El blog, “La discordancia no reconocido de sueños y realidad,” me choqueó en clase ayer por su análisis que, “ transiciones entre un sueño y vida despierta que confunden la frontera entre los dos.” Soy de acuerdo con este tesis, especialmente porque me pasó mucho de los primeros tres capítulos confundida. Sin embargo, creo que capitulo cuatro finalmente explica la confusión por situarlo dentro de contexto histórico y paralelismo religioso.
Con respeto al discurso sobre diablo, habla sobre “Lutero”, “conjuro”, “brujas”, “diablo”, y “una formula mágica” que la protagonista no recuerda escribir (100). Ella no entiende la que es pero todavía otro hombre le ha preguntado, “Crees en el diablo?” (99). Ella no empieza en su soliloquio típico. Porque la pregunta viene en el mismo momento del descubrimiento, ella no tiene bastante espacio para analizar y buscar la verdad. Esa le da ansiedad como evidencia por su manos temblantes (99).
La confusión sobre que son sígnales religiosos verdaderos siguen a su memoria histórica que está en contraste con el discurso presente del diablo. Ella trata a verbalizar el mundo a entender por preguntas retoricas como, “a que en lugar un a persona se convierte en otro, a un apersona en otra? (101). Revisa sus memorias por “momentos de iluminación” que le ayuda ganar perspectiva sobre que es la verdad. En este caso, ella puede responder al hombre de una manera más profunda.
El contraste en su habilidad de comprender la verdad en las dos conversaciones muestra la importancia tremenda de espacio para ganar claridad de entendimiento.
