El primer grado _ clase 8 _ el 16 de noviembre
El propósito de la lección de esta semana fue para integrar un elemento concreto de la cultura mexicana (la comida) y un aspecto abstracto de la cultura (el valor de la familia). Para hacer eso, mi grupo y yo diseñamos un plan que involucró la creación de una cena imaginaria. Al principio, mi compañero y yo repasamos la comida típica de México (el mole, el pozole, el taco y la enchilada). Después, enseñamos el vocabulario de los ingredientes necesarios para hacer un taco. Usamos un PowerPoint y preguntarles a los niños a lo largo de la presentación para probar la comprensión de temas pasadas. Por ejemplo, cuando la lechuga apareció en la pantalla preguntamos a los niños, “¿Qué color es la lechuga?” Además, cuando las tortillas aparecieron en la pantalla los preguntamos, “¿Cuántas tortillas hay?” Esta integración de repaso generó participación de los estudiantes y les hizo sentirse más seguros con sus habilidades lingüísticas.
Mi compañero y yo adaptamos una parte de la lección para hacerlo más comprensible para los niños. Originalmente, íbamos a asignar cada pareja de estudiantes a un ingrediente específico para dibujar y luego compartirlo a la clase y ponerlo en una tortilla grande en la pantalla. Sin embargo, los niños estaban confundidos sobre de la actividad original, así que decidimos a cambiarla de una manera que le permitió a cada estudiante a crear su propio taco con cada ingrediente del vocabulario. A los estudiantes les gustaron la aplicación directa del vocabulario a los dibujos físicas. Después de dibujar, les pedimos que todos los niños se sentaron en la carpeta y trajeron sus dibujos. Invitamos a los estudiantes a levantar sus manos si querían compartir su dibujo con la clase. Había mucha participación y entusiasmo para compartir las obras artísticas. Cuando cada voluntario compartió su creación, yo señalé un ingrediente en el dibujo y les pedí que dijeran el nombre del ingrediente en español. Si el voluntario no sabía la palabra correcta, los otros estudiantes le ayudaron. Los niños estaban contentos de que pudieran traer algo a casa para mostrar a sus familias.
Después de la actividad principal, mi compañero y yo explicamos la relación entre la comida y la familia en México y comparamos la cultura de comida en México con la de los Estados Unidos. Les pedimos que los niños identificaran algunas diferencias y similitudes entre las dos culturas y luego compararan sus propias historias personales de comida y familia a la lección si sentían cómodos. Usamos los últimos minutos para jugar “la tierra y el mar.” Me hizo muy feliz de ver que los niños se disfrutaron de un juego cultural y que ellos parecían apreciar la cultura a través del juego. Voy a extrañar a los estudiantes mucho y espero que ellos sigan practicando la lengua en casa. No puedo creer que la próxima clase será la final del semestre y necesito pensar en hojas de papel para dar a los estudiantes. Quiero que las hojas incluyen un repaso del vocabulario y enlaces a otras actividades, juegos, y recursos para continuar la experiencia con español.

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