La Sección Femenina

En capítulos anteriores de esta novela, ha habido referencias al “Servicio Social” en el contexto de los requisitos para los españoles jóvenes que eran prevalentes durante la Guerra Civil Española y la posguerra. Sin embargo, en las secciones para el jueves hay referencias explícitas a la Sección Femenina que discutimos brevemente en la clase de martes, pero me gustaría proporcionar más contexto. Por ejemplo, la narradora dice “Por aquel tiempo, ya tenía yo el criterio suficiente para entender que el ‘mal fin’ contra el que ponía en guardia aquel refrán aludía a la negra amenaza de quedarse soltera, implícita en todos los quehaceres, enseñanzas y prédicas de la Sección Femenina…volvía a poner el acento en el heroísmo abnegado de madres y esposas, en la importancia de su silenciosa y oscura labor como pilares del hogar cristiano” (92). Este es un ejemplo de los valores conservativos y tradicionales de la Sección Femenina–las mujeres fueron enseñados (y esperados) para quedarse en el hogar y sirven en papeles completamente domésticos. La Sección Femenina esperaba que las mujeres estaban subordinadas a los hombres y crían los niños.

 

Podemos ver de su narración en esta sección que Carmen era reacia a las enseñanzas de la Sección Femenina: “Bajo el machaconeo de aquella propaganda ñoña y optimista de los años cuarenta, se perfiló mi desconfianza hacia los seres decididos y seguros, crecieron mis ansias de libertad y se afianzó la alianza con el desorden que había firmado secretamente en el piso tercero del número catorce de la calle Mayor. También me puse en guardia contra la idea del noviazgo como premio a mis posibles virtudes prácticas” (96). Carmen puede ver la falacia de esta “propaganda” y ella entiende que esa vida no es para ella. En lugar, Carmen busca una vida de cuestionar y escribir.

 

Una cicla interminable

Durante nuestras discusiones de la novela Primera memoria, hemos discutido en longitud las ideas de juventud y edad adulta como temas importantes. La entrada del blog de mi compañera Garnet habla específicamente sobre el desarrollo del personaje Borja en la tercera parte de la novela. Ambos Borja y Matia tienen hesitación sobre entrar la edad adulta y esta es debida en una parte grande a los comportamientos de los personajes adultos en la novela, cuales proporcionan una vista en el mundo adulto que es deprimente y decepcionante. Borja y Matia están en un punto de transición en la cicla de la vida.

 

El artículo crítico para la clase de martes, “Primera memoria de Ana Matute: La vida es una infancia repetida” de Marisa Vázquez, también discute esa idea de la cicla de la vida en gran detalle. El artículo hace comentario muy interesante sobre la estructura de la novela: cada parte tiene metas específicas para mostrar los lectores el desarrollo de Matia. El propósito de esta estructura es para dirigir los lectores a través el desarrollo de Matia en cuatro secciones, y es importante para considerar las perspectivas de que Matia narra el cuento, como hace el artículo de Vázquez. La mayoría de la narración es a traves la perspectiva que “corresponde al tiempo de la acción” (175). Esta línea de narración invoca referencias a otras obras que también discuten la juventud sin fin, como Peter Pan “que funcionan como verdaderos hipotextos de la obra” (176). La segunda perspectiva de narración, que es la reflexión de una narradora más vieja y experimentada, “señala la distancia nostálgica entre la realidad vista con la mirada asombrada e inocente de la adolescente Matia y la mirada teñida por el desencanto de la narradora adulta, que se interroga sobre la fiabilidad de sus propios recuerdos” (177). Esta dicotomía entre las dos perspectivas narrativas proporcionan una cicla interminable entre contar y interrogarse el cuento, que corresponde con la infancia repetida que el artículo hace referencia en su título.

 

El papel de los paréntesis en la narración

Esta entrada es una respuesta a “El lenguaje y la idealización de la memoria” de mi compañero. Cuando pensando de memoria y la idealización de esa, es muy intrigante para pensar del estilo narrativo en esta novela. Tenemos una narradora, Matia, quien narra el cuento en el pasado. Sin embargo, aparece que Matia nos da el argumento desde dos perspectivas: una perspectiva en el pasado que dice la historia, y una perspectiva más presente que hace comentario en los aspectos del cuento. Por ejemplo, cuando Matia dice “Manuel, no era de nadie. (De nuevo le recordé, me era familiar…)” (38). Este ejemplo muestra un fenómeno que es similar a lo discutido en la entrada de mi compañero, sobre la idealización de la memoria. Aunque la memoria imperfecta de Matia sobre Manuel no indica una “idealización” necesariamente, muestra un ejemplo de un cambio o una corrección de la memoria en el presente, cual es indicado por los paréntesis.

