El desarrollo engañoso de Andrés

Las discusiones en clase sobre el desarrollo de Andrés habían circulado alrededor de su pesimismo, su carrera, y sus creencias sobre la política, filosofía, y el amor. Creo que si, Andrés ha desarrollada durante la novela, pero es un desarrollo engañoso. Para clarificar, creo que un desarrollo engañoso es uno que contiene cambios superficiales en el personaje durante su vida que toman la forma del desarrollo, pero realmente el alma central de él persiste en un nivel sutil por toda la novela. Por eso, el desarrollo que parece en las acciones de Andrés (si su casamiento si su carrera evolucionado) es engañoso porque maneja la atención del lector lejos del hecho que su alma/su mismo mantiene su forma sin cambio. Y ¿que es el alma central de Andrés? Es su naturaleza de ser un pesimismo con tendencias de depresión.

Un compañero de clase, Dadamico, tomó nota en su blog que, en la quinta parte de la novela, vemos dos actitudes contrastes de Andrés: una indica un poco de optimismo en la escena del tren y los viajeros, pero otra actitud de pesimismo cuando el exclamó lo absurdo de su vida  y sus tratos de amor con Dorotea (en última instancia resolviendo a una actitud negativa hacia las relaciones con eso rechazo doloroso por causa de su culpa y pesimismo). Creo que esa discusión presenta un ejemplo del desarrollo engañoso, porque Andrés está creciendo en su perspectiva hacia su país/su moralidad hacia las mujeres (si o no es cumplido todavía, porque obviamente no es perfecto solamente es un desarrollo), pero otra vez está recurriendo a su pesimismo al fin del día.

Lo que se solidificó mi hipótesis sobre el desarrollo engañoso es la séptima parte de la novela. Andrés se casó con Lulú, mostrando un carácter extraño para su “normal” con su invitación y persecución benévolo de ella en la escena de la tienditas de Lulú al fin de la sexta parte (p. 273). Empezó una vida de paz y salud con Lulú, causando a los lectores pensar que posiblemente hemos llegado a una vuelta permanente de Andrés hacia el optimismo, que contrasta a su vida inicial en los estudios. Pero aún dentro de esos momentos perfectos con Lulú, sutilmente persiste su alma pesimismo, que se damos cuenta de con sus palabras, “muchas veces se le figuraba que en su vida había una ventana abierta a un abismo,” (p. 283). Esa mentalidad indica una persistencia de su pesimismo, aún en su parte más “optimista” de su vida. A pesar de su desarrollo superficial, con trabajo deseado para pensar y su casamiento, Andrés no podría sacudir su naturaleza de pesimismo o depresión. De verdad, su naturaleza se escapó con el embarazo de Lulú cuando él dijo, “la ventana que en su vida se abría a aquel abismo que le producía el vértigo, estaba de nuevo de par en par,” (p. 287).

Creo que si, Andrés ha desarrollado en maneras visibles durante la novela. Pero durante todo, bajo de los pocos crecimientos, persigue con fuerza su naturaleza de pesimismo y depresión-eso no ha cambiado. En mi opinión, el dicho final del otro médico al fin de la novela confirma mi reclamación. “…pero había en él algo de precursor…” (p. 292) es decir, a pesar de las creencias de Iturrioz que Andrés fue epicúreo y aristócrata, que habían existido evidencia de premonición en Andrés que va a suicidar-o que él vivió en un alma deprimido y pesimismo, a pesar de todo su desarrollo superficial.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *