mencionado, la conversación entre Hurtado y tío Iturrioz establece que la vida es “una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando unos a otros” (125). De verdad hay muchísimas ejemplos de personas que usan y abusan los demás para sus intereses propios. El  ejemplo de Doña Virginia “explotando y vendiendo mujeres” (108) y el enfoque general en placeres corporales a través del libro provienen unos imagenes muy físicos de la naturaleza animalistas de los seres humanos.

Sin embargo, según la filosofía de Schopenhauer, hay un “justicia eterna” en que la búsqueda de placer es ineludiblemente conectado con el sufrimiento. De hecho, el primero ejemplo de esta “justicia eterna” en Cristianismo viene cuando la humanidad toma del árbol de la ciencia y inmediatamente suspende pertenecer al Jardín de Edén. Además, hay muchas tradiciones orientales que asocian la búsqueda de placer con el sufrimiento. Según Schopenhauer y el budismo la solución consecuente, es una vida ascética que evita deseo personal. Con la detrimento de placeres transientes como el sexo o la comida rica una persona dedicada puede llegar a “un estado de ataraxia” y escapar el sufrimiento de la vida” (230). Consecuentemente, cuando Hurtado adopta un “nuevo régimen” de “comida escasa y solo vegetal, el baño, y el ejercicio al aire libre,” y después “se sentía como divinizado por su ascetismo libre” (230).

Al otro lado, se puede ver los pensamientos de Baroja sobre la inevitabilidad de la miseria en el capítulo siguiente. El hecho que este ascetismo que “era más fuerte” (230) por su naturaleza individuo, está seguida por una historia en que Andrés es impotente frente a la voluntad sanguinario del pueblo. La muerta de la mujer del tío Garrota inmediatamente después de la ataraxia de Hurtada refleja la actitud pesimista que una persona no puede escapar la injusticia y miseria de la sociedad.