El papel de los pensamientos internos

Como nota el blog de Tori, el papel del narrador omnisciente es importante en Los delitos insignificantes. Esta importancia sigue en la sección para mañana, especialmente lo que revela de los pensamientos de los personajes durante el diálogo. Este fenómeno aparece obviamente en la conversación/pelea entre Quirós y su novia y la conversación entre Ortega y Hernández.

La pelea de Quirós y Cristina que empieza la lectura para mañana muestra como el narrador omnisciente puede agregar al entendimiento de una escena. Las razones principales por la pelea son bastante obvias, pero a través de los pensamientos de Quirós el lector puede descubrir más de sus motivaciones. Él piensa “[c]on Ortega, por lo menos, no hubiera sentido esta compulsión nerviosa de contradecir y discutir que sentía últimamente hablando con Cristina” (66). Que Quirós está poniendo su novia en comparación con su nuevo amigo, Ortega, señala, posiblemente, la manera en que el está pensando sobre Ortega y su relación con él. También, que esta nueva amistad está afectando su relación romántica es una indicación de lo que va a venir más tarde en la novela.

La otra escena en que los pensamientos internos tiene un papel grande es la con Ortega y su amigo o, mejor dicho, su conocido, Hernández. Como ya hemos visto en la primera lectura, Ortega no es un personaje de autoestima muy alta, pero de sus pensamientos el lector descubre que Hernández tiene autoestima y problemas de soledad aun peor. Ortega piensa durante la conversación “[s]u soledad es mayor que la mía. Su desesperación es mayor que la mía” (81). A través de estos pensamientos, Pombo hace más claro el conocimiento de sí mismo que tiene Ortega. Sí, él vive solo con frustración de su fracaso literario hace muchos años, pero está consciente de su situación y sus sentimientos. Con esta revelación, más directamente explicada aquí, el lector puede entender mejor las acciones de Ortega que viene después.

 

Una buscada dura por el refugio

Como observen los blogs “Una fuga imaginaria” y “Las artes como un medio de escapar,” la idea del refugio es un tema central de la novela que aparece de nuevo en esta sección del libro. En partes anteriores, hemos aprendido un poco sobre la familia de la protagonista y como la Guerra Civil Española y el régimen de Franco afectaron a nuestra protagonista. El choque de los valores de su madre no tradicional y de la Sección Femenina del gobierno de Franco obviamente informó el punto de vista de la protagonista (93). Su estilo transparente en compartir sus memorias y pensamientos con el hombre del sombrero negro y los lectores sigue en su descripción del efecto que tuvo la guerra y posguerra en sí misma. Dice que “hasta los nueve años [1934], la política me parecía un enredo incomprensible,” pero en este año empezó a entrar en los pensamientos políticos, especialmente en apoyando la República, influidos por su tío socialista, Joaquín (130).

Estas revelaciones de su apoyo cuando era niña de la República y su tío socialista agregan a la imagen de su niñez alternativa, como la descripción de su madre. En este contexto, sus descripciones de la destrucción física y social de la Guerra y posguerra como algo que “lo había equivocado todo” (113) y “no dejaba títere con cabeza, derribaba las demarcaciones de la decencia y la honradez” (124) tienen mucho sentido. Es obvio que la guerra todavía está muy presente en la mente de la protagonista y el daño que le causó todavía existe en ella. Ella está buscando por un refugio a través de su escritura, pero es difícil escribir sobre algo que es, en el mismo momento, doloroso y distante (porque ella era niña y ha pasado mucho tiempo). Esta buscada no actualizada, por razón de sus memorias confundidas que han parado el progreso de su libro (127), representa su lucha difícil de hacer sentido de sus memorias especialmente en el contexto nuevo del Pacto de Silencio.

