En capítulos anteriores de esta novela, ha habido referencias al “Servicio Social” en el contexto de los requisitos para los españoles jóvenes que eran prevalentes durante la Guerra Civil Española y la posguerra. Sin embargo, en las secciones para el jueves hay referencias explícitas a la Sección Femenina que discutimos brevemente en la clase de martes, pero me gustaría proporcionar más contexto. Por ejemplo, la narradora dice “Por aquel tiempo, ya tenía yo el criterio suficiente para entender que el ‘mal fin’ contra el que ponía en guardia aquel refrán aludía a la negra amenaza de quedarse soltera, implícita en todos los quehaceres, enseñanzas y prédicas de la Sección Femenina…volvía a poner el acento en el heroísmo abnegado de madres y esposas, en la importancia de su silenciosa y oscura labor como pilares del hogar cristiano” (92). Este es un ejemplo de los valores conservativos y tradicionales de la Sección Femenina–las mujeres fueron enseñados (y esperados) para quedarse en el hogar y sirven en papeles completamente domésticos. La Sección Femenina esperaba que las mujeres estaban subordinadas a los hombres y crían los niños.
Podemos ver de su narración en esta sección que Carmen era reacia a las enseñanzas de la Sección Femenina: “Bajo el machaconeo de aquella propaganda ñoña y optimista de los años cuarenta, se perfiló mi desconfianza hacia los seres decididos y seguros, crecieron mis ansias de libertad y se afianzó la alianza con el desorden que había firmado secretamente en el piso tercero del número catorce de la calle Mayor. También me puse en guardia contra la idea del noviazgo como premio a mis posibles virtudes prácticas” (96). Carmen puede ver la falacia de esta “propaganda” y ella entiende que esa vida no es para ella. En lugar, Carmen busca una vida de cuestionar y escribir.
