Para responder a Kristin, estoy de acuerdo que la religión toma un lugar muy importante en la amplificación del machismo, pero hay menos referencias religiosas en los capítulos XVIII-XXVIII. En lugar de la repetición constante de “pobre Maria,” el tema de las palomas domina la vida de Natalia y la narración de esta sección. Natalia se queda trabajando en la casa de la señora Enriqueta y tiene muchas responsabilidades mientras Quimet sólo puede pensar en las palomas. Sin embargo, él controla la vida de Natalia y es indiferente a su trabajo. Ella expresa sus dificultades, diciendo, “El Quimet no veía que lo que yo necesitaba era un poco de ayuda en vez de pasarme la vida ayudando, y nadie se daba cuenta de mí y todo el mundo me pedía más, como si yo no fuera una persona” (129-130). Aquí hay un revés interesante en los papeles de género porque Natalia trabaja mucho y Quimet se queda en la casa, pero la desigualdad de género todavía informa todas las relaciones familiares. Quimet ignora a Natalia y todo su trabajo; ella “pasar[le] la vida ayudando” mientras él no hace nada para su familia. En los ojos de Quimet, Natalia es invisible y sus contribuciones no merecen reconocimiento. La narración funciona como un flujo de conciencia y incluye la repetición de “y” como otras partes de la novela, reflejando la ansiedad de Natalia. Ella se siente como está ahogando sin control. Al mismo tiempo, el trabajo de Natalia demuestra que las mujeres tienen las mismas capacidades e inteligencia que los hombres, aunque Quimet le trata a ella “como no fuera una persona.” Esta actitud también refleja la situación difícil de los obreros bajo la dictadura de Franco. Además el papel dominante de las palomas define el poder de Quimet y la manera en que él controla la paz del hogar, los intereses de los niños, y las responsabilidades de Natalia. Natalia usa mucha imaginaría visual, olfatoria y auditiva para describir su actitud a los palomas. Ella explica, “Sólo oía zueros de palmos. Me mataba limpiando porquería de palomas. Toda yo olía a palomas” (121). Las descripciones absolutos “sólo” y “todo” reflejan la gran influencia de las palomas para definir su vida. La incorporación de los sentidos con los verbos “oía” y “olía” también contribuye a la imaginación del lector para visualizar la situación. Aunque Quimet debería cuidando a las palomas mientras Natalia trabaja en la casa, en realidad, Natalia tiene que hacer todo. Sin embargo, ella no puede compartir su sufrimiento, y repite la frase “No podía decirle” (en referencia a la señora Etiqueta) para enfatizar su soledad. En general, las palomas pueden representar la paz, la libertad, y la pureza, pero aquí su simbolismo es lo opuesto – están atrapadas, sucias, y dominantes, ofreciendo paralelos interesantes a la situación política de España .