Cómo el estilo puede crear una sensación

Las primeras páginas de El cuarto de atrás son un ejemplo bueno de cómo un estilo literario puede crear una sensación especifica en un lector. La falta de habilidad de dormirse de la protagonista puede ser sentido en una manera fuerte por el lector a través de narración de la novela. Ella está en el estado de duermevela, casi durmiendo, pero todavía no, y esto es muy obvio al lector en la descripción de sus pensamientos. Ellos van desde lo psicodélico, como las “estrellas con cara de payaso” (9), al momento actual, como su monologo interno (10), a su niñez, como su discusión de las decoraciones que hizo su madre (13), todo sin transiciones concretas, como una mente activa en la noche. Sus pensamientos ejemplan una situación vinculable para el lector que, supuestamente ha tenido una noche parecida a esta con la dificultad de dormirse. Este estilo es importante porque es una cosa simplemente decir que ella tiene insomnio y no podía dormir, pero es otra cosa entera mostrarlo en esta manera. El lector siente la frustración de ella, y como sus pensamientos frenéticos podían parrar la posibilidad de dormirse. Sin embargo, algo importante de la situación de ella, que Gaite hace claro varias veces, es que este problema de insomnio no es algo nuevo para la protagonista. Sus sueños son familiares y bien conocidos y ella dice explícitamente “siempre tardaba a dormirme” (14).

 

Más adelante en el primer capitulo, este estilo tiene un papel en la metaficción de la novela. Después de caer, ella encuentra un libro sobre la literatura fantástica que tiene “‘la ruptura de limites entre tiempo y espacio’” (19), que es una descripción muy parecida al estilo que Gaite ha usado hasta eso momento. En decir “‘voy a escribir una novel fantástica’” (19), Gaite solamente hace más claro que ella se está refiriendo a la novela misma dentro del libro. Este ejemplo de la metaficción, especialmente para alguien sin mucho conocimiento de este estilo de la literatura fantástica, ayuda al entendimiento de su estilo que, al principio, es bastante confuso.

Importancia del contexto

El artículo “Perspectivismo narrativo y enjuiciamiento social en La familia de Pascual Duarte” agrega una perspectiva importante a la pregunta esencial de la novela La familia de Pascual Duarte que es: ¿Pascual es una persona mala o solamente un víctima de sus circunstancias? Es obvio de sus acciones que Pascual Duarte no es una persona bueno, pero el dilema que nos da Cela es donde debemos poner la culpa, ¿a la sociedad o a Pascual mismo? Para mi, la contribución más fuerte del artículo es la inclusión del contexto histórico.

Estoy de acuerdo con uno de los argumentos básicos del artículo, que Cela, en una manera intencionada, presenta Pascual como lo culpable por sus acciones, especialmente en su “arrepentimiento falso” y su presentación como un peligro social. Sin mucho conocimiento de la historia de esta época en España, entendí eso. Lo interesante que introduce el artículo es la relación entre Pascual, Cela y el régimen de Franco. El entendimiento de la historia y donde pertenecen Pascual y Cela en ella revela más complejidad en la presentación de Pascual. Cela, según los autores, “escribe su obra para humillar a Pascual y a los de su casto (los revolucionarios prorrepublicanos)” (265). Con este contexto, Pascual no es solo un hombre que hace cosas malas, pero representa más y está utilizado para hacer un cometario sobre la sociedad española. Para alguien sin mucho conocimiento de la Guerra Civil de España, no es tan obvio que Pascual es prorrepublicano. Pero, con esta revelación, y la revelación que Cela apoyó la causa nacionalista (256), una nueva perspectiva sobre la presentación de Pascual surge y influye el entendimiento de si Pascual es víctima o malo. No sé si cambia la culpabilidad de Pascual, pero definitivamente agrega preguntas sobre las motivaciones externas, de la sociedad de Pascual y de Cela también.

Complejidad de Pascual

El blog por la clase pasada que se llama “El tremendismo y la fealdad de la vida” hace un punto muy importante que sigue en la sección para hoy y es que Cela, con su técnica de tremendismo enfatiza “lo grotesco y la violencia en la vida cotidiana.” En los primeros capítulos podemos ver como este hecho aparece y, más importante, crea la aceptación de Pascual y su familia de su situación social. Esta violencia y desesperación no para, solamente empeora y empieza a desarrollar que significó Pascual cuando dijo “…no soy malo, aunque no me faltarían motivos por serlo” (11). El lector sigue aprendiendo que pueden ser esas razones y como su vida crea las circunstancias de hacer Pascual un asesino.

