Como otras han mencionado, la conversación entre Hurtado y tío Iturrioz establece que la vida es “una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando unos a otros” (125). De verdad hay muchísimas ejemplos de personas que usan y abusan los demás para sus intereses propios. El ejemplo de Doña Virginia “explotando y vendiendo mujeres” (108) y el enfoque general en placeres corporales a través del libro provienen unos imagenes muy físicos de la naturaleza animalistas de los seres humanos.
Sin embargo, según la filosofía de Schopenhauer, hay un “justicia eterna” en que la búsqueda de placer es ineludiblemente conectado con el sufrimiento. De hecho, el primero ejemplo de esta “justicia eterna” en Cristianismo viene cuando la humanidad toma del árbol de la ciencia y inmediatamente suspende pertenecer al Jardín de Edén. Además, hay muchas tradiciones orientales que asocian la búsqueda de placer con el sufrimiento. Según Schopenhauer y el budismo la solución consecuente, es una vida ascética que evita deseo personal. Con la detrimento de placeres transientes como el sexo o la comida rica una persona dedicada puede llegar a “un estado de ataraxia” y escapar el sufrimiento de la vida” (230). Consecuentemente, cuando Hurtado adopta un “nuevo régimen” de “comida escasa y solo vegetal, el baño, y el ejercicio al aire libre,” y después “se sentía como divinizado por su ascetismo libre” (230).
Al otro lado, se puede ver los pensamientos de Baroja sobre la inevitabilidad de la miseria en el capítulo siguiente. El hecho que este ascetismo que “era más fuerte” (230) por su naturaleza individuo, está seguida por una historia en que Andrés es impotente frente a la voluntad sanguinario del pueblo. La muerta de la mujer del tío Garrota inmediatamente después de la ataraxia de Hurtada refleja la actitud pesimista que una persona no puede escapar la injusticia y miseria de la sociedad.