 

Otro ejemplo de este fenómeno es cuando Matia dice “(Tal vez, pienso ahora, con toda tu bravuconería, con tu soberbio y duro corazón, pobre hermano mío, ¿no eras acaso un animal solitario como yo, como casi todos los muchachos del mundo?)” (35). Se usa el presente por la autora para distinguir la narración del cuento con los pensamientos actuales de Matia. Los paréntesis nos permite ver la historia desde dos perspectivas.

 

La utilización de los paréntesis muestra la dualidad del estilo de narración. Me parece que sea como Matia está leyendo la historia con nosotros y está haciendo sus anotaciones en los paréntesis, cual crea un dinámico tan intrigante entre nosotros como lectores y la narradora.

La escena final

En clases pasados, hablamos de la manera en cual Pascual narra ciertas partes de la novela en un estilo sin emoción. Aun durante los eventos traumáticos, como las muertes, Pascual nos da los detalles del cuento en un camino objetivo y con una falta de emoción. Sin embargo, en la escena final, Pascual experimente una inundación de emoción cuando está considerando si debe o no seguir adelante con el asesinato de su madre. Este cambio es una salida del estilo anterior para completar el libro y nos da como lectores un acceso sin filtro de los pensamientos crudos de un asesino.

 

Durante la novela, hemos visto Pascual hace muchas cosas horribles, incluso el asesino del Estirao. Sin embargo, nunca hemos visto Pascual cometer un crimen tan grotesco como el asesino violento de un miembro de la familia. Empezando con la línea, “había llegado la ocasión…” Pascual nos dirige a través de sus pensamientos que conducen al asesinato de su madre (121). Al principio de la escena, aparece que Pascual se compromete a cumplir con el acto de matar. Pero como progresa la escena, podemos ver un sentimiento de hesitación sobre el acto: “El tiempo pasaba y yo seguía allí, parado, inmóvil como una estatua, sin decidirme a acabar. No me atrevía; después de todo era mi madre, la mujer que me había parido, y a quien sólo por eso había que perdonar” (122). Esta hesitación es un contraste con su narración antes del asesino del Estirao: “Estaba frío como un lagarto” (99). Incluso para un personaje como Pascual, la relación con la madre es una relación especial.

 

Sin embargo, al final Pascual escoge la decision fatal, matar la madre. Con esta decisión, podemos ver la emoción más importante de la escena final, el sentimiento de “alivio” que se siente Pascual cuando se mata a la madre: “Podía respirar” (123). Después de leer esta escena final la gran ironía del libro es evidente. Aunque el título de la obra es “La familia de Pascual Duarte,” es solo cuando esta familia es removida de su vida que Pascual se siente la libertad.

Las mujeres en la novela

En la clase hablamos sobre Andrés es un portavoz para el autor, Pío Baroja, y la manera en cual el autor utiliza el personaje de Andrés para hacer comentario sobre el mundo y la sociedad. La gran mayoría de este comentario es muy desilusionado y pesimista hacia la universidad y el mundo exterior, pero también hay mucho comentario sobre las mujeres, aunque es un poco más sutil. Uno de mis compañeros, Tori, describe la evolución de la actitud de Andrés hacia las mujeres en su entrada anterior del blog. “Andrés está creciendo en su perspectiva hacia su país/su moralidad hacia las mujeres (si o no es cumplido todavía, porque obviamente no es perfecto solamente es un desarrollo),” dice Tori en su entrada. Estoy de acuerdo con esta oración porque podemos ver la evolución de Andrés y las mujeres. En esta manera, la novela es como un Bildungsroman donde los lectores pueden observar el desarrollo de Andrés.

 

Adicionalmente, el artículo crítico de Katharine Murphy, “The Female Subject in Pio Baroja: Sexual Ideology and the New Woman in El árbol de la ciencia and El mundo es ansi,” discute las mujeres en la novela. Por ejemplo, la autora examina “la medida en que los personajes femeninos funcionan como centros de conciencia, en lugar de objetos de subjetividad masculina” (1). Su argumento es que las mujeres en la novela no tienen papeles mayores; en lugar, están relegados a servir como personajes secundarios o menores. Es evidente en El árbol de la ciencia a través la prominencia de los hombres como protagonista y otros personajes mayores: Andrés, Julio Aracil, Iturrioz, Montaner, y más. Mientras tanto, los personajes femeninas tienen papeles principalmente como esposas de estos hombres, no como personajes individualistas. En los ejemplos más extremos, los personajes feministas ni siquiera tienen nombres, solo títulos como “la mujer del tío Garrota.” Este sexismo implicito es evidente durante toda la novela.

 

Nota: 1) “The extent to which female characters function as centres of consciousness, rather than objects of male subjectivity” (1102).