Con La familia de Pascual Duarte, estamos introducidos al tremendismo, una técnica de enfatizar a lo grotesco y la violencia en la vida cotidiana. En las primeras páginas del texto, vemos ejemplos específicos de cosas negativas en la vida del narrador. La línea primera del capítulo uno nos presenta con una visión del estado de humanos en nuestro mundo. El narrador dice que “no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo” (Cela 11). Esta cita particular introduce una tema de que siempre habrá cosas negativas en la vida, entonces todo el mundo podría encontrar cosas para hacerlo malo.
Vemos la continuación de esta realidad con la progresión de la novela. Cuando describe al pueblo en que vive, el narrador menciona que hay casas buenas y casas malas, pero la mayoría son malas. Otra vez, vemos un mundo en que existe cosas buenas, pero son sobrepasados en número por las cosas malas. El narrador describe más la pobreza que experimenta usando detalles específicos de la casa en que vive, dejando referencias continuas a la dureza de la vida.
El tono subyacente de la novela ayuda a demostrar la manera en que la vida está desordenado con adversidades ambos grandes y pequeños. El comentario del narrador sobre el refrán “yerba mala nunca muere,” también relata a la realidad de “la lucha de la vida,” porque nunca vamos a encontrar una realidad sin mal (Cela 27, 21). Creo que La familia de Pascual Duarte ya difiere del pesimismo de El arbol de la ciencia, pero todavía veremos la perspectiva de una vida negativa sin la posibilidad de una cura.
