Anya 29 sept_clase 2_primero

Esta semana hubo una alarma de incendio, así que pasamos los primeros quince minutos afuera de la escuela en silencio. Al principio, estuve ansiosa por la falta de tiempo, pero la lección fue rápida. Solamente necesitamos quince minutos para completar la lección destinada a treinta minutos. La mayoría de mis estudiantes ya aprendieron los números y los colores y no tuvimos paciencia por la lentitud de la presentación donde introduje los números uno al diez uno por uno. Sin embargo, a ellos les gustaba mucho el juego cuando necesitaban identificar el número que correspondía con el color que les decía. Hay un grupo de cinco o seis chicos muy ruidosos en esta clase, y la maestra siempre les reprende por su mala conducta, pero cada estudiante, incluyendo los miembros de este grupo de chicos, estaba comprometido con esta actividad y estaba entusiasmado para participar.

La actividad, “veo, veo,” funcionó muy bien también porque cada estudiante tuvo la oportunidad de ponerse de pie sobre la alfombra y tomar un turno. Después de apuntar a la camisa anaranjada de una chica, cada estudiante quiso nombrar el color de su camisa, sus pantalones o sus zapatos. Como tal, añadí el elemento de describir el color de la ropa antes de tomar un turno en “veo, veo.” Los estudiantes estaban emocionados por compartir sus colores diferentes, y podía ver a los estudiantes haciendo las conexiones entre su ropa y los colores. Pienso que esta lección ofreció un equilibrio en oportunidades de participar, moverse y escuchar, pero subestimé el conocimiento de los estudiantes. A mis estudiantes les gusta tener una parte en la lección, y siempre, voy a crear actividades que les proveen con oportunidades para participar ambos en un grupo e individualmente.

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