Jack Hanson, 19 de Noviembre, Clase 10, 4 Grado

Esta semana, tuve la ultima clase del semestre. Fue una lección bastante caótica. Completamos todos los objetivos de la clase, pero fue difícil conseguir la atención de los estudiantes porque tuvieron mucha energía. Para la clase final, jugamos el juego “Yo tengo. ¿Quién tiene?” Durante la sexta lección jugamos este juego para unos minutos y los estudiantes les encantaron la actividad. Entonces, antes de ir a Davidson K-8, yo estaba muy emocionado porque pensaba que la clase final sería muy divertida para mi y los estudiantes. A los estudiantes les encantaban jugar el juego, pero durante la clase el viernes, ellos no jugaron el juego en una manera respetuosa. Al contrario, a lo largo de la clase, los estudiantes estaban muy ruidosas. Creo que parte del caos fue mi culpa. Cuando yo estaba introduciendo la actividad, yo no incluí un anuncio sobre la importancia de mantener la calma y respeto. Yo pensaba que los estudiantes tuvieron la habilidad de ser respetuosos. En el futuro, cuando necesito introducir un juego nuevo, voy a incluir unas frases sobre la importancia del respeto. Además, fue mi culpa introducir el reloj tan temprano. Cuando estaba describiendo las reglas del juego, yo dijo, “Necesitamos jugar contra el reloj.” Entonces, desde el principio de la actividad, los estudiantes quisieron ser muy rápidos. Por consiguiente, ellos no usaran frases completas. Por ejemplo, un estudiante gritó, “¡Beach!” y otro estudiante respondió con “¡Playa!” Yo paré el juego unas veces para hacer un recordatorio de la importancia de frases completas. Sin embargo, para los estudiantes, ganar el juego fue más importante que el uso de frases completas.

En el próximo semestre, quiero manipular el contenido de las lecciones para integrar los intereses de mis estudiantes. Cuando salí del aula de Davidson K-8 el viernes, me di cuenta de que no supe mucha información sobre los intereses de los estudiantes. Cuando vuelvo a Davidson, quiero implementar una actividad de “a conocerte” en que los estudiantes pueden compartir sus intereses. Con esa información, voy a crear lecciones con elementos de sus intereses. No voy a cambiar todas las lecciones, solo unas cosas. Por ejemplo, si unos estudiantes en mi clase comentan que le gusta la música, voy a incorporar una canción en una de las clases. Creo que la incorporación de los intereses de los estudiantes fomentaría la motivación de aprender el español.

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