Anya 6 oct_clase 3_primero
Llegué a la aula con el libro y las páginas de color, y cuando los estudiantes los vieron, estuvieron muy emocionados. Empezamos con el libro de los monstruos, y a cada estudiante le gustaba participar. Aunque iba a introducir las emociones al final de la sesión, los estudiantes comienzan a hacer las conexiones entre los colores y las emociones, así que, cambié la forma de hablar sobre los monstruos en el libro. Les pregunté, ¿De qué color es este monstruo? y después, ¿Cómo se siente este monstruo?. Cuando un monstruo azul aparecía, usamos nuestros dedos para crear lágrimas falsas de nuestros ojos y representar la emoción de tristeza. Para los monstruos rojos, gruñimos y creamos garras con nuestras manos, y tuvimos sonrisas grandes para representar la felicidad de los monstruos amarillos. Los monstruos verdes presentaron un desafío porque originalmente, mi equipo decidió introducir solamente tres emociones, pero los estudiantes estaban muy ansiosos por aprender la emoción del monstruo verde. Como tal, les dije que “El monstruo verde está tranquilo.” En el futuro, debemos incluir a todos los personajes principales en todos los ejercicios porque a los estudiantes les gusta la repetición con una ligera variación.
Jugamos algunas rondas del juego donde les pregunté sobre los colores diferentes de objetos, incluyendo las camisas de los estudiantes. Esta actividad fue buena, pero la actividad favorita de los estudiantes fue la oportunidad de colorear un arcoíris. Les di una página de colorear, y algunos estudiantes inmediatamente empezaron a colorear. Me di cuenta de que los estudiantes no me escucharían porque ya sabían el orden de color del arcoíris. A este punto, les dije “¡esperen! Al parecer, esta expresión fue fuerte porque todos los estudiantes dejaron de colorear. Decidí que era necesario colorear el arcoíris de una manera diferente. Apunté a la primera sección del arcoíris y les dije, “esta sección es azul.” A los estudiantes les encantaba este juego de identificar el color correcto antes de colorear.
Terminamos con las actividades de contar los monstruos y después identificar la emoción. Pienso que el libro al principio ayudaba mucho porque cuando los estudiantes veían una diapositiva, contarían los monstruos, nombrarían el color y mostrarían cualquier acción que correspondiera con el color. Si hiciera esta misma lección otra vez, cambiaría el orden de actividades porque algunos estudiantes pasaron mucho tiempo colorear sus arcoíris y no querían volver a la alfombra para las otras actividades. Esta lección fue mi favorita y estoy emocionada por seguir enseñando.
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