En el primer capítulo de la quinta parte titulado “De viaje,” Hurtado es un espectador de una confrontación única entre un extranjero y un joven alto de España. Durante el viaje, el forastero se queja de que España es el único país de todos lugares que ha visitado que es “sin civilización, sin cultura, en donde no se tenía la menor atención al extranjero” (184). Continua que es “miserable y atrasado” (184). Sin embargo, un joven le interrumpe y defiende España. Como un espectador, Hurtado está impresionado con su coraje para decir un comentario a este pasajero porque es difícil enfrentarse un forastero.
Creo que esta interacción es trastrocada porque usualmente los jóvenes están promoviendo la innovación en el país y no aprecian la historia y la cultura tanto como los mayores. Sin embargo, en esta experiencia, el joven defiende España contra los insultos del hombre que dice que es un país sin cultura o sin civilización. También, es un ejemplo de un joven invirtiendo la dinámica del poder entre los mayores y los menores porque su orgullo de su patria es más importante de su respeto a su edad. Mientras algunas personas, como Hurtado, deben tener dudas o problemas con la trayectoria de España, todos los ciudadanos tienen un orgullo impresionante de los aspectos españoles porque están únicos del país y componen su manera de vida.
A pesar del pesimismo en mucho de la novela, este capítulo captura un sentimiento más optimista porque recuerda el lector que Hurtado y otros españoles creen en las fuerzas del España y existe una identidad español que unifica todos contra los extranjeros. Es casi como otros españoles pueden criticar España porque es aceptable, pero alguien afuera del país necesita dar respeto y no está permitido criticarla.