Estar rodeado de violencia y muerte va a influir la perspectiva de alguien y ya sabemos como lectores que Pascual cree que posición social está determinada por razón de donde nació. La muerte de su padre, en una manera grotesca (de una mordedura de un perro rabioso) y la muerte triste de su hermanito asegura que la violencia y lo feo siguen siendo cosas inescapables para Pascual. Esta segunda muerte es muy importante en el desarrollo de Pascual como personaje.

Como ya dije, la muerte de Mario es un aspecto que influye la perspectiva de Pascual sobre el mundo, pero también muestra la complejidad del personaje. Sabemos desde el principio del libro que Pascual es un asesino, pero él no está presentado como un hombre completamente malo, y su reacción aquí muéstralo. Su madre no llora después de la muerte de su hijo y esta falta de empatía se enoja a Pascual y agrega a su punto que no es malo, por lo menos tiene más empatía de su madre.

“Canción del jinete”

De los poemas para mañana, encontré varios muy interesantes, pero lo más fascinante para mi fue “Canción del jinete” de Federico García Lorca. Este poema, bastante simple, en el mismo momento, es muy poderoso. Con pocas palabras, Lorca crea imágenes vívidas y como lector se puede sentir el dolor del poema y del poeta en una manera muy fuerte. Con las descripciones simples y repetidas el lector puede imaginar este caballo debajo de “la luna negra,” no en el sentido de una imagen completa y perfecta, como una foto, pero el movimiento y los sentimientos de este caballo corriendo en la noche con su amo muerto. La otra estrategia importante de Lorca es su uso de las preguntas retóricas. Su repetición de la pregunta “[d]ónde llevas tu jinete muerto?” provoca unas emociones fuertes en su lector quien también quiere saber más de este pobre jinete. Esta pregunta desesperada da más pena esta descripción. Al final, la falta de detalles sobre este jinete es una estrategia inteligente porque asegura que este poema puede aplicar a cualquiera momento histórico; no importa de que murió este jinete, la imagen sigue funcionando.

También encontré interesante los detalles de la biografía de Lorca sobre su asesinato por el gobierno de Franco. En este poema es fácil imaginar come él podría ser un critico fuerte de violencia injusta si quisiera. El poder de sus pocas palabras en este poema demuestra la capacidad que imagino que tiene Lorca de criticar y provocar emociones.

“[L]a vida es una lucha constante, una cacería cruel”

En el último capítulo de la segunda parte ocurre una conversación interesante entre Andrés y su tío-primo, Iturrioz. Este capitulo tan filosófico contiene varios temas importantes, especialmente relacionados a como se entiende la vida.

Primero, como dice la nota en la guía, el titulo de esta segunda parte, “Las carnarias,” tiene un doble sentido. Describe un lugar donde se pone carne para quedarse fresca o donde se pone cadáveres. Este paralelo entre lo humano y el animal aparece de nuevo en esta conversación. En las palabras del tío, “la vida es una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros” (125). En esta mirada el mundo humano es igual al mundo animal y no tiene la posibilidad de hacer más que proteger a tu mismo. Esta opinión del mundo trabaja con la idea del tío que “la justicia es una ilusión” (127) para crear una perspectiva de la vida en que lo normal es una vida llena de violencia, sin consideración al bueno general. Es un sentido un poco parecido a lo de Montaner sobre la posibilidad de cambiar como van las cosas, pero sin la inclusión de la posibilidad por cambios a través de la política. Todavía, los dos sentidos son pesimistas y contribuyen a la desilusión de la vida que tiene Andrés.

Que este pesimismo sobre la vida viene de alguien que a Hurtado respeta, solamente hace el conflicto más difícil, especialmente por un personaje que ya sabemos de sus pensamientos políticos del principio del libro es a favor a un sistema en que se puede ayudar al resto de la sociedad. En un joven ya frustrado con el mundo, es fácil imaginar como esta conversación crea más pesimismo y confusión, como es visto en su final pregunta del capítulo, “¿Que hacer? ¿Que dirección dar a la vida? (130).