La animalización y el control

Me interesa lo que otros han dicho sobre el determinismo y la falta del control. Estoy de acuerdo que Pascual siente impotente al control del destino. En el segundo capítulo, dice explícitamente “antes de nacer, estamos destinados unos a un lado y otros a otro” (21). También temprano en el libro, Pascual demuestra su tendencia a la violencia contra los animales cuando mata el perro en el primer capítulo.

Con el asesino de la yegua, se puede entender sus motivos para ser tan cruel a los animales. Perros y caballos usualmente son animales serviles y símbolos de la fidelidad. Sin embargo, cuando la yegua “descabalgó” (63) causando el aborto del bebé y también cuando el perro se fija a Pascual “con la mirada de los confesores, escrutadora y fría,” (16) los animales personificados abandonan sus papeles dóciles. Por consecuencia, la violencia que Pascual emplea contra estos animales es, en parte, una manera de recuperar su control o al menos, responder a la violación por los animales de su obediencia obligatoria. Por ejemplo, después de matar el caballo dice que “el animalito no dijo ni pío” (64). El ha reducido el caballo personificado a un “animalito” y entonces él recupera su dominio.

Efectivamente, él usa la violencia para tomar un sentido de dominio de que su destino le robó. Por ejemplo, en los capítulos recientes con el asesinato de Lola y El Estirao, Pascual fuerza una “confesión” (100) antes de matarlos que funciona como un “gesto suplicante” (92) para recuperar un sentido perdido del control.

Al otro lado, cuando Pascual siente más dominado por el destino, toma su dominio con la animalización de los demás para hacerlos más dóciles. Por ejemplo, cuando Mario se murió, Pascual viola a Lola hasta que “estuvo rendida y dócil como una yegua joven” (42). El usa la animalización y por extensión la dominación de Lula para sentir menos impotente en un mundo cruel. Además, antes de la violación, Lola le dice a Pascual “¡Eres como tu hermano!” (41) pero después, Lola cambia su opinión: “No eres como tu hermano! ¡Eres un hombre!” (42). Con este acto violento, Pascual demuestra su masculinidad asociado en esta sociedad con el poder y el dominio. En suma, Pascual desdibuja los límites entre los animales y los humanos cuando personifica los animales para matarlos y animaliza a las personas para dominarlos.

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