El rol del abuso y control de Quimet en La Plaza del Diamante

Como en el libro Algún Amor que no Mate por Dulce Chacón, hay un marido que abusa y controla excesivamente su esposa en el libro La Plaza del Diamante por Mercè Rodoreda.  Este hombre es Quimet, el esposo que quiere poder. Quimet siempre  ha tenido una naturaleza muy violenta y abusiva.  Lamentablemente, Natalia, su esposa, no puede notar su carácter abusivo hasta después de que ella se casa con él.  Después de que son casados, Natalia es perfectamente consciente de su abuso especialmente en su dormitorio.  Por ejemplo, una vez Natalia dije, “[c]uando intentaba salir me daba un golpe en la cabeza” (Rodoreda 46).  Este instancia ilustra la violencia de Quimet y el hecho que él está en control.  Quimet tiene una tendencia a ser violento en espacios privados como su dormitorio.  También, Quimet le gusta el poder y el poder que viene con la violencia.

Además de violencia física, Quimet está obsesionado con la apariencia de su esposa.  Por ejemplo, un vez Natalia tenía un sangrienta nariz en un restaurante.  Y “[c]uando volví a Quimet tenía los labios apretados y la nariz morada de rabia, a la hora de la propina vas a ver” (Rodoreda 48).   Esto ejemplo ilustra que Quimet se enorgullece de la apariencia física de su esposa.  No le gusta cuando su aparición está manchado por la sangre porque puede reflejar mal de él, o puede parecer como él físicamente abusaba de ella, que esta vez no es el caso.  También, preocupándose tanto por su aspecto, Quimet demuestra que disfruta de controlar aspectos múltiples de la vida de Natalia. Quimet quiere que el mundo sepa que tiene una bella esposa y está en un buen lugar en la sociedad, pero él finalmente se preocupa por las apariencias y las ilusiones demasiado.  Quimet es un hombre que lucha por el poder y la dominación, especialmente sobre la esposa. Él hace lo que quiera y vive la vida al máximo

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