En elaboración de un idea del escritor del blog anterior, la memoria de Carmen juega un papel crucial en esa sección de la novela. Pero al opuesto del rechazo de sus memorias, yo también observo que por los pasos entre sus memorias, Carmen está notando de una necesidad por una fuga en su vida. Carmen admite directamente que existe y crece sus “ansias de libertad” durante los años cuarenta en medio de su “desconfianza hacia los seres decididos y seguros…” (p. 85), y abre una puerta a nuestra comprensión como lectores que ella desea una fuga de lo real o rígido.
Los costumbres de la perfección (o las expectativas del orden) causan a Carmen para imaginar una fuga en su mente hasta un lugar con más libertad. Quizás, este papel del lugar de la fuga está jugada por Cúnigan, su ubicación imaginaria. Ella menciona los costumbres impuestos en las mujeres por el Servicio Social, y por esa descripción podemos ver las expectativas rígidas de la perfección hasta las mujeres que ella observa (p. 82). En un momento, Carmen también recuerda el proceso de llegar a decisiones de la casa con las criadas burgalesas. Las criadas consultaban a Carmen y su casa antes de ir al mercado o de comer, y siempre siguen los costumbres de su trabajo y el orden de la casa. Esos costumbres de la perfección en la casa, como la necesidad de pasar por las medidas necesarias antes de un acto o la necesidad de limpiar y llevar una reputación buena, elimina la posibilidad de rapidez en el día de Carmen. Como resultado, ella “soñaba” sobre una buhardilla en que ella puede vivir sin la expectativa de la perfección, con “trajes sin colgar y los libros por el suelo, donde nadie persiguiera a los copos de polvo…donde solo se comiera cuando apretara el hambre, sin más ceremonias,” (p. 78). Con este sueño en vivo, en que ella describe que los polvos pueden “viajar en rayos de luz,” un imagen tan bella y inocente, notamos que Carmen desea una fuga fuera del mundo rígido y que ella encuentra una fuga como así por su imaginación. Además, Carmen dice que “los cuentos bonitos” actúan en su vida como una ayuda para escapar o “perder la noción del tiempo y que, gracias a ellos, nos salvamos del agobio de lo práctico…” (p. 80). Como ella confirma con sus propias palabras, la restricción del “agobio y practico” en la vida invitan a ella para escapar dentro de su mundo de imaginación (aquí, por los cuentos bonitos). En general, vemos que la imaginación de Carmen provee a ella una fuga de las varias restricciones en su vida.
