Como observen los blogs “Una fuga imaginaria” y “Las artes como un medio de escapar,” la idea del refugio es un tema central de la novela que aparece de nuevo en esta sección del libro. En partes anteriores, hemos aprendido un poco sobre la familia de la protagonista y como la Guerra Civil Española y el régimen de Franco afectaron a nuestra protagonista. El choque de los valores de su madre no tradicional y de la Sección Femenina del gobierno de Franco obviamente informó el punto de vista de la protagonista (93). Su estilo transparente en compartir sus memorias y pensamientos con el hombre del sombrero negro y los lectores sigue en su descripción del efecto que tuvo la guerra y posguerra en sí misma. Dice que “hasta los nueve años [1934], la política me parecía un enredo incomprensible,” pero en este año empezó a entrar en los pensamientos políticos, especialmente en apoyando la República, influidos por su tío socialista, Joaquín (130).
Estas revelaciones de su apoyo cuando era niña de la República y su tío socialista agregan a la imagen de su niñez alternativa, como la descripción de su madre. En este contexto, sus descripciones de la destrucción física y social de la Guerra y posguerra como algo que “lo había equivocado todo” (113) y “no dejaba títere con cabeza, derribaba las demarcaciones de la decencia y la honradez” (124) tienen mucho sentido. Es obvio que la guerra todavía está muy presente en la mente de la protagonista y el daño que le causó todavía existe en ella. Ella está buscando por un refugio a través de su escritura, pero es difícil escribir sobre algo que es, en el mismo momento, doloroso y distante (porque ella era niña y ha pasado mucho tiempo). Esta buscada no actualizada, por razón de sus memorias confundidas que han parado el progreso de su libro (127), representa su lucha difícil de hacer sentido de sus memorias especialmente en el contexto nuevo del Pacto de Silencio.
