A responder a Deya, yo pienso que esta novela tiene muchos elementos del horror que hace un impacto en cómo lo interpretamos. Sin embargo, en los capítulos para hoy hay muchos ejemplos que nos muestra otro lado del tono de la novela. En Capítulo X, los lectores miran otro lado del ambiente que no había estado presentado antes de este momento–paz: “Por primera vez, me sentía suelta y libre en la ciudad, sin miedo al fantasma del tiempo”(85). En estos partes, ella habla sobre la belleza de la arquitectura de los edificios de la Vía Layetana y la gran austeridad de la Catedral. En estas escenas, vimos como Andrea es libre para expresarse en la soledad del espacio que ella compara a una ciudad sin gente viva. Esto es interesante porque queda bien con su identidad como una mujer independiente y educada; ella crece muy bien en los fondos donde esta solo o con otros parecidos a ella. Aun, la calle, se convierte una fuga para ella ir de la casa y su oscuridad: “…y yo me marche a la calle a respirar su aire frío”(95).
También, vimos en estos capítulos un nivel de placer a través sus interacciones con Ena y su novio Jaime: “…de puro alegre, en que se convertia los domingos…me hizo ella ver un nuevo sentido de la Naturaleza en el que ni siquiera había pensado”(103). Esta escena pone en bosquejo de la tranquilidad que esta relación le transporta Andrea que cambia totalmente el tono de la novela. Como lectores, comenzamos a construir dos mundos que vive Andrea: un a través su realidad y otro a través la lente de su mente.