La discordancia no reconocido de sueños y realidad

En los primeros partes de El cuarto de atrás, el sentido de ensueño tiene un enfoque muy claro. Por primera parte, el primer capítulo tiene varias transiciones entre un sueño y vida despierta que confunden la frontera entre los dos. Otros han notado que estas transiciones fluidas entre estados y edades es presente también en Primera Memoria pero con más distinción entre los dos.

El efecto de esta realidad confuso es más claro cuando se considera la discordancia no reconocido que es presente a lo largo de esta sección. Desde el principio, hay discordancia  factual ejemplificado en “la melodía que no suena” (9). Esta contradicción de un sonido silencio es representativa de la confusión de sentidos presente en los sueños. También, el diablo y el hombre con el sombrero negro actúan con una familiaridad “como si fuera él el dueño de la casa y yo la visitante” (33) aunque son figuras desconocidas. Esta familiaridad de figuras misteriosas y oscuras casi indiscutido crea un sentido incómodo y frustrante para el lector. De verdad, toda la contradicción y discordancia entre partes del cuento destaca la aceptación frustrante de cosas incompatibles.

El tema del silencio frustrante sobre algo incompatible es reflejado en la situación política del día. Vemos en esta sección del libro que un “pacto de silencio” puede tener efectos psicológicos muy fuertes e incómodos. La frecuencia de escenas retrospectivas y paralelismos entre el pasado y el presente recalca los efectos continuos de la disonancia cognitiva. Aunque este libro fue publicado en 1978 mucho antes de la 2007 “Ley de memoria histórica” que oficialmente termina el “pacto de silencio,” El cuarto de atrás predicta la inquietud que viene de un conflicto ignorado.

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